¿PUEDO HACER QUE DIOS CAMBIE SUS PLANES? Génesis 18:16-33

En el inicio de este capítulo 18 veíamos como Dios regresa a Abraham para conquistar la incredulidad de su esposa Sara, y así, por la fe, hacerla también parte de Su pacto con Abraham. Al cumplir su objetivo, y dispuesto a retirarse, encontramos esta conversación de Abraham con Dios que se puede tomar como una persistente oración de intercesión. Y fue una oración de intercesión muy exitosa, a pesar de que Dios no cambió de parecer. Veamos porque…

Versos 16-19 – Dios revela sus planes

Una pregunta interesante que Dios se hace a sí mismo es: “¿Encubriré yo a Abraham lo que voy a hacer?” Dios le revela a Abraham sus planes porque Abraham cubría las siguientes condiciones:
1. “iba con ellos” (16)… Es necesario tener una COMUNIÓN estrecha con Dios
2. “será nación fuerte” (18a)… Vivir en comunión con Dios te da PROPÓSITO.
3. “benditas en él las naciones” (18b)… Vivir en el propósito de Dios, TRASCIENDE y alcanzará a otros.
4. “yo sé que mandará que guarden el camino” (19)… El alcance de Su propósito te mueve a vivir en obediencia a Dios y ser ejemplo para que otros también obedezcan.

Versos 20-21 – Su Plan: la destrucción de Sodoma y Gomorra

Si bien el pecado de la homosexualidad resalta en la condición espiritual de la gente de Sodoma y Gomorra (Jud. 1:7), la gravedad de su condición era más bien por su falta de arrepentimiento: “El pecado de ellos se ha agravado en extremo” (ver también Isaías 3:9). La falta de arrepentimiento mueve a Dios para actuar en justicia “el clamor contra Sodoma y Gomorra aumenta” (ver también Romanos 2:5).
“Descenderé ahora…” El Señor no necesitaba bajar del cielo para darse cuenta del pecado de esta gente. Pero bajó como para darles una última oportunidad de arrepentimiento (Ez. 18:23; 2 Pe. 3:9), además de establecer un juicio justo, no excesivo, sino comprobado.

Versos 23-32 – La intercesión de Abraham

Primero, Abraham intercede a Dios por Sodoma y Gomorra apelando a Su Justicia (23-25). Dios le afirma su compromiso con la justicia en su respuesta en el verso 26: “Si hallare en Sodoma cincuenta justos dentro de la ciudad, perdonaré a todo este lugar por amor a ellos”.
Y una vez establecida Su justicia, Abraham pensó que el resto solo era cuestión de números para convencer a Dios de no destruir las ciudades.
Pero sabemos que a pesar de haber orado correctamente: en total humildad; no orgulloso, ni arrogante; dependiendo completamente de la voluntad y decisión de Dios; siendo persistente; y respetuosamente insistente. Aun así, Dios destruyó completamente las ciudades. ¿Por qué?… ¿De qué sirve orar entonces?… de mucho, veamos porqué…

¿Por qué la petición de Abraham NO cambió los planes de Dios?

Porque Dios no cambia de parecer ni se arrepiente de sus decretos (Malaquías 3:6; Stg. 1:17; Num. 23:19).
Sin embargo, esto parece contradecir lo que enseñan otros textos, tales como Génesis 6:6, “Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en Su corazón.” También Jonás 3:10 que dice, “Y vio Dios lo que hicieron, que se convirtieron de su mal camino; y se arrepintió del mal que había dicho que les haría, y no lo hizo.” Similarmente, Éxodo 32:14 declara, “Entonces Jehová se arrepintió del mal que dijo que había de hacer a Su pueblo.” Estos versos hablan de que el Señor “se arrepiente” de algo, y parecen estar en contradicción con los versos que enseñan que Dios es inmutable. Sin embargo, un examen minucioso de estos pasajes, revelan que estos no son realmente indicadores de que Dios sea capaz de cambiar. En el idioma original, la palabra que es traducida como “arrepentirse”, o “ceder”, es la expresión hebrea para “sentir pena o dolor por”. El sentir dolor por algo no significa que haya ocurrido un cambio, simplemente significa que hay pesar por algo que ha sucedido.

Entonces, si Dios no va a cambiar, ¿de qué sirve la oración de intercesión?

Si bien la intercesión de Abraham no pudo cambiar los planes de Dios, esto no significa que de nada nos vale orar. El Señor mismo nos dice que debemos de orar, y hacerlo siempre (1 Tes. 5:17; Col. 4:2). Así que orar sirve de mucho. Veamos cómo le ayudó a Abraham:

1. Desarrolló en Abraham un corazón intercesor. Y no solo por su pariente Lot, sino también por los perdidos de Sodoma
2. Conoció más del carácter de Dios. Aprendió que su paciencia llega al límite de Su justicia. También conocería que su justicia llega a donde comienza su misericordia y Su gracia, pues libraría a Lot. Ya lo tenía planeado.
3. Descubrió que Dios ya había pensado en todos los escenarios posibles.
4. Sabiendo lo anterior, aprendió a descansar plenamente en la voluntad del Señor. Si el Señor era justo, y ya había pensado en todo, no había necesidad de jugar más con los números. Abraham estaba convencido de que los planes de Dios eran perfectos.
5. Abraham pudo finalmente alinear su sentir al corazón de Dios y se fue en paz a su casa.

Orar constantemente nos ayuda a alinear nuestro sentir al corazón de Dios, y alinea nuestro corazón a Su voluntad

Así que, no dejemos de orar. La manera correcta de orar es derramar tu corazón ante Dios. Ser honesto y abierto con Dios, puesto que Él ya te conoce mejor de lo que te conoces a ti mismo. Presenta tus peticiones a Dios, pero ten en mente que Dios sabe lo que es mejor, y no te concederá una petición que no sea Su voluntad para ti. Expresa tu amor, gratitud, y adoración a Dios en oración, pero no te preocupes por tener las palabras correctas para expresarlo. Dios está más interesado en el contenido de tu corazón, que en la calidad de tus palabras.

 

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *