Lecturas del libro de Genesis

Ocúpate de los asuntos de esta vida – Génesis 25

Hace un par de semanas veíamos que, como creyentes, en esta tierra solo estamos de paso.  Sin embargo, algunos pueden tomar el extremo de olvidarse de los asuntos de esta vida.   En este capítulo veremos como no tomar esos extremos.

La vida de Abraham es un ejemplo de cómo vivir esta vida (v.1-10)

Después de la muerte de su esposa Sara, Abraham se volvió a casar y tuvo 6 hijos más (v.1-4)… Mientras estaba en esta vida, siguió el curso normal de esta vida: casarse, procrear, trabajar, divertirse, descansar, etc.

Pero algo hacía diferente Abraham al resto de la gente; Abraham no olvidó nunca el propósito de Dios. Además, se preocupó por asegurar que su hijo Isaac también permaneciera en el propósito de Dios, y le quitó posibles obstáculos y problemas (5-6)

La fe, la obediencia, y la perseverancia de Abraham son ejemplo para vivir nuestra vida como creyentes (7-8)

Finalmente, admiramos que Abraham fue un hombre previsor (9-10)

Dios también da importancia a los asuntos de esta vida (v.11-18)

Además de la provisión dada por Abraham, Dios, por su parte, también bendijo a Isaac (Génesis 26:12-14). Porque Dios sabe de qué cosas tenemos necesidad en esta vida (Mateo 6:32), y provee de lo que NECESITAMOS, para que llevemos a cabo el propósito para el cual él nos llamó (Mateo 6:33)

Por otro lado, vemos como Dios también bendijo a Ismael en la vida, solo por ser hijo de Abraham (12-18).  La bendición sobre Ismael viene de Dios por petición de Abraham, pero el propósito de Dios estaba con Isaac (Génesis 7:20-21).  La diferencia entre Isaac e Ismael fue que Isaac tenía un propósito mayor, y vivió en él.

Isaac se preocupa y ora por tener hijos dentro de la voluntad de Dios (v.19-23)

Isaac sabía del propósito de Dios, y dadas las circunstancias con su esposa estéril, podría haber tomado la decisión de tener descendencia por medio de concubinas (fuera de la voluntad de Dios), sin embargo, se aferró a su propósito y oró a Dios que le concediera a Rebeca tener hijos.  Y aun que pasaron 20 años, esperó en Dios, y Dios le concedió su petición.

Ocuparse de los asuntos de esta vida no es un permiso para hacer lo que queramos o lo que hacen los demás. Es someterse a la voluntad de Dios.

Todo tiene su propósito en esta vida, aun cosas tan extrañas como una pelea de bebes en el vientre de una madre.  Así Rebeca pudo, tras consultar a Dios, darse cuenta de la visión de Dios para sus hijos.

Una de las maravillas de esta vida es el nacimiento de un hijo.  (24-26)

Esaú (velludo) nació primero; Jacob lo siguió de inmediato con su mano asida al talón de Esaú, y llamaron su nombre Jacob, que significa uno que pone tropiezo o suplantador.  En adición, la idea de alguien que “se sujeta al tobillo” significaba algo en aquellos días. Llevaba el sentido de un “tramposo”, “estafador”, o “bribón”. No era un cumplido.

Dios eligió ir contra la manera más común de que el menor sirviera al mayor. En Romanos 9:10-13, Pablo usa esta elección de Jacob sobre Esaú antes de su nacimiento como una ilustración de la elección soberana de Dios.

La elección de Dios de Isaac en vez de Ismael nos parece más “lógica”. Aun así, su elección entre Jacob y Esaú en cuanto a cuál sería el heredero del pacto de salvación de Dios, es igual de válido, aunque “parece” no tener tanto sentido (Malaquías 1:2-3).

¿Es justo que Dios ama a uno, y odiar otro; escoger a uno, y no al otro; antes de que nazcan? Debemos tomar el amor y el odio de que aquí habla como teniendo que ver con su propósito en escoger uno para ser el heredero del pacto de Abraham. En este sentido, la preferencia de Dios es mucho más como “aceptar” y “rechazar” en vez de como normalmente entendemos los términos “amado” y “odiado”.

“Una mujer dijo una vez al Señor Spurgeon: ‘No puedo entender porque Dios diría que odiaba a Esaú.’ ‘Eso’, contestó Spurgeon, ‘no es lo que se me hace difícil, señora. Mi problema es entender como Dios podría amar a Jacob.’” (Newell en novelas verso por verso)

Pero recuerda que lo principal de esta vida es el propósito de Dios, y no lo temporal (v.27-34)

Esaú y Jacob aun no entendían el propósito de Dios, se preocupaban por otras cosas: Jacob por la herencia, y Esaú por el momento o la circunstancia.

Esaú, un hombre impulsivo, que se deja dominar por las circunstancias, no pensó en su propósito y responsabilidad en la vida, solo en el momento que lo tenía cegado: tenía hambre…

Esaú no le dio importancia a su primogenitura (Hebreos 12:16-17).  La primogenitura no solamente le concedía doble porción de la herencia, además, lo hacía responsable (cabeza) de la familia, y el líder espiritual al morir el padre, en este caso Isaac.  En el caso de esta familia, la primogenitura determinaba que heredaría el pacto que Dios hizo con Abraham, el pacto de una tierra, una nación, y el Mesías…. Aunque eso no lo sabía Jacob todavía.

La historia de Esaú nos muestra que los errores y pecados a veces tienen consecuencias a largo plazo (Gen 27:36). Ni siquiera el arrepentimiento y el perdón eliminan las consecuencias del pecado. ¿Con qué frecuencia toma decisiones basadas en qué quiere ahora, y no en lo que necesita a largo plazo? Evalúe los efectos a largo plazo de sus decisiones y acciones

¿Era injusto que Jacob hiciera esto? Seguramente está actuando como alguien que “se sujeta al tobillo”. Está siendo un tramposo o un bribón aprovechando de su hermano. Jacob era culpable de planear según la carne un plan para obtener algo que Dios ya había dicho que era suyo. Aun así, debemos recordar que la culpa de Esaú es mucho más grande, quien menosprecio a su primogenitura.  Fue Lutero quien trae la atención a este hecho importante: Esta transacción no era lícita, porque Jacob estaba comprando algo que ya era suyo, y Esaú estaba vendiendo algo que no le pertenecía. (Leupold)

¿Porque la vendió Esaú?  “La historia nos muestra que los hombres prefieren ilusiones a la realidad, escogen tiempo en vez de escoger la eternidad, y eligen los placeres del pecado por un tiempo en vez de elegir el gozo del Dios para siempre. Los hombres leerán basura en vez de la palabra de Dios, y adhieren a un sistema de prioridades que deja a Dios fuera de sus vidas. Multitudes de hombres gastan más tiempo afeitándose que lo que gastan en sus almas; y gran multitud de mujeres dan más minutos para su maquillaje que para su vida espiritual. Los hombres siguen vendiendo su primogenitura por un guiso.” (Barnhouse)

¿Cuál primogenitura podemos menospreciar nosotros?
Efesios 1:3-14 nos muestra que un tesoro de riquezas es nuestra por primogenitura en Jesucristo.  Cuidémosla.  Vivamos en el propósito de Dios.

Posted by Iglesia Semilla Delicias on Sunday, May 20, 2018

 

Dios Ayúdame – Génesis 24 LBLA

¿Has tenido una tarea en que oras pidiendo la ayuda de Dios? Si, le dices Dios ayúdame, pero ¿que sigue?  ¿Cómo se que me ayuda? Y ¿Qué tengo que hacer yo?  A través de esta historia aprenderemos como caminar en una oración de ayuda.

v.1 – Abraham había aprendido a no acomodarse a este mundo y buscar primeramente el reino de Dios y su justicia y Dios le dio bendición como añadidura.

v.1-6 – Abraham le da a su mayordomo una tarea difícil…

Conseguir esposa para uno mismo es una tarea difícil, ahora imagina tener que hacerlo para alguien más, además de que tiene que llenar ciertos requisitos.

Esto es lo que debes hacer al emprender una tarea difícil:

1.    Recuerda que no estás solo (v.7-9)

Las tareas difíciles no se realizan sin la ayuda de Dios.  Abraham le da la confianza que Dios le ayudaría.

2.    Comienza a caminar en la visión… (v.10-11)

Desde el inicio, Eliezer Se preparó con el fin de cumplir la encomienda.

3.    Debemos orar enfocados en la tarea… (v.12-14)

El fin NO ERA DECIRLE A DIOS QUE HACER, Era su manera de pedir en una oración para que Dios provea una buena esposa para su joven amo; y esa fue una buena oración. Ella debía ser sencilla, trabajadora, humilde, alegre, servicial y hospedadora.

4.    Ora en la voluntad de Dios (v.15-16)

Cuando NUESTRA ORACIÓN es la voluntad de Dios, El siempre actúa a tiempo…

¿Cómo conozco la voluntad de Dios?

5.    NO le dejes todo a Dios… actúa, muévete (v.17)

Entonces el siervo corrió a su encuentro,

6.    Pon atención y observa lo que Dios hace (v.18-21)

Considerando que un camello puede beber hasta 20 galones (75.5 litros), dar de beber a 10 camellos significaba por lo menos una hora de trabajo duro.  Eliezer descubre el corazón de servicio de Rebeca, confirmando así la obra de Dios.

Mientras Rebeca empezaba la tarea de dar agua a todos los camellos, el sirviente no la detuvo en la intención. Él quiso saber si ella de verdad daría agua a todos los camellos, o si solamente eran buenas intenciones y habladurías.

7. No te detengas a media tarea, no te conformes con medios triunfos, completa la tarea (v22-25)

Eliezer no se podía quedar conforme con encontrar una chica servicial y bonita.  Tenía que ser pariente de Abraham.

8.    En cada paso logrado, detente y da gloria y alabanza a Dios… (v.26-27)

Cuando pedimos ayuda a Dios, Dios es quien nos guía, nos encamina, nos aconseja, etc… ¡Dios hace todo! Y se merece el reconocimiento.

La familia de Rebeca (v.26-32)

9.    No te acomodes hasta que termines la tarea (v.33-51)

Eliezer no se acomoda, no había terminado… se enfoca en la encomienda, todavía tenían que darle a la chica para llevarla a su amo. Ahora da el testimonio a la familia de Rebeca para que decidan dársela o no… y así fue:

50  Labán y Betuel respondieron, y dijeron: Del SEÑOR ha salido esto; no podemos decirte que está mal ni que está bien. (No podemos argumentar nada)  51  He aquí, Rebeca está delante de ti, tómala y vete, y que sea ella la mujer del hijo de tu señor, como el SEÑOR ha dicho.

Siempre debemos estar listos para dar testimonio de lo que Dios ha hecho, así involucraremos a otros en la visión.

10. Haz lo que te toca, paga lo que tengas que pagar, pero dale gracias a Dios (v.52-53)

Al recibir lo esperado, Eliezer, una vez más, adora a Dios y paga la dote.  No podía llevarse a la chica así nada más.  Tenía que pagar lo que le correspondía.

11. Recuerda que No faltarán las trabas en la tarea… (v.54-55)

Las trabas no significan que Dios no te está ayudando, son normales, solo continua adelante…  “No me detengáis, puesto que el SEÑOR ha dado éxito a mi viaje; enviadme para que vaya a mi señor.”

El resultado de una oración enfocada en la voluntad de Dios… (v.57-67)

  • Una Rebeca comprometida con la visión de Dios
  • Una familia apoyando la decisión de su hija
  • Un amo feliz con su novia
  • Una novia feliz con su nuevo esposo
  • Un matrimonio exitoso

Nota Interesante para nuestros jóvenes… La manera en que Isaac y Rebeca vinieron el uno al otro también nos instruye. Ninguno de los dos estaban en un “noviazgo” u otra cosa semejante. Ellos estaban sirviendo a Dios y buscándolo (Isaac estaba meditando en el campo), y Dios los juntó. Ellos obviamente estaban más preocupados con la voluntad de Dios que con los pensamientos modernos del romance.

Posted by Iglesia Semilla Delicias on Sunday, May 13, 2018

 

El unico pedazo de tierra que poseeremos – Genesis 23

El relato de la muerte de Sara nos deja mucho más que solo saber a qué edad murió y donde fue sepultada.

Si te preguntara cómo te imaginas la vida, ¿qué imagen se te vendría a la mente?  Esa imagen es tu metáfora de la vida.  Su propia metáfora de la vida influye su vida más de lo que piensa. Determina sus expectativas, sus valores, sus relaciones, sus metas y sus prioridades.

Abraham no se consideraba de este mundo (v.4)

Extranjero y forastero soy entre vosotros: Abraham se sentía así, no porque era de Ur de los caldeos, sino porque reconocía que su hogar verdadero era el cielo (Hebreos 11:9-10).  Moisés sabía lo mismo, Dios se lo dijo, y mandó a Israel que lo conociera (Levítico 25:23). David también sabía que esto era verdad (1 Crónicas 29:15).

¿Cómo vives, como extranjero o como residente de este mundo?

La Perspectiva de Dios respecto a la vida

En esta vida No vemos las cosas como son, las vemos como nosotros las percibimos.  El cómo define usted la vida determina su caminar. Su perspectiva influirá cómo invierte su tiempo, gasta su dinero, usa sus talentos y valora sus relaciones.

Si le preguntamos a alguien, ¿Qué es la vida? descubrirá que hay tantas respuestas diferentes a ésa pregunta como hay personas. He oído decir que la vida es:

un circo, o eres estrella, malabarista o eres payaso… un campo de minas, si no te fijas donde pisas, estas frito… una montaña rusa, a veces subes, a veces bajas… un carrusel: a veces sólo das vueltas y vueltas… un rompecabezas, no sabes ni por dónde empezar… una sinfonía, todo tiene un orden perfecto, el que se desvía desafina… una bicicleta de carreras, con cambios que nunca usas… un juego de cartas: tienes que jugar la mano que te dan

Por ejemplo, si piensa que la vida es una fiesta, su valor principal en la vida será divertirse.  Si ve la vida como una carrera, lo importante para usted será la velocidad y esforzarse, y probablemente anda de prisa y ocupado la mayor parte del tiempo.  Si ve la vida como un maratón, lo importante para usted será la perseverancia.  Si ve la vida como una batalla o un juego, ganar será muy importante para usted.

¿Cómo ve Dios la vida EN ESTE MUNDO? (Romanos 12:2)

Ser diferentes es lo principal (v.6)

Para llevar a cabo los propósitos para los que Dios lo hizo, tendrá que retar la sabiduría común y corriente, y reemplazarla con la realidad bíblica de la vida. La gente alrededor de Abraham lo veía diferente y lo reconoció como un Príncipe de Dios.

Abraham había entendido que él era diferente, que tenía una vida y un destino diferente, eso lo hacia peregrino y extranjero en esta tierra.  Entendió, al igual que el resto de los hombres de FE, que en este mundo solo estaban de paso hacia una ciudad no hecha por mano humana (Hebreos 11:13-16).  Así también se nos invita a nosotros…

A ser transformados en un nuevo propósito: hacer Su Voluntad

Efesios 5:17 –  * Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor.

1 Juan 2.15-17 – * 15 No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. 16 Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. 17 Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.

Entonces, la vida no se trata de tiempo y felicidad, pues pasa rápido, Salmos 103:14-16; Santiago 4:14… es vivir lo suficiente para cumplir Su voluntad y propósito. (Juan 6:40)

Mientras estamos en este mundo, hay que pagar el precio (v.13)

ESTE MUNDO INTENTARÁ CONFORMARNOS A SU PATRÓN.  Pero como dice en Romanos 12:2, necesitamos ser TRANSFORMADOS (metamorphoo) por medio de una total renovación de nuestro entendimiento.  Es la única forma de no tomar la forma del mundo.

Pero si vivimos en el mundo, y nos movemos en el mundo, ¿cómo le hacemos?

Hacemos lo que Abraham, pagar el precio justo…

Al mundo le pagamos lo que corresponde…  Estudia (…y bien), trabaja (…y échale ganas), paga impuestos, esfuérzate por salir adelante, etc.

…pero vive para Dios

PARA VIVIR PARA DIOS en medio de la influencia de este mundo, se necesita una transformación del corazón y una mente renovada totalmente.   Esta transformación comienza con un nuevo nacimiento. Esta es la parte mas difícil de entender de nosotros los creyentes… una renovación del pensamiento mundano, al pensamiento espiritual. Por eso es indispensable un nuevo nacimiento… (1 Co. 2:14; Juan 3:3; 1 Co. 2:14)

Esto implica que nuestra vida terrenal es solamente la oportunidad que Dios nos da para que le conozcamos y así nacer a la vida espiritual, la vida eterna junto a Él.

¿Cómo compruebo si he nacido de nuevo?

Esto es: Cuando tu perspectiva de esta vida cambia a la perspectiva de Dios.  Cuando este mundo ya no es tan importante.  Cuando tu corazón late como nunca lo había hecho por Dios y por su obra (las cosas espirituales) (Juan 3:6; 6:63)

Nuestra perspectiva de la vida cambia totalmente cuando entendemos la perspectiva de Dios: Esta vida es nuestra única oportunidad para entrar a la Vida Eterna.   Si lo entendemos así, entonces nuestras expectativas, nuestros valores, nuestras relaciones, nuestras metas y nuestras prioridades cambian y se alinean a lo que Dios quiere que hagamos, Su voluntad.  Ya no amamos más este mundo (1 Juan 2:15-17).

El único pedazo de tierra que poseeremos es aquella donde repose nuestro cuerpo.  (V.20)

sepultó Abraham a Sara su mujer en la cueva de la heredad de Macpela: Este es donde Isaac e Ismael sepultaron a Abraham. Isaac y Rebeca, los dos, fueron sepultados aquí. Jacob sepultó a Lea aquí, y José sepultó a Jacob aquí. Y éste es el lugar donde José les dijo a sus descendientes que lo sepultaran, llevando sus huesos consigo cuando entraron en la tierra prometida.

Si este terreno fue el único que tenía de Abraham escriturado y titulado en la tierra que le había sido prometida, muestra que él era un hombre entendido de la fe.

Así que no te afanes por esta vida. Busca primero el reino de Dios y Su justicia y todo lo que necesites será añadido. (Mateo 6:21-33)

¿Estás listo para ser como Abraham?

  • Un Peregrino y Extranjero en esta tierra…
  • Pues eres un hijo de Dios, nacido de nuevo, diferente, y con un propósito divino,
  • Que paga el precio al mundo, pero vive para Dios.
  • Y que sabe que nada nos llevaremos de este mundo, y que lo único que poseeremos es ese pedazo de tierra donde le toque a nuestro cuerpo reposar.

