El Diluvio, una historia de Amor – Genesis 6

La semana pasada veíamos las DOS líneas, linajes o simientes en la humanidad; una de fe, perfeccionada en Cristo Jesús; y la otra de la serpiente, caracterizada por el pecado.  Aprendimos que TODOS pertenecemos a la simiente de la serpiente hasta que somos rescatados por Cristo.  Somos adoptados por medio de Cristo como sus hijos.  Esto nos da una esperanza verdadera y real.  Hoy, en la historia del diluvio, veremos un ejemplo de como el amor de Dios nos rescata de nuestro pecado.

La Historia del Diluvio

Algunos ven esta historia como el relato de un Dios malo y enojado que destruye toda su creación.  Otros lo ven solo como una historia de cama para niños.  Los amantes de los animales, lo ven como una historia tierna donde se salvan muchos animalitos. Otros como una inspiración para la decoración de espacios para niños.  Pero esta historia encierra mucho más que eso, y se entiende mejor cuando entendemos la naturaleza de Dios.

La Naturaleza de Dios

Necesitamos conocer a Dios como Él realmente es… y no es como nosotros.  En el Salmo 50:21, Dios reprueba al hombre con esta acusación: “Pensabas que de cierto sería yo como tú”. Para empezar, una buena manera de resumir la definición de lo que es Dios es el Ser Supremo; el Creador y Gobernador de todo lo que hay, el Auto-existente que es perfecto en poder, bondad y sabiduría, y sobre todo SANTO

La manera más fácil de entender la santidad de Dios está en 1 Juan 1:5

“Éste es el mensaje que hemos oído de él y que les anunciamos: Dios es luz y en él no hay ninguna oscuridad” – NVI

En Dios no cabe el mas mínimo pecado.  Por eso entendemos porqué por “solo” una desobediencia, Adán y Eva fueron expulsados de Su presencia. Ahora imagina cuando “… vio el SEÑOR que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal” (Génesis 6:5)

Dios no envió el diluvio porque es malo, lo envió porque es Santo (Génesis 6:3)

Los infiltrados

Dios hizo todo perfecto, el hombre lo echo todo a perder, pero para colmo, también algunos ángeles caídos influyeron en corromper la creación de Dios (Génesis 6:2-4).

La frase “hijos de Dios” en el Antiguo Testamento solamente se usa para seres angelicales (Job 1:6; 2:1; 38:7).  Fue hasta el Nuevo Testamento que se introduce por medio de Jesucristo el que ahora somos adoptados como hijos de Dios (Juan 1:12).

Estos ángeles caídos dejaron su naturaleza y se unieron a las mujeres de los hombres creando seres raros (gigantes) muy inteligentes

Al unirse los hijos de Dios con las hijas de los seres humanos y tener hijos con ellas, nacieron gigantes, que fueron los famosos héroes de antaño. A partir de entonces hubo gigantes en la tierra. – (Gen. 6:4 NVI)

Judas habla de estos seres (Judas 1:6-7).  Esto contribuyó a que Dios decidiera terminar con toda esta maldad y corrupción.  Pero, por encima de las tinieblas que rodeaban la tierra en ese momento, y aun por encima de Su propia naturaleza, Dios decide dar de Su gracia a un hombre: Noé.

Pueden verse aquí los dos aspectos de la respuesta de Dios al pecado: juicio y gracia

 

El amor de Dios para salvación

Dios decidió salvar a Noé y a su familia de la destrucción (Génesis 6:17-18).

Mas estableceré mi pacto contigo, y entrarás en el arca tú, tus hijos, tu mujer, y las mujeres de tus hijos contigo. – Génesis 6:18

Un pacto es una promesa. Este es un tema común en las Escrituras. Dios pacta con el hombre. Cuán reconfortante es saber que el pacto de Dios con nosotros es firme. El sigue siendo nuestra salvación y nosotros estamos amparados por nuestra relación con El.

Hoy, en medio de tanta maldad, sí… estamos otra vez como en los tiempos de Noé, donde la paciencia de Dios refleja su grande amor (2 Pedro 3:9-10).

Ese amor sigue presente hoy por medio de Cristo

Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él. – (1 Juan 3:1)

La fe de Noé

En Hebreos 11:7 nos habla como la fe de Noé en Dios le permitió ser salvo.  Noé fue advertido de algo que nunca había pasado antes. Su FE fue demostrada no solo al creer que llegaría el diluvio, sino al hacer lo que Dios le dijo que hiciera con respecto al diluvio – él con temor preparó el arca.

Noé sufrió el rechazo porque era diferente de sus vecinos. Dios le encomendó la tarea de construir un barco enorme en medio de un territorio seco, y aunque el mandato de Dios no parecía tener sentido, Noé obedeció. Cuando Noé obedeció, se volvió un extraño para sus vecinos; tal como las nuevas creencias de los judíos cristianos, indudablemente, hicieron que sobresalieran entre los suyos. Cuando usted obedece a Dios, no se sorprenda si otros lo consideran “diferente”. Su obediencia hace que la desobediencia de ellos se destaque. Recuerde que si Dios le ordena hacer algo, Él le dará la fuerza necesaria para llevar a cabo dicha tarea.

 

Al amor de Dios hoy

Necesitamos tener fe, y demostrar nuestra fe con obediencia tal como lo hizo Noé, y de esa manera recibiremos el pacto de Salvación que Dios estableció por medio de Cristo.

16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna. 17 Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. – (Juan 3:16-17)

Esta es la más grande historia de amor en toda la Biblia.

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