Preguntas y RespuestasCategoria: General¿Puedo perder mi salvación?
drobles25 Staff preguntada 5 años antes

Me han enseñado que si me porto mal o desobedezco a Dios puedo perder mi salvación, ¿cómo es eso?

– Elizabeth

1 Respuestas
drobles25 Staff contestada 5 años antes

Hola Elizabeth, gracias por tu pregunta. Generalmente esta pregunta surge de el creyente que comete algún error o pecado y tiene miedo de saber si por esa razón YA NO ES SALVO. Una respuesta rápida seria: No, no puedes perder por una mala acción algo que NO TE GANASTE CON TUS BUENAS ACCIONES.

Pero veamos una respuesta mas desarrollada:

1. Como creyentes NO creemos en la reencarnación. 

La reencarnación es la creencia de que al morir, la persona puede reencarnar en otra persona o en algún animal. La Biblia no nos habla de algo así, al contrario nos dice en Hebreos 9:27:

Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio,

Pero, ¿Por qué hablar de la reencarnación? Porque en en ámbito espiritual, los que creen que la salvación se pierde, parece que afirman una reencarnación espiritual.

La Biblia nos enseña que para ser salvos es necesario un nacimiento espiritual (Juan 3:3; Juan 1:12-13), es decir una completa transformación.

Entonces, los que creen que la salvación se pierde, automáticamente asumen que la puedes recuperar, estableciendo asi un nacer de nuevo, luego morir espiritualmente, luego nacer de nuevo otra vez (reencarnación espiritual). Otra forma de ponerlo es: hoy eres hijo de Dios, mañana no, pasado quien sabe… Pero en ninguna parte de la Biblia se establece algo semejante.

Estos creyentes creen que una vez que una persona es salva, esa persona tiene que vivir una vida de servicio y obediencia O SI NO, pierde la salvación y cae de la gracia de Dios. Esto es una mal interpretación de lo que la salvación bíblica es.

¿Acaso tenemos nosotros como creyentes vivir una vida de servicio y obediencia? Siiiii!!

¿Acaso tenemos nosotros como creyentes vivir una vida diferente que la del mundo? Por supuesto que siiiiiii!!

¡Pero tienes que entender que tu obediencia y tu servicio a Dios de ninguna manera te mantiene salvo! Lo que nos mantiene salvo es una sola cosa, la misericordia y el amor que Dios tiene para nosotros!

2. ¿Que dice la Biblia?

La Biblia dice una y otra vez que somos salvos por la fe y no por las obras humanas (Efesios 2:8-9; Tito 3:5).

Aquellos que dicen que tus obras o tu actitud mantienen tu salvación están en contra de lo que dice la Biblia.

Estamos completamente seguros de que Dios es Todopoderoso y no hay nada que El no pueda hacer. Pues El ha prometido lo siguiente:

Juan 10:27-28
(27) Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, (28) y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.

Si Jesus ha prometido que cuidará de sus ovejas (los salvos) y de darles vida eterna, entonces, sera capaz la persona de vencer a Dios y arrebatarse de la mano de Jesus el mismo?

Jesus mismo se encarga de nuestra vida eterna y de tambien de perfeccionar nuestra vida (Filipenses 1:6; Leer tambien Romanos 8:18-39)

La vida eterna no depende de ti sino del Hijo de Dios:

1 Juan 5:11-13
(11) Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. (12) El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida. (13) Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios.

¿Como se si he recibido la salvacion?

Sabemos que tenemos vida eterna porque están sucediendo cambios en nuestras vidas desde que nos hicimos cristianos (2 Corintios 5:17). Y porque ahora deseamos agradar a Dios y vivir vidas santas (Tito 2:11-13).

