Nuestra visión como Iglesia Semilla de Mostaza

Recuperar nuestra identidad como hijos de Dios, desarrollando una relación personal con Jesucristo a través de Su Palabra, Su Espíritu y Su iglesia.

La Estrategia que Dios nos ha dado para llevar a cada miembro se basa en 3 columnas:

1. Sistema Expositivo de predicación de la Palabra verso a verso.
2. Método inductivo de estudio de la Palabra, (observación, interpretación, aplicación), para desarrollar una relación personal con Dios.
3. Ciclo Reproductivo del cuerpo de Cristo:

a) Células Semillosas. En las cuales se persevera en el estudio de la Palabra, la comunión unos con otros y las oraciones (Hechos 2:42).  Y se desarrolla:

Integridad, Interés, Enfoque.  Lo cual llevará en forma natural a la sana multiplicación.

b) Discipulado Básico.  Con el fin de desarrollar una misma manera de sentir y de pensar, en unanimidad y poder así crecer coordinadamente, animamos a todos los miembros a tomar el discipulado “Sembrados en Buena Tierra”:

  • Aprendiendo a ser un Discípulo
  • Aprendiendo a Orar
  • Edificando un Hogar Feliz
  • El Secreto de las Finanzas Sanas
  • Aprendiendo a ser la Iglesia

Nuestra Estructura

“Cristo es la cabeza del cuerpo, que es la iglesia, el que Es el principio, el primogénito de entre los muertos, Para que en todo tenga la preeminencia;” Col 1:18.

Semilla de Mostaza es una iglesia que se gobierna a sí misma determinando sus propios programas y ministerios, bajo una relación de compañerismo y consejería. Para poder llevar a cabo la visión que Dios nos ha dado y llevar a cada creyente a la madurez espiritual, preparándolo enteramente para toda buena obra, SM :

Se reúne los domingos a celebrar juntos lo que Dios está haciendo en nuestras vidas en Alabanza y Adoración al Señor.

En esta reunión adultos, jóvenes y niños reciben Instrucción en la palabra y participan como servidores en el rol mensual, dando clases a los niños, recibiendo a nuestros visitantes, participando en la alabanza, etc..

Durante la semana nos reunimos en “Células Semillosas” en las cuales además de discipularnos, y tener compañerismo unos con otros, invitamos a nuestros amigos y familiares que no tienen una relación personal con el Señor y compartimos con ellos las Buenas Nuevas. Es requisito indispensable para los miembros de Semilla asistir a una célula y tomar el curso de Discipulado.

Declaración de Fe

Hay un solo Dios

El cual creó, sostiene y reina sobre todas las cosas. Es digno de amor, reverencia y obediencia. (Gen 1:1)(Dt 6:4)

El ha existido eternamente y se ha revelado a sí mismo en tres personas distintas que son- El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo con funciones distintas pero todos con la misma esencia, naturaleza
y perfección en sus atributos. (Sal 90:2)(Mt 28:19) Génesis 1:1, 26-27,31, Deuteronomio 6:4-5, Salmo 90:2, Mateo 28:19, 1Pedro 1:2

La Biblia es la Palabra de Dios sin ningún error.

Fue escrita por autores humanos inspirados por la guía del Espíritu Santo, y es la suprema autoridad del conocimiento que salva, da fé y vida. (Sal 19:7-11) (2Ti 3:16), (2Pe 1:20-21).

Jesucristo es el hijo de Dios.

Concebido virginalmente por el Espíritu Santo, totalmente Dios y totalmente hombre, que vivió una vida sin pecado, muriendo en sustitución por el pecado del hombre, fue sepultado, y resucitó en cuerpo, ascendió a los cielos y regresará otra vez para reinar como Rey de reyes y Señor de Señores. Isaías 9:6, Mateo 1:22-23, Juan 1:1-5,14, Hechos 1:9-11, 1Co 15:1-8, Fil 2:5-11, Col 1:15-20, Heb 4:14-15

El Espíritu Santo es igual en atributos, eterno lo mismo que el Padre y el Hijo.

Está presente en el mundo para redargüir al hombre de pecado, de juicio y de justicia, y hacer consciente al hombre de su necesidad de un Salvador.  El Espíritu Santo vive en cada cristiano desde el momento de su salvación.  El E.S. da al cristiano el poder para vivir una vida de victoria sobre el pecado, entender las verdades espirituales y guiarlo a toda la verdad.

