Lucas 18:18-30 – El hombre rico

Lee Lucas 18:18-30 y reflexiona…

Lucas 18_18-30 - dinero

(v.18) La pregunta principal fue: «¿Qué haré para heredar la vida eterna?»

–          El hombre probablemente quería que Jesús confirmara que lo que él ya estaba haciendo era suficiente para obtener la vida eterna. Jesús lo encamina en su propio pensamiento hasta confrontarlo con lo que le faltaba hacer (v.22)

(v,23)  El joven prefirió el dinero y las posesiones materiales que seguir a Jesús.  Prefirió los bienes de este mundo que alcanzar la vida eterna.

–          El amor al dinero y el amor a Dios no son compatibles.  El dios de una persona es aquello a lo que da todo su tiempo, pensamiento, energía, devoción y preferencia, entonces el dios de este hombre era la riqueza.

–          Las posesiones tienden a encadenar el corazón a este mundo. El hombre no fue capaz de dejar su Dinero por seguir a Jesús (1 Tim. 6:9, Hebreos 13:5, Lucas 12:15, Proverbios 30:8).  Por ello la expresión de Jesus del verso 24.

 

(v.25)  Algunos han sugerido que esto se refiere a una pequeña entrada en la muralla de la ciudad por donde apenas podía pasar una persona y por la cual a un camello le sería muy difícil pasar. Sin embargo, parece que es simplemente una hipérbole (figura retórica) donde Jesús expresa la verdad de que el amor al dinero y el amor a Dios simplemente no son compatibles (Lucas 16:13)

 

(v.29 y 30)  La expresión «mucho más» no debe entenderse en sentido literal; significa que los beneficios que el creyente obtendrá del  Señor Jesucristo, serán más que todo lo que haya abandonado.

Sentirá tanta paz, tanta esperanza, tanto  gozo, tanto consuelo, tanto sosiego en la comunión con el Padre y con el Hijo, que lo que haya perdido quedará más que  compensado con lo que gane. En una palabra, nuestro Señor Jesucristo será para el más precioso que sus bienes, sus  parientes o sus amigos.

 

Conclusión:

Los deseos del hombre rico  eran buenos y lícitos. Lo que él quería era vida eterna. Más, por desgracia, había algo que él amaba más  que la vida eterna: ese algo era el dinero. Cuando Cristo lo invitó a que abandonase todo lo que poseía sobre la tierra, y a  que buscase un tesoro en el cielo, no tuvo fe suficiente para obedecer. El amor al dinero era su pecado dominante.

Muchos hay que están prontos a  abandonarlo todo por amor de Cristo, salvo algún pecado predilecto, y a causa de ese pecado se pierden por toda una  eternidad.

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