Circuncisión del Corazón: La marca de los hijos de Dios – Génesis 17

La semana pasada aprendimos que «Fuimos comprados a precio de sangre» (1 Co. 6:20), y si esto es así, como dice la Escritura, nuestra vida ya no nos pertenece, sino que tiene dueño, porque alguien nos compró a un costo altísimo, y lo hizo con un propósito. Es precisamente ese propósito el que debe cumplirse en nuestra vida. Y ocuparnos de nuestra desesperación, enfocarnos en nuestras necesidades y tomar el asunto en nuestras manos, y dejarnos llevar en acciones egoístas nos alejan de Su voluntad, de Su obra, y de Su visión. Se trata de Él, no de nosotros. Y para arrancar el egoísmo de nuestra vida es necesaria una intervención quirúrgica espiritual: la circuncisión. Veamos esto en el capítulo 17.

v.1 – Para ser perfecto se requiere intervención divina

La palabra que Dios usa aquí para sí mismo es El Shadday. Existen diferentes posturas la interpretación de este nombre, el más aceptado es Todopoderoso, pero otros piensan que significa Dios es Suficiente. En el contexto, este último tiene mucho sentido.
Pasaron unos 13 años después de la última vez que se le apareció Dios a Abraham. En este tiempo, Abraham vivió en una relación “normal” con Dios. En esta ocasión le da una orden: anda delante de mí, y sé perfecto. “Normal” no era suficiente, Abraham tenía que ser perfecto (completo o maduro). Pero sabemos que el hombre, por su propia fuerza y capacidad, es imposible que alcance el nivel espiritual que Dios desea de nosotros (1 Co. 2:14). Solo andando con Él se logra, se requiere la intervención divina.

v.2-8 – Dios interviene en la vida de los hombres estableciendo Pactos

  • Dios viene a reafirmar el pacto que antes había establecido con Abraham (Génesis 15), aquí nos recuerda que:
  • Dios establece los términos del pacto (17:4)
  • Como resultado de entrar al pacto, Dios da una nueva identidad (17:5). También a Sara le dio una nueva identidad ( v.15-16)
  • Sus pactos son perpetuos (inquebrantables) (17:7)
  • Dios mismo se encargará de sostener su pacto… “yo seré el Dios de ellos” (17:8)

v.9-14 – La Circuncisión, la marca del pacto

La fe es necesaria para entrar al pacto de Dios. A Abraham no se le pidió otra cosa más que confiar y obedecer. Y Dios le pidió colocar una señal o marca física en él y en sus descendientes y toda su casa como una señal de haber entrado al pacto de Dios: la circuncisión. Pero, ¿por qué la circuncisión? Quizá porque:

  • La circuncisión es una marca permanente e irreversible. Una vez que obedecían para entrar al pacto de Dios, quedaban marcados de por vida.
  • (v.11) Esta marca les recordaría siempre que ahora eran parte de un plan divino.
  • A la vez era una señal muy personal e íntima. Dios quiere ser personal e íntimo, y no solo parte de una relación colectiva.
  • Era una marca que los distinguiría de los demás pueblos… los haría diferentes.
  • Era un símbolo de desprendimiento. Quitar una parte de ellos simboliza que quiere quitar algo de nuestra vida.

v.17-22 – Abraham le creyó a Dios

Abraham se ríe de gozo y alegría (no de incredulidad), y aunque su mente y su carne le dijeran lo contrario en su corazón, su espíritu simplemente se gozó en Dios (Rom. 4:16-22). Nuestra carne, lógica, razonamiento humano, todo tiende a la incredulidad, pero la Palabra de Dios nos ayuda a creer (Rom. 10:17).

V23-27 – Creer lleva a la acción, si no hay acción, no hay fe

Abraham no lo pensó dos veces. Quería ser parte del pacto de Dios. Así que, ese mismo día se circuncidó él, su hijo y todos los de su casa. La fe requiere obediencia, y la obediencia es acción inmediata, si no, no hay fe (Stg. 2:20)

 

Un nuevo pacto y una nueva circuncisión

Ahora, este pacto de Dios con Abraham NO es el pacto que tiene para nosotros. De lo contrario tendríamos que circuncidarnos y guardar toda la ley (Gal. 5:2-3). Nosotros pertenecemos a un nuevo pacto en Cristo Jesús (Mat. 26:28). Este nuevo pacto también incluye una señal como la circuncisión, pero no es física, sino espiritual (Rom. 2:28-29). Y no es una circuncisión hecha por mano o instrumento humano (Col. 2:11-13). Pero se le llama circuncisión pues también simboliza quitar algo del humano, la carne pecaminosa (Col. 3:5-7).

La circuncisión del corazón

Esta circuncisión del corazón, es una intervención espiritual, un nuevo nacimiento, el morir a nosotros mismos, el ser una nueva creación (Juan 3:3; 2 Co. 5:17; Gal. 2:20). Por tanto, no se puede describir o identificar físicamente, o por un eco, o una radiografía. Sin embargo, si encontramos en la Biblia una descripción clara de cómo podemos identificar si hemos sido circuncidados en nuestro corazón por Dios. En Efesios 4:17-24 encontramos 7 identificadores de si existe en nosotros o no una circuncisión del corazón.

 

1. (Ef. 4:17) – Somos diferentes, actuamos diferente, pensamos diferente, vemos la vida diferente.
2. (Ef. 4:18) – Nuestro corazón deja de ser duro para con Dios y hacia Su Palabra.
3. (Ef. 4:19) – Se genera una sensibilidad y rechazo hacia el pecado, evitándolo.
4. (Ef. 4:20-21) – Nos dejamos enseñar por Jesús a través de la obediencia a Su Palabra.
5. (Ef. 4:22) – Nuestra vida fue marcada con un antes y un después. Podemos identificar una vieja naturaleza.
6. (Ef. 4:23) – Nuestro espíritu y mente son renovados y vivificados por Cristo.
7. (Ef. 4:24) – Comenzamos a buscar la justicia y la santidad.
Aunque tenemos una nueva naturaleza, no adquirimos automáticamente todos los pensamientos y las actitudes buenas cuando nos convertimos en nuevas personas en Cristo. Pero si nos mantenemos atentos a Dios, siempre estaremos cambiando. ¿Nota un proceso de cambio para mejorar pensamientos, actitudes y acciones en comparación con los años pasados? A pesar de que el cambio puede ser lento, ocurrirá de todas maneras si permanece en la Palabra de Dios.
Al igual que la circuncisión física del pueblo judío, la circuncisión del corazón también:

  • Es una marca permanente e irreversible. Una vez que Dios cambia tu corazón, eres circuncidado de por vida, nacido de nuevo (Juan 3:3).
  • Esta señal nos recuerda que somos parte de un plan divino (1 Juan 3:1-2).
  • Es una señal muy personal, solo yo puedo identificarlo en mi por el Espíritu Santo (Rom. 8:16)
  • Era una marca que nos distingue de los demás que no tienen a Dios… nos hace vivir en santidad… diferentes.
  • Es un símbolo de desprendimiento. Quitó nuestro pecado, lo clavó en la cruz, y ahora somos de Dios (Gal. 6:14-15).
  • También ofrece una herencia, pero no terrenal, sino eterna (Heb. 9:15).Y es marca de un pacto PERPETUO, que nos da seguridad de nuestra salvación (Juan 10:27-29)

 

¿Tienes esta marca en tu vida?

Todo comienza entendiendo el pacto de Jesús en la cruz, creyéndolo y obedeciendo Su Palabra (Juan 5:24). Pero actua como Abraham: inmediatamente, no dejes pasar tiempo. Hoy es el día de salvación.

 

 

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