Decisiones sin Dios y sus consecuencias – Génesis 27

La semana pasada vimos como Dios usa diferentes formas para llevarnos a Su propósito o voluntad. Sin embargo, en ocasiones decidimos no hacerle caso a Dios o no tomarlo en cuenta para tomar ciertas decisiones. Esto ocasiona que tengamos que enfrentar las consecuencias de nuestras acciones que sin duda no serán buenas.
Hoy veremos como la familia de Isaac y Rebeca, junto con sus hijos, enfrentan una etapa de sus vidas tomando decisiones sin tomar en cuenta a Dios, y las consecuencias que se acarrean.

Objetivo: Entender que las decisiones sin Dios no convienen. Y aprender como tomar decisiones tomando en cuenta a Dios.
Veremos como cada uno de los miembros de la familia de Isaac actuaron sin tomar en cuenta a Dios.

(26:34-35) – Comenzamos con Esaú, el hijo mayor…

Esaú decide casarse sin tomar en cuenta a Dios tomando para si una mujer hetea. Es decir, de la tierra donde vivían, pero era un pueblo que no conocía a Dios ni le adoraba. Por tanto, las costumbres de los pueblos paganos podían fácilmente introducirse a la familia por medio de la esposa. Y Esaú, no conforme con una mujer, tomó dos. Esto muestra el carácter de Esaú como fornicario y profano (Hebreos 12:16).
La consecuencia de las decisiones de Esaú fue traer amargura de espíritu para Isaac y Rebeca.

(27:1-4) – Isaac…

Isaac se siente incapaz de seguir dirigiendo a la familia, por ello decide bendecir al nuevo encargado. La bendición era como una especie de testamento.
Extrañamente, Isaac insistió en dar la bendición a Esaú, su favorito (25:28), aun cuando:

  • Dios no había elegido a Esaú, sino a Jacob (25:23)
  • Esaú había menospreciado su primogenitura (25:32)
  • Esaú al casarse con mujeres paganas trajo amargura a la familia

Parece que Isaac actuó mas en la carne y sus propios pensamientos que guiado por Dios. Quizá pensó que para dirigir una casa era más importante ser cazador y hombre de campo que cualquier otra cosa. O quizá solo quería favorecer a su favorito. De cualquier manera estaba definitivamente lejos de la voluntad de Dios.

(27:5-10) – Rebeca…

Después de escuchar por casualidad la intención de Isaac, maquina todo un plan para que la bendición sea sobre Jacob, y no sobre Esaú. ¿Le costaría mucho recordarle a su esposo lo que Dios le había dicho? ¿O quizá en su obstinación Isaac no la hubiera escuchado? Pero en lugar de confiar en la promesa y soberanía de Dios, decidió mejor “ayudarle a Dios”.

(27:11-12) – Jacob…

Es interesante que Jacob no contradice a su madre, más bien se une rápidamente al engaño. En lo que conocemos hasta hoy de Jacob, era una persona que solo veía por su bienestar personal, y no le importaba que hacer para sacar provecho.… aunque expone sus precauciones y miedos.

(27:13-25) – El engaño de Rebeca y Jacob…

Mediante una preparación minuciosa, Rebeca y Jacob se unen para engañar a Isaac. Rebeca se convirtió en una maestra del engaño, mientras Jacob en un maestro de la mentira. Jacob mintió tanto, que hasta involucró a Dios en sus mentiras (v.20).
El engaño y la mentira NO SON formas que Dios usa para llevar a cabo sus planes, son definitivamente maquinaciones de satanás (Juan 8:44). Por tanto, NO era la voluntad de Dios hacer las cosas de esta manera. Aún si Isaac decidiera bendecir a Esaú mil veces, la bendición de Dios estaría sobre Jacob, pues así lo prometió.

Las consecuencias de sus acciones…

(27:26-29) – Consecuencia sobre Isaac…

Porque intentó bendecir al hijo que no debía bendecir, Isaac fue engañado. Y le dolió en el corazón haber sido engañado (v.33). Además, creo que se preocupó por haber intentado vencer el plan de Dios, y Dios le había ganado. Se dio cuenta que siempre sería derrotado cuando intentara resistirse a la voluntad de Dios, incluso cuando a él no le gustara.
Más tarde, en Hebreos 11:20 dice: “Por la fe bendijo Isaac a Jacob y a Esaú respecto a cosas venideras”. ¿Cuál fe? Pues la fe que Isaac entendió después de ser engañado, que el designio de Dios y la bendición serían sobre Jacob, y lo reafirma en Génesis 28:3-4.

(27:30-40) – Consecuencia sobre Esaú…

La desordenada vida de Esaú no le podía traer ningún bien. Al final, se queda sin la bendición (sin poder ser el señor de la casa), sin la primogenitura (sin la doble porción de la herencia). Su preocupación no era espiritual, era solo política y material. Así pues, fue suplantado y terminó con lágrimas de frustración. Y la única “bendición” que pudo obtener de su padre parecía más bien una maldición:

  • Vivirás lejos de las riquezas de la tierra, viviría en el desierto.
  • Lejos del rocío que desciende de los cielos.
  • Pelearás para sobrevivir.
  • Servirás a tu hermano menor.
  • Y son prefiguradas las futuras tensiones entre los hermanos y sus descendientes (2 Cr. 21:10).

(27:41-45) – Consecuencia sobre Jacob…

Jacob, por la amenaza de muerte de su hermano a consecuencia de su engaño, tuvo que huir, y dejar su casa (por tanto, dejar el señorío sobre la casa de Isaac), y tener que abandonar todo lo material (hasta su herencia como “primogénito designado”) para ir a refugiarse en casa de su tío Labán.

(27:46) – Consecuencia sobre Rebeca…

Rebeca encontró rápidamente la excusa perfecta para alejar a su hijo de Esaú. Pero aun cuando ella pensó que sería algo temporal y pasajero, eso que era de solo “algunos días” (v.44), se convirtió en 20 años. De hecho, Rebeca si perdió ese día a su hijo Jacob, pues ya no lo volvió a ver.

 

Las decisiones sin Dios terminan mal…

Como vemos, todas sus acciones y decisiones fuera de la voluntad de Dios terminaron en tragedia. Así pues, debemos entender que es mucho mejor tomar decisiones y acciones que estén avaladas por la voluntad de Dios.

 

¿Cómo pues podemos tomar decisiones y acciones bajo la voluntad de Dios?

En Romanos 8:5-10 encontramos una respuesta rápida a esta pregunta:

1. Debemos pertenecer a Dios (v.5). Los que son de la carne (todo hombre natural) piensan y actúan en base a la carne (sin Dios). Pero los que son del Espíritu (que llegan a ser hechos hijos de Dios), actúan conforme a lo que dicta el Espíritu de Dios. Y para pertenecer a Dios necesitamos creer en Jesucristo y hacerlo nuestro Señor (Juan 1:12-14)
2. Una vez perdonados, debemos ocuparnos del Espíritu (v.6-10). Debemos alimentar el espíritu que ahora vive en nosotros para poder vencer la carne. Esto se logra a través de 3 formas (Hechos 2:42):

a. Lectura de la Palabra de Dios
b. Oración.
c. Congregarnos

 

Decisiones sin Dios y sus consecuencias – Génesis 27

Posted by Iglesia Semilla Delicias on Sunday, June 10, 2018

 

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