Si Crees Estar firme, ten cuidado

Génesis 26:1-11

La Experiencia de Isaac (v.1-6)

Después de que Isaac había aprendido mucho de su padre acerca de Dios, presenció el poder y la presencia de Dios cuando fue llevado por su padre a casi ser sacrificado, oró al Señor por su esposa y Dios le concedió su petición, y ahora se le aparece personalmente… ¡qué gran experiencia espiritual!
No nos queda más que decir, sin duda alguna, que Isaac tenía una verdadera y muy estrecha relación con Dios.

El Pecado de Isaac (v.7-10)

Pero, después de tan grande experiencia, vemos a Isaac mintiendo por proteger su propia vida, aun cuando Dios le había dicho que estaría con él… No fue solo una mentirita blanca o piadosa, ¡fue falta de fe!
¿Dónde aprendió ese truco? Evidentemente, Isaac conocía como había actuado su padre, Abraham.

CURIOSAMENTE LOS HIJOS SIEMPRE APRENDEN PRIMERO LO MALO… Los padres ayudan a forjar el futuro del mundo por la forma en que moldean el estilo de vida y los valores de sus hijos. El primer paso para ayudar a los niños a que vivan una vida correcta es tener unos padres que prediquen con el ejemplo. Sus acciones a menudo las imitan los que están más cerca de usted. ¿Qué clase de ejemplo está dando usted a sus hijos?

La Biblia no enseña que estamos atados por “maldiciones generacionales”, pero el caso es que, a menudo, los pecados de los padres se encuentran en los hijos, porque los pecados de la carne han sido desarrollados en ese ambiente, se aprenden. Por eso debemos tener mucho cuidado con nuestro testimonio.
Isaac aparentemente estaba FIRME con Dios, pero en medio del miedo y la debilidad de su carne, en un instante, buuuum, ¡mintió para sentirse protegido en vez de confiar en Dios! ¿No acababa de decir Dios “estaré contigo y te bendeciré”? (1 Corintios 10:12). Pero esto no es exclusivo de Isaac…

Pedro es otro ejemplo igual al de Isaac (Mateo 16:16-23); en un momento podemos estar espiritualmente firmes, y un momento después desagradar a Dios cayendo en pecado… ¿Qué podemos hacer?

DEBEMOS TENER CUIDADO DE NO CAER EN PECADO. Veamos cómo en Romanos 6:16-3

Resumen del capítulo 6

Pablo viene explicando en este capítulo 6 acerca de la relación del creyente con el pecado, y es: “hemos muerto al pecado” (v.2) a fin de que andemos en una vida nueva (v.4). Así, cada día debemos recordar que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con Cristo a fin de que no sirvamos más al pecado (v.6). Pero no solo debemos darnos cuenta que hemos muerto al pecado, sino que debemos vivir como vivos para Dios (v.11), esto es que nos presentamos al servicio de Dios como instrumentos de justicia (v.13). Veamos los pasos a seguir para tener cuidado de no caer:

Primer paso: Cristo (Rom. 6:16-17)

Hemos aprendido que por más que nos esforcemos por querer agradar a Dios y vencer el pecado, NO PODEMOS. El hombre es esclavo del pecado y necesita ser liberado.
Por tanto, el primer paso para vencer el pecado es pues uno que no podemos dar nosotros mismos, Cristo interviene en nuestro favor y nos hace libres (Juan 8:33-36). Este primer paso es un paso indispensable, no se puede hacer nada más sin haber recibido la ayuda divina por medio de Cristo Jesús.
Cristo nos libra del pecado y ya no estamos bajo su dominio o señorío (v.14), pero nuestro cuerpo es lo único que no ha sido redimido (v.12). La redención de nuestro cuerpo se llama glorificación, es el último paso de nuestra salvación, y sucederá cuando el Señor nos dé ese cuerpo nuevo y eterno (Fil. 3:20-21, 1 Co. 15:40-44, 54).
Así que, mientras estamos en este cuerpo, este nos jala hacia el pecado. Por ello constantemente la Biblia nos advierte que no nos sometamos al pecado para servirle (Rom. 8:11-13). Para esto, Dios previno esta situación dándonos a su Espíritu Santo para que nos ayude a no pecar (Juan 16:8; Rom. 8:11). Cuando obedecemos al E.S., estamos sometiéndonos al señorío de Dios y estamos viviendo para Dios (Rom. 8:13).

Segundo paso: Congregarnos – formar parte del cuerpo de Cristo

Además de su Espíritu depositado en nosotros, nos colocó en un cuerpo de sustitución (Su iglesia, Su cuerpo) donde somos fortalecidos y edificados para crecer en santidad… cada uno de los creyentes somos Su iglesia, pero necesitamos estar unidos como congregación para funcionar bien y crecer (Efesios 4:11-16).

Tercer paso: ¡Llenarse de Su Palabra, conócela, vívela!

La clave del paso anterior, el de congregarnos, es recibir el alimento espiritual: la Palabra de Dios (Juan 8:31-32). El conocimiento de la Palabra de Dios nos previene del auto engaño, de las artimañas de Satanás (¿recuerdas el “escrito está” que usó el Señor Jesús al ser tentado?), de las falsas doctrinas y falsos maestros que nos quieren engañar; además nos santifica (Juan 17:17), nos enseña, redarguye, corrige, e instruye (2 Tim 3:16-17), y nos da la oportunidad de conocer la voluntad de Dios para poder hacerla y así llegar a ser lo que Dios quiere que seamos.

Cuarto paso: ora, y no dejes de orar

Mantenernos en un espíritu de oración nos recuerda que Dios siempre está con nosotros, asi que tenemos menos oportunidades de creer que no nos ve o que no nos oye al pecar (Lucas 22:40)

Quinto paso: Sirve, involúcrate en la obra «Rom. 6:18-19»

No basta con asistir a una iglesia, es necesario realizar nuestra función dentro de la misma. Esto nos ayudará en la lucha diaria con el pecado “para santificación”.
El servicio y el compromiso mantienen nuestra mente y nuestro espíritu centrados en Dios y Su obra de manera que la carne no tiene mucha oportunidad para tentarnos. La vida cristiana requiere dedicación y esfuerzo (1 Co. 9:24-27; Gal. 6:7-9; 2 Pedro 1:5-10). Debemos presentar nuestros miembros, es decir, todo lo que somos (habilidades, dones, conocimiento, tiempo, bienes, etc.) al servicio de nuestro Dios. El compromiso con Dios te hace cuidar tu testimonio.

Sexto paso: En casos especiales, ¡HUYE! «Rom. 6:20-21»

Cada persona es diferente, existen ciertas tentaciones que simplemente no nos llaman la atención a algunos y a otros sí. Por ejemplo, hay quienes no caen con el alcohol porque simplemente no les gusta, o no les provoca deseo; otros no tienen problema con ver algo a su alcance que no les pertenece (robar), etc. Pero cada uno tiene ciertas debilidades, y cada quien las conoce muy bien, en estas lo más recomendable es huir (como José, Gen. 39:12; 1 Co. 6:18). Para toda tentación existe una salida (1 Co. 10:13). Es muy recomendable evitar las compañías o amistades que te distraen de las cosas de Dios o te exponen a la tentación. No es cobardía huir del pecado… es valentía de enfrentar tu carne con sus concupiscencias.

La recompensa, santificación; y el fin, la vida eterna. «Rom. 6:22-23»

No existe nada mejor en esta vida que Cristo nos libre del dominio del pecado, luego caminar en santidad para nuestro Señor. Esta vida no se trata de nosotros, se trata de Dios, se trata de darle gloria a Él, de hacer y vivir en Su voluntad. El pecado nos estorba para servirle, para amarle y para tener una relación con El. Dios tiene un regalo hermoso para nosotros, la vida eterna, y esta se da completamente opuesta a lo que el pecado produce en nuestras vidas.
No importa lo que hayas hecho, o que ten pecador te sientas delante de Dios, el regalo en Cristo Jesús es vida eterna. Recíbelo hoy, y aprende a vivir alejado del pecado con estos sencillos pasos:
1. Pídele a Cristo que te perdone, que te transforme, y sométete a Su señorío.
2. Congrégate, intégrate al cuerpo de Cristo.
3. Lee la Biblia, y vívela.
4. Ora, y hazlo siempre
5. Sirve, comprométete, participa de la obra de Dios
6. Y en tus debilidades, ¡huye!
Así habrá menos oportunidades de caer en pecado.

(Santiago 1:12 NVI) Dichoso el que resiste la tentación porque, al salir aprobado, recibirá la corona de la vida que Dios ha prometido a quienes lo aman.

Posted by Iglesia Semilla Delicias on Sunday, May 27, 2018

 

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