Otorga a cada cristiano dones espirituales al ser salvos. Como cristianos buscamos vivir bajo su autoridad diariamente. Juan 14:16-19,16:7-15, Hechos 1:8, Rom 8:9, 1Co 2:12, 3:16, 6:19-20, 2Co 3:17, Gal 5:25, Efesios 1:13, Tito 3:5

En el principio creó Dios al hombre a su imagen y semejanza, el hombre no es producto de la evolución.

La humanidad cayó en pecado a través del primer hombre Adán, el resultado fue una herencia de pecado para todos los hombres, por cuanto todos pecaron y la perdida de la habilidad de vivir para la gloria de Dios.

El pecado del hombre resultó en muerte física y espiritual. El hombre necesita perdón y salvación. Gen 1:26-27, 3:1-24, Isaías 53:6ª, 59:1-2, Rom 3:10-23, 5:12-15, 6:23

La Salvación es un regalo inmerecido de Dios, que no está basado en las buenas obras del hombre.(Ro 3:18-26).  Solo a través del arrepentimiento, y entrega de nuestra voluntad a Dios con plena confianza en el Salvador es como Dios ofrece perdón y salvación al hombre.(Jn 3:3-8)

La vida eterna empieza en el momento en que una persona recibe la salvación. Juan 1:12, 14:6, Rom 5:1, 6:23, 2 Co 5:21, Gal 3:26, Efesios 2:8-9, Tito 3:5

El regalo de Dios es la vida eterna a través de nuestro Señor Jesucristo, y este regalo nos da la seguridad eterna de nuestra salvación, la cual es mantenida por el poder y la gracia de Dios y no por los esfuerzos del creyente.  Juan 10:28-30, Efesios 1:13-14, 2 Tim 1:12, Heb 7:25, 10:10,14, 1Pe 1:3-5, 1Juan 5:11-13

La salvación tiene 3 etapas que son :

Justificación (Ro 5:1-2) (Ef 2:8-10) Tiempo pasado, en mi espíritu Dios me justifica de la paga de mi pecado cuando yo me reconozco culpable y merecedor de la muerte eterna, y recibo
el sacrificio de Cristo en mi lugar, paso de ser criatura de Dios a hijo de Dios.

Santificación (Ro 12:2), (1 Jn 3:9)(Ro 6) Tiempo presente, en mi mente Dios va transformando mi mente con su palabra, y a través de cambiar mi manera de pensar, empieza a cambiar mi manera de vivir. Es la manifestación de que soy realmente salvo.

Glorificación (Fil 3:20-21) Tiempo futuro, en mi cuerpo Dios me dará un cuerpo nuevo exento de la presencia del pecado, en el cual no habrá más enfermedad, ni dolor, ni desgaste cuando esté en su presencia.  Dios cambiará el cuerpo de la humillación nuestra en uno semejante al de la gloria suya.

Aquellos que han sido salvos dan testimonio público de su fe a través del:

Bautismo (Mt 28:16-20)(Ro 6:4) El bautismo es un acto de obediencia a través del cual damos testimonio público de nuestra fé y deseo de ceder los derechos de nuestra vida a nuestro salvador.
“Porque somos sepultados juntamente con Jesucristo para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva”.

Cena del Señor (1Co 11:23-30) Es una ordenanza instituida por el Señor para anunciar la muerte del Señor hasta que él venga. “.. todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis
esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga.”

La iglesia es el cuerpo y la esposa de Cristo en la familia de Dios.

Está integrada de creyentes que han sido bautizados en su cuerpo, quienes se reúnen regularmente para adorarle, ministrar, evangelizar, discipularse y tener compañerismo- Mateo 16:18, 1Co 12:12-14, efesios 1:2-23, Heb 10:24-25

La gente que muere sin haber puesto su fe en Jesucristo pasará la eternidad en el infierno.

La gente que muere con sus pecados perdonados a través de su fe en Jesucristo pasará la eternidad en el cielo.

La Biblia enseña que ambos son lugares literales de existencia eterna. (Jn 3:16, Ap 20:11-15) Rom 6:23, Ap 20:14-15

Dios ha ordenado la familia como la institución fundamental de la sociedad.

El matrimonio es la unión de un hombre y una mujer en un pacto que dura toda la vida. El hombre debe amar a su esposa, protegerla, proveer y dirigir su familia.

La esposa debe sujetarse voluntariamente al liderazgo de su esposo. El esposo y la esposa son de igual valor ante Dios. Los hijos desde el momento de la concepción son una bendición de Dios.
Deben ser educados en el temor del Señor.

Los hijos deben respetar y obedecer a sus padres. Gen 2:18-24, Efesios 5:21, 6:4, Sal 127

Creemos en la separación de la iglesia y el estado, pero no en la separación de Dios y el gobierno. (Ro 13:1-7)