Se trata de Él – Génesis 16

La semana pasada veíamos como entrar a vivir en la visión de Dios para nuestras vidas.  Necesitamos fe, comunión, luego caminar con Dios, para así entonces comenzar a experimentar lo que Dios tiene para nosotros como propósito.

Hoy veremos algunos impedimentos en el camino.

v.1-3 – Tres actitudes que nos alejan de la Visión de Dios

El egoísmo es un estilo de vida común… aun entre muchos cristianos. Siempre que volteamos a vernos a nosotros mismos, entonces hacemos esto:

  1. “Ya ves que Jehová me ha hecho estéril…” En la desesperación culpamos a Dios de las circunstancias, o pensamos que está muy ocupado y no tiene tiempo para ver nuestro caso, o que se olvidó de nosotros.  En ocasiones todo lo que tenemos que hacer es simplemente esperar.
  2. “Te ruego…quizá tendré YO hijos de ella…” Sarai tomó el asunto en sus propias manos por centrarse en satisfacer sus propias necesidades. Quería ser madre.
  3. Abraham, quizá por amor o por compasión, se dejó llevar en una petición que realmente había nacido del ego y la desesperación de su esposa. Pero esta acción era una falta de fe en la promesa de Dios.  Al participar de esto, él mismo se estaba alejando del propósito de Dios.

Estas 3 actitudes: desesperación, enfocarnos en nuestras necesidades, y dejarnos llevar en acciones fuera del propósito de Dios nos alejan de Su voluntad, de Su obra, y de Su visión.  Es INTERFERIR en los planes de Dios.

Las consecuencias de nuestras actitudes así, nunca son buenas.

v.4-5 – Las consecuencias de alejarse de la visión de Dios

 “Miraba con desprecio…” Sarai comenzó a sentirse desplazada o reemplazada por su sierva Agar.  Sarai comenzó a sentirse víctima de sus propias acciones.

“Mi afrenta sea sobre ti”… o, mejor dicho “tú tienes la culpa”…  Pese a que Sarai fue la que planeó que Agar tuviera un hijo de Abram, luego culpó a Abram por las consecuencias. Muchas veces es más fácil culpar a alguien de nuestras frustraciones que reconocer nuestro error y pedir perdón. (Adán y Eva hicieron lo mismo en 3.12, 13.)

v.6 – El egoísmo cambia nuestra actitud

Mientras Abraham SE LAVA LAS MANOS, Sarai cambia su actitud con su sierva, ahora, en un afán de sentirse más imponiéndose, o dándose “su lugar” ahora maltrataba a su sierva Agar.  La ira especialmente cuando surge de nuestras propias fallas, puede ser peligrosa.

v.7-9 – Mientras Dios se ocupa de las verdaderas victimas

Dios es un Dios justo, y se ocupa de la injusticia.  El mal trato hacia Agar era incorrecto, por tanto, Dios actúa y va por ella.  Esta es una gran prueba de la compasión de Dios.  La consuela y la instruye a volver a su hogar.

El huir de nuestros problemas muy rara vez los resuelve. Es sabio regresar a nuestros problemas, enfrentarlos, aceptar la promesa de ayuda de Dios, corregir nuestras actitudes y actuar como debemos.

v.10-12 – Dios usa nuestros errores para Su propósito

A pesar de que Ismael fuera resultado de una acción egoísta de Sarai y fuera de la promesa de Dios para Abraham, Dios le dio un propósito a Ismael. Pero al mismo tiempo la consecuencia del pecado de ellos, les acarrearía problemas permanentes.

Ismael. Este nombre significa “Dios oye” (21:17). Como hijo de Abram, Ismael recibe una bendición de Dios: será libre y fuerte (vers. 12) y de su descendencia saldrá una gran nación (17:20; 25:12–18), pero tendrá conflictos con los pueblos vecinos (vers. 12).

v.13-16 – Agar comprendió el propósito de Dios y decidió obedecer

Es curioso, la enseñanza más importante de este capítulo no la aprendemos de Sarai ni del mismo Abraham, sino de Agar.  Ella comprendió que Dios oye, y Dios ve todo, y está al pendiente de todo lo que pasa a nuestro alrededor.  Aun cuando las cosas se vean muy difíciles y tengamos que enfrentarlas.  Ella entendió que nuestra vida se trata no de nosotros, sino de Él, de Su propósito, y de Su obra.  Y si nos enfocamos en Él, entonces estará con nosotros.

Agar sabía que si Dios estaba con ella en el desierto, él estaría con ella cuando tenía que someterse a Sarai también.

¿Sabías que ocuparnos de nuestro bienestar antes de vivir el propósito de Dios es artimaña de satanás?

 “Entonces Pedro, tomándolo aparte, comenzó a reconvenirle, diciendo: Señor, ten compasión de ti; en ninguna manera esto te acontezca. Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: ¡Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.” Mateo 16:22-23

“Por favor, entiende. Su meta NO es hacerte feliz. Su meta es hacerte suyo. Su meta no es darte lo que quieres; es darte lo que necesitas. Y si eso significa una o dos sacudidas… lo hará. La molestia terrenal es un agradable cambio para la paz celestial. Jesús dijo: «En el mundo habréis de sufrir; pero tened valor, pues yo he vencido al mundo» ( Juan 16:33 )”. – Max Lucado

«Se trata de Él»

Si Dios nos diera todo lo que queremos, entonces estaría formando hijos egoístas, autocomplacientes y financiados por Él.

«El deseo de realización personal es un veneno en el corazón de la iglesia».

Eso es lo más difícil de entender, Dios es nuestro todo, es nos puede satisfacer aun en medio de oscuridad y tempestad. Somos muy dados a querer ser felices por las cosas que tenemos o las circunstancias.

Solo se trata de vivir siempre con el mismo sentir que hubo en Cristo Jesús, el cual se humilló a sí mismo por amor, hasta la muerte y muerte de cruz (Fil. 2:3-9).  Si lo demás viene, vendrá por añadidura, de manera que produzca en tu vida los frutos inequívocos del Espíritu Santo de Dios.

«Fuimos comprados a precio de sangre» (1 Co. 6:20), y si esto es así, como dice la Escritura, nuestra vida ya no nos pertenece, sino que tiene dueño, porque alguien nos compró a un costo altísimo, y lo hizo con un propósito. Es precisamente ese propósito el que debe cumplirse en nuestra vida.

(Sal 115:1 RV1960)

 

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