Ocúpate de los asuntos de esta vida – Génesis 25

Hace un par de semanas veíamos que, como creyentes, en esta tierra solo estamos de paso.  Sin embargo, algunos pueden tomar el extremo de olvidarse de los asuntos de esta vida.   En este capítulo veremos como no tomar esos extremos.

La vida de Abraham es un ejemplo de cómo vivir esta vida (v.1-10)

Después de la muerte de su esposa Sara, Abraham se volvió a casar y tuvo 6 hijos más (v.1-4)… Mientras estaba en esta vida, siguió el curso normal de esta vida: casarse, procrear, trabajar, divertirse, descansar, etc.

Pero algo hacía diferente Abraham al resto de la gente; Abraham no olvidó nunca el propósito de Dios. Además, se preocupó por asegurar que su hijo Isaac también permaneciera en el propósito de Dios, y le quitó posibles obstáculos y problemas (5-6)

La fe, la obediencia, y la perseverancia de Abraham son ejemplo para vivir nuestra vida como creyentes (7-8)

Finalmente, admiramos que Abraham fue un hombre previsor (9-10)

Dios también da importancia a los asuntos de esta vida (v.11-18)

Además de la provisión dada por Abraham, Dios, por su parte, también bendijo a Isaac (Génesis 26:12-14). Porque Dios sabe de qué cosas tenemos necesidad en esta vida (Mateo 6:32), y provee de lo que NECESITAMOS, para que llevemos a cabo el propósito para el cual él nos llamó (Mateo 6:33)

Por otro lado, vemos como Dios también bendijo a Ismael en la vida, solo por ser hijo de Abraham (12-18).  La bendición sobre Ismael viene de Dios por petición de Abraham, pero el propósito de Dios estaba con Isaac (Génesis 7:20-21).  La diferencia entre Isaac e Ismael fue que Isaac tenía un propósito mayor, y vivió en él.

Isaac se preocupa y ora por tener hijos dentro de la voluntad de Dios (v.19-23)

Isaac sabía del propósito de Dios, y dadas las circunstancias con su esposa estéril, podría haber tomado la decisión de tener descendencia por medio de concubinas (fuera de la voluntad de Dios), sin embargo, se aferró a su propósito y oró a Dios que le concediera a Rebeca tener hijos.  Y aun que pasaron 20 años, esperó en Dios, y Dios le concedió su petición.

Ocuparse de los asuntos de esta vida no es un permiso para hacer lo que queramos o lo que hacen los demás. Es someterse a la voluntad de Dios.

Todo tiene su propósito en esta vida, aun cosas tan extrañas como una pelea de bebes en el vientre de una madre.  Así Rebeca pudo, tras consultar a Dios, darse cuenta de la visión de Dios para sus hijos.

Una de las maravillas de esta vida es el nacimiento de un hijo.  (24-26)

Esaú (velludo) nació primero; Jacob lo siguió de inmediato con su mano asida al talón de Esaú, y llamaron su nombre Jacob, que significa uno que pone tropiezo o suplantador.  En adición, la idea de alguien que “se sujeta al tobillo” significaba algo en aquellos días. Llevaba el sentido de un “tramposo”, “estafador”, o “bribón”. No era un cumplido.

Dios eligió ir contra la manera más común de que el menor sirviera al mayor. En Romanos 9:10-13, Pablo usa esta elección de Jacob sobre Esaú antes de su nacimiento como una ilustración de la elección soberana de Dios.

La elección de Dios de Isaac en vez de Ismael nos parece más “lógica”. Aun así, su elección entre Jacob y Esaú en cuanto a cuál sería el heredero del pacto de salvación de Dios, es igual de válido, aunque “parece” no tener tanto sentido (Malaquías 1:2-3).

¿Es justo que Dios ama a uno, y odiar otro; escoger a uno, y no al otro; antes de que nazcan? Debemos tomar el amor y el odio de que aquí habla como teniendo que ver con su propósito en escoger uno para ser el heredero del pacto de Abraham. En este sentido, la preferencia de Dios es mucho más como “aceptar” y “rechazar” en vez de como normalmente entendemos los términos “amado” y “odiado”.

“Una mujer dijo una vez al Señor Spurgeon: ‘No puedo entender porque Dios diría que odiaba a Esaú.’ ‘Eso’, contestó Spurgeon, ‘no es lo que se me hace difícil, señora. Mi problema es entender como Dios podría amar a Jacob.’” (Newell en novelas verso por verso)

Pero recuerda que lo principal de esta vida es el propósito de Dios, y no lo temporal (v.27-34)

Esaú y Jacob aun no entendían el propósito de Dios, se preocupaban por otras cosas: Jacob por la herencia, y Esaú por el momento o la circunstancia.

Esaú, un hombre impulsivo, que se deja dominar por las circunstancias, no pensó en su propósito y responsabilidad en la vida, solo en el momento que lo tenía cegado: tenía hambre…

Esaú no le dio importancia a su primogenitura (Hebreos 12:16-17).  La primogenitura no solamente le concedía doble porción de la herencia, además, lo hacía responsable (cabeza) de la familia, y el líder espiritual al morir el padre, en este caso Isaac.  En el caso de esta familia, la primogenitura determinaba que heredaría el pacto que Dios hizo con Abraham, el pacto de una tierra, una nación, y el Mesías…. Aunque eso no lo sabía Jacob todavía.

La historia de Esaú nos muestra que los errores y pecados a veces tienen consecuencias a largo plazo (Gen 27:36). Ni siquiera el arrepentimiento y el perdón eliminan las consecuencias del pecado. ¿Con qué frecuencia toma decisiones basadas en qué quiere ahora, y no en lo que necesita a largo plazo? Evalúe los efectos a largo plazo de sus decisiones y acciones

¿Era injusto que Jacob hiciera esto? Seguramente está actuando como alguien que “se sujeta al tobillo”. Está siendo un tramposo o un bribón aprovechando de su hermano. Jacob era culpable de planear según la carne un plan para obtener algo que Dios ya había dicho que era suyo. Aun así, debemos recordar que la culpa de Esaú es mucho más grande, quien menosprecio a su primogenitura.  Fue Lutero quien trae la atención a este hecho importante: Esta transacción no era lícita, porque Jacob estaba comprando algo que ya era suyo, y Esaú estaba vendiendo algo que no le pertenecía. (Leupold)

¿Porque la vendió Esaú?  “La historia nos muestra que los hombres prefieren ilusiones a la realidad, escogen tiempo en vez de escoger la eternidad, y eligen los placeres del pecado por un tiempo en vez de elegir el gozo del Dios para siempre. Los hombres leerán basura en vez de la palabra de Dios, y adhieren a un sistema de prioridades que deja a Dios fuera de sus vidas. Multitudes de hombres gastan más tiempo afeitándose que lo que gastan en sus almas; y gran multitud de mujeres dan más minutos para su maquillaje que para su vida espiritual. Los hombres siguen vendiendo su primogenitura por un guiso.” (Barnhouse)

¿Cuál primogenitura podemos menospreciar nosotros?
Efesios 1:3-14 nos muestra que un tesoro de riquezas es nuestra por primogenitura en Jesucristo.  Cuidémosla.  Vivamos en el propósito de Dios.

Posted by Iglesia Semilla Delicias on Sunday, May 20, 2018

 

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