Posted by Iglesia Semilla Delicias on Sunday, May 6, 2018

 

La Obediencia Cuesta – Génesis 22

La semana pasada hablamos acerca de nuestra relación con Dios, y analizamos como, en ocasiones pensamos que estamos bien con Él, cuando en realidad estamos lejos.
Hoy, a través de Abraham e Isaac, veremos una parte muy importante en nuestra relación con Dios: la obediencia.

v.1 – Dios Prueba a Abraham por medio de su obediencia

Esta historia es un relato donde se prueba la fe de Abraham, y se prueba a través de la obediencia. No fue una prueba para hacerlo tropezar, ni tampoco una prueba para producir fe, sino una para REVELAR FE.

v.2 – Para obedecer es necesario dejar de lado nuestro sentir

Toma tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas…
¡Qué difícil debió haber sido para Abraham escuchar esta petición! Pero es interesante que la Biblia no mencione absolutamente nada acerca de sus sentimientos. ¡Imagina la noche que debió haber pasado Abraham! Sin embargo, no era importante como se sintió, pues la obediencia no es un asunto de sentimientos. De hecho, nuestro sentir, lo único que hace es provocar desobediencia.
¿Cuántos de nosotros al sentirnos cansados obedecíamos a mamá o papá que nos decían que debíamos hacer algo?
Los sentimientos, generalmente se van a oponer a la obediencia.

v.3 – Para obedecer es necesario disponer tu corazón y tu cuerpo a hacer las cosas

Aun cuando quizá Abraham no entendía el propósito de tal petición, después de disponer su corazón a obedecer a Dios, dispuso su cuerpo a accionar: muy de mañana comenzó a prepararse.
Muchas de las veces nosotros nos quedamos a medias, solo disponemos nuestro corazón, y le contestamos que si a mamá, pero nuestro cuerpo no acciona hacia obedecer inmediatamente: “si mamá… ahorita”
Abraham tomó acción inmediatamente; ensilló su burro, cortó leña para el holocausto, tomó a sus siervos y a su hijo y se dispuso a iniciar su viaje de 80 km de Berseba hacia Moriah
La obediencia no es fácil, ni se da de manera natural, hay que ponerle esfuerzo.

v.4 – Para obedecer es necesario no cuestionar

Abraham tuvo mucha oportunidad de cuestionar o discutir con Dios la petición. Pero NO LO HIZO.
Había una promesa que podía haber detenido a Abraham: la de que Dios haría una nación grande por medio de Isaac. Y si lo entregaba ahora, pues esa promesa no se cumpliría.
Pero Abraham no discutió, ni preguntó, ni nada. Abraham tuvo que aprender la diferencia entre confiar o aferrarse a la promesa y confiar o aferrarse a AQUEL que hace la promesa.

v.5 – La obediencia es Adoración

Yo y el muchacho iremos hasta allí y adoraremos…
Este es el primer uso de la palabra ADORAR en toda la Biblia. La palabra hebrea usada aquí es “shachah”, que significa literalmente “inclinarse”.
Abraham e Isaac iban a adorar a Dios, pero no fue un tiempo de alegría o gozo. Fue un tiempo de inclinarse delante de Dios en obediencia. Abraham adoró a Dios por medio de Su obediencia.
Una parte de este verso que llama mucho la atención es al final cuando dice a sus siervos: “y volveremos a vosotros”.
– ¿Sabía acaso Abraham que era solo una prueba? NO
– ¿Sabía acaso Abraham que Dios sustituiría a Isaac con un carnero? NO
Hebreos 11:17-19 nos explica lo que sí sabía Abraham. Abraham estaba convencido que el Dios que había hecho la promesa podía levantar de entre los muertos a Isaac y así cumplir Su promesa original.

