Servicio por Amor Génesis – 29:1-30

La semana pasada estudiábamos la diferencia entre amar a Dios y hacerlo verdaderamente nuestro Señor, o amarnos a nosotros mismos y solo ver por nuestras necesidades, tal como Jacob lo hizo. Hoy, en esta parte de la historia de Jacob, aprenderemos como un hombre no acostumbrado al trabajo de campo (25:27), ahora había encontrado una razón para cambiar y darlo todo por alguien más que él mismo.

v.1-8 – Un largo camino

Jacob salió huyendo de su casa, por tanto, no pudo llevarse nada, ni su almohada pues durmió una piedra ¿recuerdas? Tuvo que avanzar solo hasta encontrar Harán, la tierra de su tío Labán.

v.9-11 – Jacob conoce a Raquel

Era tanta la felicidad de Jacob de haber llegado a su destino, y encima todavía conocer una chica tan bella como Raquel, que hasta cambió su manera de ser. De ser un hombre de casa y no de trabajo duro, ahora estaba haciendo cosas que no estaba acostumbrado a hacer para la que podría llegar a ser su mujer (v.10)

v.12-19 – Su encuentro con Labán

Jacob al fin se sintió a salvo cuando conoce a su tío y este lo acoge en su casa. Se queda con ellos todo un mes. Sorprendentemente Jacob mostro muestras de cambio, de ser un junior que solo se interesaba por sus propias necesidades, ahora hasta trabajaba para la familia que lo había acogido.
Y vio Jacob una oportunidad, la oportunidad de casarse con la mujer que amaba aun sin tener nada que ofrecerle. Y como no tenía una dote que ofrecer por ella, ofreció trabajo, y trabajo duro por SIETE años con tal de ganarse a Raquel.

v.20 – Sirviendo por Amor

20 Así que Jacob trabajó siete años para poder casarse con Raquel, pero como estaba muy enamorado de ella le pareció poco tiempo. – (Gn 29:20 NVI)

De ser señor se su casa, Jacob se convirtió en esclavo de Labán por amor.

v.21-30 – Labán engaña a Jacob

El experto suplantador y engañador, ahora era cruelmente engañado por su propio tío. Labán, con la mano en la cintura le da a Lea y no a Raquel por esposa. Y Jacob se tiene que aguantar. Pero amaba tanto a Raquel, que decidió luchar por ella.
Así que tuvo que trabajar OTROS SIETE años más por Raquel. Básicamente trabajó como esclavo de su tío por 14 años por el amor de su vida. Fue sin duda una situación que, ante los ojos de los demás podría parecer absurda. Quizá algunos podrían preguntarle a Jacob: “¿Vale la pena todo ese tiempo?… ¿todo ese trabajo?… ¿todo ese esfuerzo?… ¿todo ese sacrificio?”
La respuesta de Jacob seguramente fue: “Si, todo vale la pena por mi amor por Raquel”

La aplicación a nuestra vida

Más allá del amor por una persona, el amor más importante de nuestra vida es nuestro amor por Dios.

Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. – (Deut. 6:5)

Jesús llamó a éste el primero y el más grande mandamiento (Mt 22:37; Mr 12:29; Lc 10:27). La obediencia de la nación no debía convertirse en una legalidad servil y vacía, sino venir del corazón. La relación entre Dios y Su pueblo se basaba en el amor.
Cuando entendemos realmente lo que Dios ha hecho por nosotros, su gracia, su misericordia y su amor (1 Jn. 4:19), entonces podremos amar a Dios.

Y si le amamos, ¿Qué estamos dando por Él?… ¿Cuánto tiempo?… ¿Cuánto esfuerzo?… ¿Cuánto sacrificio?

Pero antes de poder hacer algo por Dios, tenemos que saber lo que Él pide… Miqueas 6:6-8

Dios no necesita holocaustos o sacrificios, ni tradiciones o costumbres religiosas, ni rituales, Dios espera actos de gratitud, no como obras que buscan obtener algo de Dios, sino solo por amor y agradecimiento. Dios rechaza aquellos sacrificios que son prácticas puramente externas, Dios quiere cambiar nuestras vidas. Quiere que su pueblo sea justo, recto, misericordioso y humilde. Dios quiere que seamos sacrificios vivos (Rom 12:1-2). No solo que realicemos actos religiosos, sino que vivamos correctamente (Jer 4:4; Heb 9:14). Es imposible vivir una vida así de firme sin el amor transformador de Dios en nuestros corazones.

1. Hacer Justicia. Esto es hacer lo justo y correcto. Debemos de actuar de una manera justa con los demás y con Dios. Actuar rectamente delante de Dios es a través del conocimiento de Su Palabra. Actuar justamente delante de los demás es ver por las necesidades de los demás (Prov. 31:9; Stg. 1:27)
2. Amar Misericordia. Debemos amar mostrar la misericordia. No se trata solo de actuar en misericordia como un deber, sino amar hacerlo. Debemos amar servir a los demás. Misericordia es compasión en acción. Debemos buscar y aprovechar, como Pablo, las oportunidades o puertas que Dios nos abre para servirle y participar de Su obra (1 Co. 16:8-9; Col. 4:3-4)
3. Humillarte delate de Dios. Debemos caminar humildemente delante de nuestro Dios. Esto se ogra recordando todos los días quien es Dios, y quien somos nosotros. ¡No somos dignos de su amor! (Rom. 5:8) Aun así nos amó. Si recordamos esto, entonces aprenderemos a servirle por amor. Como Jacob, nos convertiremos en esclavos por amor.

Hijitos, nuestro amor no debe ser sólo de palabras, pues el verdadero amor se demuestra con hechos. – (1 Juan 3:18 PDT)

Servicio por Amor – Genesis 29:1-30

Posted by Iglesia Semilla Delicias on Sunday, June 24, 2018

 

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