Mas informacion:

La obra de regeneración o nuevo nacimiento en que el creyente es hecho participe de la naturaleza divina es un proceso irreversible y obra de Dios (Jn. 1:13; 3:3-6; Tit. 3: 4-6; 1 P. 1:23; 2 P. 1:4; 1 Jn. 3:9). Así como no hay reversión para el proceso de creación, no puede haber reversión para el proceso del nuevo nacimiento. Por cuanto es una obra de Dios y no del hombre, y se realiza completamente sobre el principio de la gracia, no hay una base justa o razón por la que no deba continuar para siempre

La presencia interior del Espíritu en el creyente es una posesión permanente del creyente durante La edad presente (Jn. 7:37-39; Ro. 5:5; 8:9; 1 Co. 2:12; 6:19; 1 Jn. 2:27). En las épocas anteriores a Pentecostés no todos los creyentes poseían el Espíritu en su interior aun cuando estaban seguros de su salvación; sin embargo, en la era actual el hecho de que el cuerpo del creyente, aunque sea pecador y corrupto, es templo de Dios, se constituye en otra evidencia confirmatoria del inmutable propósito de Dios de acabar lo que comenzó al salvar al creyente. Aunque el Espíritu pueda ser contristado por pecados no confesados (Ef. 4:30) y pueda ser apagado en el sentido de ser resistido (1 Ts. 5:19), jamás se insinúa que estos actos causen la pérdida de la salvación en el creyente. Antes bien, ocurre que el mismo hecho de la salvación y de la presencia continua del Espíritu Santo en el corazón se constituye en la base para el llamado a volver a caminar en comunión y conformidad con la voluntad de Dios.

No dejamos de ser hijos porque pequemos, nuestra vieja naturaleza nos acompañara hasta que seamos transformados por Jesús cuando venga por nosotros… Juan 1:12 dice: “Más a los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio autoridad de ser hechos hijos de Dios” Si tu creíste, eres hijo por la eternidad, y no hay nada que te quite ese derecho.

¿Recuerdas del hijo prodigo en Lucas 15? El pecó hasta que se canso… ¿qué hubiera pasado si hubiera muerto en ese tiempo? Seguramente que le hubieran reconocido, hubieran dicho “Este era “Fulanito” el hijo de… y hubieran nombrado a su padre, el que lo estaba esperando… y no hubiera perdido su filiación.

Esa es una parábola que el Señor utilizo para ejemplificar la Gracia, y para darnos a entender que no dejamos de ser hijos cuando nos apartamos de Dios, cuando pecamos, y nos asegura que siendo hijos, vamos a volver al Padre a pedir restauración.

La obra de Cristo como nuestro intercesor suplementa y confirma su obra como abogado nuestro (Jn. 17:1-26; Ro. 8:34; He. 7:23-25). El ministerio actual de Cristo en la gloria tiene que ver con la seguridad eterna de los que en la tierra son salvos. Cristo, al mismo tiempo, intercede y es nuestro abogado. Como intercesor, tiene en cuenta la debilidad, la ignorancia y la inmadurez del creyente, cosas acerca de las cuales no hay culpa. En este ministerio Cristo no solamente ora por los suyos que están en el mundo y por todas sus necesidades (Lc. 22:31-32; Jn. 17:9, 15, 20; Ro. 8:34), sino que, sobre la base de su propia suficiencia en su sacerdocio inmutable, garantiza que serán conservados salvos para siempre (Jn. 14:19; Ro. 5:10; He. 7:25).

La respuesta final a la cuestión de la seguridad o inseguridad del creyente está en la respuesta a la pregunta «¿quién realiza la obra de salvación?». El concepto de que el creyente una vez salvado es siempre salvo está basado sobre el principio de que la salvación es obra de Dios y no descansa en mérito alguno del creyente y no se conserva por ningún esfuerzo del creyente. Si el hombre fuera el autor de la salvación, ésta sería insegura. Pero siendo la obra de Dios, es segura.

¿Entonces que pasa con el creyente en Cristo que peca?

Como hijo amado de Dios sera disciplinado:

(Hebreos 12:6 RV1960) Porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo.