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La semana pasada aprendimos acerca de convertirnos en verdaderos creyentes, transformados por Cristo, y no solo vivir de apariencias en una religión vacía. Los no transformados son parte de un reino terrenal y temporal, mientras los verdaderos creyentes son parte de un reino celestial y eterno. Hoy aprenderemos la diferencia entre estos dos reinos.

V.1 LAS GENERACIONES DE ESAÚ EL CUAL ES EDOM

Si Jacob (Israel) era el pueblo escogido por Dios y con un claro propósito, ¿Por qué era importante tanto detalle de la familia de Esaú?
Para Dios es importante su creación. Aun cuando han formado un reino a su manera y bajo sus propias normas, Dios los conoce por nombre. Son humanos que, aunque lejos de Dios, también tienen sentimientos, se esfuerzan, sufren, aman, luchan, etc. Y Dios los toma en cuenta como su creación.

V.6-7 DIOS BENDICE A LOS INJUSTOS

A pesar de que Esaú vivía lejos del propósito de Dios, era bendecido por Dios. Y fue tan bendecido que el mismo y su hermano no podían vivir juntos, pues la tierra no daba abasto para alimentar sus muchos animales.
Pero hay una diferencia entre la bendición a Esaú y la bendición a Jacob. Esaú era bendecido en la única forma que a Esaú le importaba: lo material. Mientras Jacob contaba con una bendición que trascendía más allá de su vida terrenal. Leer Mateo 5:43-46
Dios reconoce el reino de los hombres (v.9-30), y los bendice aun cuando se opongan a los planes de Dios (Num. 20:20-21)

V.31-43 – EL REINO DE EDOM/ESAÚ REPRESENTA AL REINO DE LOS HOMBRES

Aquí aparece una clara separación entre el reinado establecido por el hombre (Edom) y el reino de Israel establecido por Dios. El reino del hombre está basado en sus esfuerzos y limitado a lo presente.

Objetivo
Conocer claramente lo que es el reino de Dios y como ser parte activa del reino.

Verso Clave

Antes de que los israelitas tuvieran un rey, estos fueron los reyes que reinaron en el pais de Edom. Gn 36:31 NVI

Mateo 5:43-46

43 Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo.

44 Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen;

45 para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos.

46 Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos?


Reino de los hombres

Reino de Dios


Esto nos introduce al tema acerca del reino de Dios, el cual debe quedar bien definido en nuestras mentes para no confundirlo con el reino de los hombres.

EL REINO DE LOS HOMBRES

El reino de los hombres, como el de Edóm, consiste en un sistema sin Dios, y está limitado a lo temporal, terrenal, y material. La Biblia lo define simplemente como MUNDO, del griego kosmos, que significa principalmente ornamento, decoración, o adorno. Y se refiere al sistema controlado por Satanás y con el cual se opone a Dios, y se especializa en formas de SUSTITUIR a Dios mediante diferentes tipos de satisfacción temporal (1 Juan 2:15-19).

EL REINO DE DIOS

La frase «reino de Dios» no aparece en el Antiguo Testamento, pero Dios sí se presenta como Rey: es rey de Israel (Nm 23.21; Is 43.15). También sabemos que, en su soberanía, Dios es rey de todo el mundo (Sal 24; 47.8; 103.19); Él reina para siempre (Sal 29.10); pero estas expresiones indican no tanto un reino político o terrenal como el derecho de Dios de reinar sobre su propia creación.
Entre los dos testamentos surgió un marcado mesianismo que proclamaba la restauración del reinado de Israel. Esta esperanza renovada tomó muchas formas , pero la más común era que el hijo de David, el Mesías, derrotaría a los enemigos gentiles. Como regidor de Israel, capitanearía las fuerzas que dominarían a todas las naciones; estas subirían a Jerusalén para glorificar a Jehová. En otras palabras, se presenta un reino político de justicia en el cual el Mesías e Israel encabezan a todo el mundo. Los ZELOTES en el tiempo de Jesús tenían esperanzas mesiánicas parecidas, con la diferencia de que ellos mismos establecerían el reino por medio de la sublevación armada.
En El Nuevo Testamento, en la predicación de Juan el Bautista, Juan vino predicando el arrepentimiento porque el Reino de Dios se había acercado (Mt. 3:2). El ser israelita no aseguraba la entrada al Reino. Además, las obras apropiadas debían acompañar al arrepentimiento (Lc. 3:8). El carácter del Reino traído por Jesús no era político, literal ni terrenal, pero se demostraba en obras que apuntaban hacia una restauración total (Mt. 4:17)
En los cuatro Evangelios el título más común es el «reino de Dios». Solo Mateo usa la frase «reino de los cielos» (33 veces), aunque también usa «reino de Dios» cuatro veces (12.28; 19.24; 21.31, 43). Esencialmente estos dos términos expresan una misma realidad.

CARACTERÍSTICAS DEL REINO DE DIOS

 Desde el principio se encuentra una marcada diferencia entre el reino humano y el reino de Dios. El reino de Dios se ACERCÓ al reino humano, como lo predicaban Juan el Bautista, Jesús y los discípulos (Mat. 3:1-3; 4:17; 10:7). Además el Señor Jesús menciona una clara división en varias ocasiones (Juan 18:36; Mat. 22:21).
 Si para entrar al reino de Dios es necesario el arrepentimiento (Mt. 4:17) y ser una nueva creación (Juan 3:5-7; 1 Co. 6:9-10), entonces el reino de Dios es un concepto espiritual y no físico, al menos en este tiempo antes de la Segunda Venida del Señor Jesucristo.
 Despues, Cristo mismo, en su segunda venida, cambiará el estado espiritual del reino para establecer su reino físico, total y permanente (Daniel 2:44-45; Zac. 14:9; Apoc. 19:11-16; Apoc. 20:1-4).
Entonces, el reino de Dios comienza en los corazones de aquellos que están dispuestos a someterse bajo la autoridad de Dios (Col. 3:5-10).
Hoy mismo, el señor quiere que seamos parte de su reino. Para eso necesitamos reconocer nuestro pecado, proceder al arrepentimiento, recibir el perdón en Cristo Jesús, y así ser transformados por Su Palabra a través del Espíritu Santo. Luego, nuestra parte activa es predicar a otros acerca de la salvación en Jesucristo (Mat. 28:18-20; Hch. 1:8).

Genesis 36 – Diferencia entre el reino de Dios y el de los hombres

Posted by Iglesia Semilla Delicias on Sunday, August 5, 2018