v.6-9 – Para obedecer hay que aprender a respetar la autoridad

En el verso 6, dice que Abraham puso sobre Isaac la leña para el holocausto. La Biblia no menciona la edad de Isaac en este momento. Pero aquí encontramos que Isaac no debió haber sido un niño, pues cargar la cantidad de leña suficiente para quemar todo un holocausto, no era tarea fácil. Algunos comentaristas judíos antiguos dicen que Isaac debió tener unos 33 años en este momento. Pero, independientemente de la edad, era lo suficientemente fuerte para ayudar a su anciano padre a cargar la leña y subir el monte con ella.
Isaac hace una pregunta inteligente a su padre: “¿dónde está el cordero para el holocausto?”. Quizá pensó que su anciano padre lo había olvidado.
Abraham le responde en el verso 8: “Dios se proveerá de cordero” (Reina Valera), la Biblia de las Américas dice “Dios proveerá para sí el cordero”… el mensaje para Isaac fue que Dios designará o escogerá el cordero para el holocausto.
Isaac respetaba mucho la autoridad de su padre Abraham, y sin duda aprendió de su padre a respetar la autoridad y los designios de Dios también.
Así pues, cuando llegaron al lugar, y su padre preparó el altar y acomodó la leña, y luego ató a Isaac como el cordero para el holocausto, Isaac no replicó, ni dijo nada. En absoluta obediencia, respetó la autoridad de su padre y el designio de Dios.
Respetar la autoridad es con lo que más batallamos para la obediencia.

v.10 – La obediencia se hace o no se hace, no hay término medio

El momento más duro para Abraham había llegado. Aquí era el punto de obedecer hasta el final, o parar, y por consecuencia desobedecer. Abraham había hecho mucho (disposición, preparación, caminar varios días, no replicar, alistar todo, etc.) pero nada de eso fue suficiente, tenía que llegar hasta este punto de entregar lo que tanto amaba.
Tenlo por seguro que a ti y a mí nunca jamás nos pedirá a un hijo en holocausto. Pero no te sorprenda que si te pida algo que amas. ¿Qué amas tanto, que a veces tome el lugar de Dios, o de Su obra? Facebook, TV, deporte, novia, familia, trabajo, descanso, etc.

v.11-14 – La obediencia refleja el temor a Dios

Abraham muestra su corazón en su amor y temor de Dios dando a su hijo. Dios muestra su corazón por nosotros entregando a Su hijo Jesucristo. Aquí Juan 3:16 tomo una nueva dimensión.
Dios proveyó del cordero para el holocausto, y así, proveyó del cordero perfecto para perdón de nuestros pecados. Dios no libró a su hijo, como libró a Isaac, y como nos libró a nosotros.

v.15-24 – La obediencia produce bendición

La bendición viene sobre Abraham y sobre su familia como regalo de Dios por su obediencia. Si bien la obediencia cuesta, la respuesta de Dios a nuestra obediencia siempre va a ser mejor.

GÉNESIS VERSO A VERSO

Posted by Iglesia Semilla Delicias on Sunday, April 22, 2018

 

Relaciones en Riesgo – Génesis 21:22-34

En el principio del capítulo 21 vimos como Agar y su hijo Ismael, y Sara y su hijo Isaac representaban los dos pactos: la ley y la gracia respectivamente. Y por eso no podía permanecer Ismael en casa, si había llegado ya el hijo de la promesa, pues la ley y la gracia no funcionan juntas. Y para llegar a la gracia se necesita una relación con Cristo, quien nos reconcilia con el Padre Celestial. Y precisamente de relaciones es que nos habla esta última parte del capítulo.
Los versos 22 al 24, Nos menciona el miedo que tenía Abimelec de que Abraham lo traicionara. No sabemos cuánto se tardó para atreverse a venir a aclarar esto con Abraham.

Los versos 25 al 26, Nos menciona el resentimiento que había de Abraham hacia Abimelec porque pensaba que este había ordenado que le quitaran un pozo. El verso 26 nos dice que Abimelec no sabía nada al respecto, ni Abraham se lo había dicho. No sabemos cuánto tiempo duró Abraham con el resentimiento.

¿Cuántas relaciones se deterioran o se pierden por una mala o nula comunicación?

Versos 27 al 32. Finalmente hicieron un pacto donde Abraham se comprometía a no traicionar a Abimelec, y Abimelec a su vez, respetaría la propiedad del pozo que Abraham había hecho.
Pero más allá de las relaciones interpersonales, existe una relación, que es la relación más importante de nuestra vida, que al igual que Abraham y Abimelec, no sabemos cuánto tiempo ha estado quebrada y quizá ni siquiera nos damos cuenta.

