Viviendo en la Visión de Dios – Génesis 15

La semana pasada vimos como Dios Peleó la batalla de Abraham con lo poquito que Abraham tenía (solo 318 siervos).  Abraham había madurado en su fe y restablecido una comunión estrecha con Dios.  Estaba listo para entrar a vivir en la visión que Dios tenía para su vida.

v.1 – Para Entrar a la visión de Dios tenemos que Confiar

Después de estas cosas… Después de la aplastante victoria de Dios sobre Quedorlaomer por mano de Abraham, parece que llegó a Abraham cierto temor de venganza por parte de Quedorlaomer.  Abraham era un hombre de fe, pero seguía siendo humano. Como humanos, es normal sentir miedos, pero debemos traer nuestros miedos delante de Dios.  Dios interviene para fortalecer la confianza de Abraham diciéndole:

No Temas… yo soy tu escudo… Vivir en la visión de Dios, humanamente hablando, no es tarea fácil.  Tenemos una batalla constante con el pecado y con el maligno, que no descansa jamás (Ef. 6:10-13).  Por eso, Dios interviene constantemente para recordarnos que debemos confiar pues Él está con nosotros.

Tu galardón será grande… La mejor recompensa que obtenemos al caminar con Dios es Dios mismo.  Abraham acababa de rechazar el botín de su vida, pero nada se compara con tener a Dios de nuestro lado.  Si nos enfocamos en Dios, y solo en Dios, entonces no nos distraeremos de la visión.

Para poder descubrir la visión de Dios en nuestras vidas debemos caminar con El.  No nos distraigamos en las cosas o las situaciones.  Solo caminemos de Su mano, guiados por Su Palabra, y Dios mismo encaminará nuestros pasos hacia Su visión para nuestras vidas.

v.2-4 – La Visión de Dios se camina en fe.

Como humanos, tendemos a ver las cosas en términos humanos o terrenales.  Esto ocasiona que malinterpretemos la visión de Dios.  Abraham decía: “¿Para qué me das recompensas, si me heredará un siervo de mi casa?”

Dios clarifica su visión recordándole la promesa… volviéndolo a la fe. Abraham duró 25 años en espera del cumplimiento de la promesa de su hijo.  Era necesario esperar en Dios.  Él es quien hace las cosas en tiempo y forma adecuados para cumplir Su propósito.   La visión de Dios se camina en fe y en propósitos eternos.

v.5-6 – La Visión de Dios es más grande de lo que puedes imaginar

Abraham no podía contar las estrellas, y así sería su descendencia.  Dios había establecido los limites.  La visión de Dios no se limita a nuestra imaginación o nuestras capacidades, sino a las de Dios.  Por tanto, será más grande de lo que podemos imaginar.

Estamos acostumbrados a guiarnos por lo que podemos tocar, ver, oler, cuantificar, calcular o imaginar.  Pero Dios trabaja en un ámbito más alto, por eso es necesaria la fe.

v.7 – Para identificar la visión de Dios, recuerda como Él te ha encaminado

El Señor actúa en nuestras vidas con anticipación y preparación.  Él no actúa como un buen mexicano dejando todo para el último momento.  Dios prepara caminos y nos va guiando hacia lo que quiere que realicemos para Él.  A Abraham le recuerda que Dios fue quien lo saco de Ur de los Caldeos.  Recuerda que Abraham no actuó rápidamente cuando recibió la orden de salir de su tierra y dejar su parentela.  Fue Dios quien usa a su padre Taré para llevarlo a medio camino.  Pablo dice “me apartó desde el vientre de mi madre” (Gálatas 1:15-16).  Así también prepara nuestras vidas.  Voltea hacia atrás y ve como Dios te ha traído hasta aquí encaminando tus pasos hacia el propósito para tu vida.

v.8-11 – Para entrar en la visión de Dios es necesario el compromiso

Abraham le pide a Dios pruebas concretas de que le dará ese propósito para su vida, así que Dios le pide unos animales.  Para nosotros esto es raro, pero Abraham sabía exactamente para que eran…  Dios básicamente le dijo “terminemos con esto y firmemos un contrato”

En aquel tiempo los pactos se hacían sacrificando animales, partiéndolos a la mitad, y colocándolos en el suelo.  Luego, ambas partes del contrato caminaban entre las mitades de los animales repitiendo los términos del contrato.  Una referencia a estos contratos está en Jeremías 34:18-20.  El simbolismo era que un pacto era tan serio que se tenía que firmar con sangre.  Además, si una de las partes rompía el contrato, tendría que pagar de la misma manera (con sangre).  Así de importante era el compromiso.

v.12-16 – Caminar en la visión de Dios es esperar dificultades

Dios muestra los términos del contrato a Abraham, y no todo se ve agradable en el camino.  Pero al final Dios cumple su propósito.

Caminar en el propósito y la visión de Dios NO es garantía de una vida de facilidades, riquezas, comodidades y color de rosa.  Recordemos que tenemos un enemigo que se opone a la voluntad de Dios, y no dejará de poner tropiezo a todo aquel que desea vivir en la voluntad del Señor. El mismo Señor nos lo recuerda en Juan 16:33.

v.17-21 – La Visión de Dios no es negociable, se acepta por fe y con desición

Es interesante que Abraham solo vio la antorcha de fuego de Dios firmando el pacto, pero él mismo no participó de la firma.  Y es que los pactos de Dios son unilaterales.  No son un acuerdo entre dos, no es negociable.  Dios establece el pacto y solo nos invita a participar de él por la fe.  Dios hizo y firmó el pacto con Abraham, y este tenía que aceptarlo por fe.  Aún a pesar de las dificultades que Dios le expuso a Abraham, él sabía que Dios tendría todo bajo control.

Es importante que entendamos pues que también nosotros solo somos accesorios en la visión de Dios.  Dios está constantemente trabajando en Su obra y nos invita a ser parte de lo que Él está haciendo.  Por ello debemos solamente caminar con Dios, y Él nos irá mostrando Su Visión para que vivamos en ella.

Hoy no podemos tomar el pacto que Dios hizo con Abraham para nosotros.  Algunos quieren tomarlo para sí, creyendo que Dios les da posesión de la tierra y esas cosas.  Pero no.  El Señor hizo un Nuevo Pacto firmado también con sangre, la sangre de nuestro Señor Jesucristo.  Así promete darnos vida eterna y un propósito nuevo y una visión espiritual para nuestras vidas.

Para encontrar la visión de Dios para tu vida necesitas:

  1. Entrar a este nuevo pacto por la fe, creyendo que el sacrificio de Jesús es suficiente para perdón de nuestros pecados y para recibir la vida eterna.
  2. Tomar la decisión y el compromiso de caminar con Dios, guiados por Su Palabra, en un estudio permanente y obediencia total a ella.
  3. Creer y descansar plenamente en Dios aun a pesar de las dificultades.

 

Si Cristo es nuestro enfoque, y caminamos de Su mano, él nos va a ir mostrando Su visión y propósito para nuestras vidas.

 

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