Es Tiempo de Cambiar – Génesis 20

La semana pasada veíamos la triste historia de Lot, un hombre justo, pero que tenía mucho compromiso con el mundo (Sodoma). Por esto, termina en una vida con un pobre testimonio, sin mucho deseo de dejar Sodoma, y con una fe débil. Lot, sin duda, tenía mucho que cambiar en su vida, pero por alguna razón no lo había hecho, hasta que fue forzado por Dios a escapar de la destrucción. En el capítulo 20 veremos dos personajes más que también tienen mucho que cambiar…

v.1-2 – La mentira de Abraham… ¿otra vez?

Si, igual que en su viaje a Egipto (12:11-13) al llegar a la tierra del Neguev, Abraham vuelve a mentir acerca de su mujer diciendo que es su hermana. Esta era una verdad a medias (v.12), pero no deja de ser una mentira basada en el miedo a que le fueran a hacer algo a él por la belleza de su esposa.
Después de su viaje a Egipto, Abraham había madurado mucho en su fe, había restablecido su comunión con Dios, se le confirmó en el pacto, fue obediente a Dios, Dios mismo lo llama profeta (v.7), en fin, era un hombre de Dios… Entonces, ¿Qué pasó?
Para poder entender porque Abraham comete este pecado nuevamente analicemos su respuesta a Abimelec cuando este lo reprende por su pecado (v.13):

13 Y sucedió que cuando Dios me hizo salir errante de la casa de mi padre, yo le dije a ella: «Este es el favor que me harás: a cualquier lugar que vayamos, dirás de mí: Es mi hermano.» – Versión LBLA

Este era un patrón o costumbre que Abraham había establecido desde antes de convertirse en el hombre de Dios que era ahora, pero no lo había cambiado. Ni siquiera después de su terrible experiencia en Egipto modificó esta costumbre.
La vida cristiana es una lucha constante con antiguas costumbres y hábitos. En Efesios 4:17-24, el apóstol Pablo nos recuerda que tenemos que cambiar muchas cosas en nuestra vida. El deseo de Dios es que cambiemos los viejos patrones y constantemente nos alineemos a Su voluntad. Ya no debemos andar guiados por nuestros impulsos y deseos, o miedos. Debemos vestirnos del nuevo hombre. Esta nueva naturaleza es donde Cristo es formado en nosotros (Gal. 4:19). Y nuestros viejos hábitos y costumbres deben ser suplantadas por la nueva vida en Cristo (Gal. 2:20).
Dios le mostró a Abraham una vez más, lo que debía cambiar en su vida. Y uso a un rey pagano para mostrarle su error. Era tiempo de cambiar.
Al final, Abraham ora por Abimelec pidiendo que Dios sane su casa, consecuencia del pecado que él mismo había causado (v.17-18). Y Dios así lo hace, como muestra de que todo se había arreglado.

v.3-18 – Abimelec, un rey que cambia

Abimelec era el rey de los filisteos en la tierra del Neguev. Era un rey que no conocía de Dios hasta que Abraham y Sara llegaron a su tierra. Abimelec, según su costumbre, tomó a Sara, una mujer muy bella a ser parte de su harem. La tomó porque ellos le dijeron que eran hermanos (v.5).

Dios interviene y habla a Abimelec en sueños.

Dios en la antigüedad uso muchas maneras para comunicarse con el hombre, entre ellas, por medio de los sueños. Hoy en día ya no lo hace de esa manera pues nos habla a través de Jesucristo en Su Palabra (Hebreos 1:1-2).
La intervención de Dios fue para mostrarle a Abimelec que tomar para sí a una mujer ajena es pecado (v.6). Esto no lo sabía Abimelec pues todavía no se escribía la ley (Lv. 20:10), ni se había escrito Su Palabra como la tenemos hoy.
El Señor, al revelarle el pecado del adulterio, le da también el castigo por el pecado (v.7), la muerte. Y le da la instrucción de devolver a Sara a su marido, de lo contrario sufriría el castigo. Le dio la oportunidad de cambiar.
Lo interesante de este rey pagano fue que tomó la mejor decisión: CAMBIÓ, y hasta restituyó su acción, que había resultado en pecado. Dio a Sara y Abraham cosas materiales y les ofreció un lugar para vivir (v.15-16). Verdaderamente demostró su temor a Dios con sus acciones.

En Resumen…

En estos dos capítulos encontramos tres reacciones al cambio que Dios quiere en nuestras vidas:
1. Lot, un hombre justo que, por su compromiso con el mundo, desarrolló una resistencia al cambio. Y si bien Dios preservó su vida, esta fue infructuosa, aun con los más cercanos en su vida, su propia familia.
2. Abraham, un verdadero creyente, pero que seguía arrastrando viejos patrones que necesitaba cambiar y le seguían causando problemas en la vida.
3. Abimelec, un hombre pagano, que cambió su proceder inmediatamente que le fue revelado que estaba en pecado. Así desarrollo el temor de Dios en su vida.

¿Con cuál te puedes identificar tú?

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