La semana pasada vimos como Dios aparece a Abraham, le da una nueva identidad y establece la señal del pacto, la CIRCUNCISIÓN. También le dice que al siguiente año les nacería Isaac, hijo de Sara su esposa (17:16,21). Y Abraham le creyó a Dios, aun cuando su edad y la condición de Sara lo hacían imposible. No pasó mucho tiempo, y el Señor decide regresar a Abraham y decirle lo mismo… ¿por qué otra vez? Veamos.

V.1-3 – AL SEÑOR LE GUSTA REGRESARNOS AL ORIGEN

Somos tan olvidadizos, y el Señor lo sabe, por eso, vez tras vez regresa a recordarnos Su Palabra. Aquí aparece a Abraham en el lugar donde comenzó una relación más estrecha con Dios (Gen 13:18).
El lugar más seguro en la vida es aquel en el que Dios nos encuentra. Nosotros lo encontramos en Su Palabra. El Señor nos pide regresar a ella constantemente, pues la fe es por el oír, y el oír por la Palabra de Dios (Rom. 10:17). La mejor manera de permanecer en Su voluntad, es regresando constantemente a Su Palabra (Juan 8:31)
(2-3) Dios ha salido muchas veces a nuestro encuentro… muchas veces. ¿Cuántas de ellas nos hemos percatado de Su presencia, de Su gracia, y le hemos atendido? Cuando te des cuenta, no lo dejes ir.

«El lugar mas seguro en la vida es aquel en el que Dios nos encuentra»

V.4-8 –LO QUE ESTÉ EN TU MANO POR HACER, HAZLO

La verdad no existe mucho que podamos hacer nosotros por Dios, pero lo que esté en tu mano por hacer, hazlo. Ve busca lo que tienes y ofrécelo al Señor, por poco que parezca, Dios lo recibirá con agrado. Y hazlo lo mejor que puedas para agradarle a Él.

V.9 – EL PROPÓSITO DE DIOS ESTA VEZ NO ERA ABRAHAM, SINO SARA

El Señor ya sabía que Abraham le había creído a Su promesa del pacto. Su actuar lo comprobó al circuncidarse y circuncidar a todos los de su casa inmediatamente en obediencia a Dios. Así que esta vez no venía para reafirmar su promesa a Abraham, sino a Sara. Era necesario que Sara creyera también.
Aun cuando Sara era bendecida por Abraham (17:16), la fe de Sara tenía que ser confirmada para con Dios para que fuera parte del pacto; porque sin fe es imposible agradar a Dios (Hebreos 11:6). Sara no podía ser parte del pacto de Dios con Abraham si no creía ella misma plenamente en Dios.

V.10-13 – EL PROPÓSITO FUE CONQUISTAR LA INCREDULIDAD DE SARA

El Señor intencionalmente repite sus palabras a Abraham (17:21), esta vez para que Sara escuchara su promesa. Y conquistar su incredulidad.
La reacción de Sara al escuchar la promesa fue reírse. Es curioso… esto era lo que Sara más había anhelado toda su vida. Y ahora que Dios le va a conceder su deseo lo encuentra difícil de creer. A veces pensamos que Dios llega demasiado tarde, pero Él no pierde la oportunidad de demostrarnos Su poder.

Sara había ya pasado a la menopausia, lo cual hacía más improbable que pudiera concebir, aparte de su esterilidad. Su risa fue diferente a la risa de gozo de Abraham, El Señor detectó en el corazón de Sara que ella estaba dudando y cuestionando la promesa (13).

V.14 – DIOS CONQUISTA SU INCREDULIDAD RECORDÁNDOLE QUIEN ES ÉL

La mejor manera de vencer nuestra incredulidad es recordar con quien estamos tratando

¿Hay para Dios alguna cosa difícil?…

Esta es una pregunta que debemos de hacernos constantemente, en TODO lo que hacemos y en medio de TODOS los problemas o situaciones que enfrentamos.

DIOS CONQUISTA NUESTRA INCREDULIDAD CONFRONTANDO NUESTRO PECADO

Dios puede triunfar aun sobre nuestra incredulidad. Y lo hace con Sara, Dios la confronta con su pecado de incredulidad.
Sara lo niega por miedo, mintió porque tenía miedo de ser descubierta. El temor es el motivo más común para mentir. Tememos que nuestros pensamientos y emociones internos queden al descubierto o se descubran nuestras malas acciones. Pero la mentira ocasiona complicaciones mayores que el decir la verdad. Si no podemos confiarle a Dios nuestros pensamientos y temores más íntimos, estamos en peores problemas de lo que nos imaginamos. No hay nada escondido para Dios.
Ser confrontados por Dios en nuestro pecado es algo necesario, aunque nos cause miedo al principio, es la restauración que necesitamos para doblegar nuestro orgullo y venir a la fe. Ese fue el resultado con Sara (Hebreos 11:11) “creyó que era fiel quien lo había prometido”.

DIOS CONQUISTA NUESTRA INCREDULIDAD A TRAVÉS DE UNA EXPERIENCIA PERSONAL

Sara había presenciado vez tras vez la presencia, ayuda y el poder de Dios en su vida a lado de Abraham. Pero cuando enfrentó algo que para ella era imposible, entonces dudó.
Así nosotros, podemos ver en los demás como el Señor obra y creer que Dios es grande, pero es necesaria una experiencia personal para entonces darnos cuenta si realmente creemos en ese Dios Todopoderoso y Salvador, o No. Esta es la diferencia entre conocer a Jesús y saber acerca de Él.
Dios pues busca darnos esa experiencia personal con Él, y así conquistar nuestra incredulidad. Los discípulos, por ejemplo, antes de darles el Señor la tarea más importante de sus vidas, tenían que creer plenamente en Él y en Su resurrección (Marcos 16:14, Juan 20:27, comp. Rom. 10:9).

PARA QUE DIOS CONQUISTE TU INCREDULIDAD NECESITAS RECONOCERLA

La actitud de confiar que la Biblia llama fe, no es algo que podamos obtener sin ayuda (Mr. 9:24; Lc. 17:5). La Fe es un regalo de Dios (Ef. 2:8-9). No importa cuanta fe tengamos, nunca alcanzaremos el punto de autosuficiencia. La fe no se almacena como se guarda el dinero en el banco. Crecer en la fe es un proceso constante de renovación diaria de nuestra confianza en Jesús y de permanencia en Su Palabra.