Una relación quebrada

Lo primero que tenemos que saber acerca de nuestra relación con Dios, es que por nuestro pecado y nuestra indiferencia hacia lo que Él nos quiere comunicar, nuestra relación está totalmente quebrada, pues nadie se preocupa por Él (Romanos 3:10-11). El mundo y sus afanes se han ocupado de que no nos ocupemos de lo espiritual.

Restauración

Por lo anterior, así como Abimelec, el Señor Jesús tomó la iniciativa para restaurar nuestra relación con Dios (1 Tim. 1:15; Rom. 5:10).
Y también lo hizo firmando un pacto, un pacto sellado con su sangre (Lucas 22:20; Col. 1:21-22).
La parte que nos tocó a nosotros es solo CREER (Juan 5:24). Así pues, su parte, la de perdonarnos y darnos salvación, es definitiva y total (2 Co. 5:17).

Como Mantener viva nuestra relación con Dios

Somos incapaces por nosotros mismos de mantener una relación ESPIRITUAL tan sublime y tan especial como la relación con Dios.
El mundo ha intentado hacerlo a través de las religiones, por medio de rituales, ceremonias, tradiciones y costumbres. Pero nada de eso funciona para con Dios (Mateo 15:8-9).
Por eso, el Padre envió algo de si mismo como testimonio para permanecer en este pacto. Asi como las siete corderas que apartó Abraham en su pacto, Dios nos envió al Espíritu Santo, para que morara en nosotros, que nos conduce y guía en esta relación con Dios. (Juan 14:26)

Es Tiempo de Cambiar – Génesis 20

La semana pasada veíamos la triste historia de Lot, un hombre justo, pero que tenía mucho compromiso con el mundo (Sodoma). Por esto, termina en una vida con un pobre testimonio, sin mucho deseo de dejar Sodoma, y con una fe débil. Lot, sin duda, tenía mucho que cambiar en su vida, pero por alguna razón no lo había hecho, hasta que fue forzado por Dios a escapar de la destrucción. En el capítulo 20 veremos dos personajes más que también tienen mucho que cambiar…

v.1-2 – La mentira de Abraham… ¿otra vez?

Si, igual que en su viaje a Egipto (12:11-13) al llegar a la tierra del Neguev, Abraham vuelve a mentir acerca de su mujer diciendo que es su hermana. Esta era una verdad a medias (v.12), pero no deja de ser una mentira basada en el miedo a que le fueran a hacer algo a él por la belleza de su esposa.
Después de su viaje a Egipto, Abraham había madurado mucho en su fe, había restablecido su comunión con Dios, se le confirmó en el pacto, fue obediente a Dios, Dios mismo lo llama profeta (v.7), en fin, era un hombre de Dios… Entonces, ¿Qué pasó?
Para poder entender porque Abraham comete este pecado nuevamente analicemos su respuesta a Abimelec cuando este lo reprende por su pecado (v.13):

13 Y sucedió que cuando Dios me hizo salir errante de la casa de mi padre, yo le dije a ella: “Este es el favor que me harás: a cualquier lugar que vayamos, dirás de mí: Es mi hermano.” – Versión LBLA

Este era un patrón o costumbre que Abraham había establecido desde antes de convertirse en el hombre de Dios que era ahora, pero no lo había cambiado. Ni siquiera después de su terrible experiencia en Egipto modificó esta costumbre.
La vida cristiana es una lucha constante con antiguas costumbres y hábitos. En Efesios 4:17-24, el apóstol Pablo nos recuerda que tenemos que cambiar muchas cosas en nuestra vida. El deseo de Dios es que cambiemos los viejos patrones y constantemente nos alineemos a Su voluntad. Ya no debemos andar guiados por nuestros impulsos y deseos, o miedos. Debemos vestirnos del nuevo hombre. Esta nueva naturaleza es donde Cristo es formado en nosotros (Gal. 4:19). Y nuestros viejos hábitos y costumbres deben ser suplantadas por la nueva vida en Cristo (Gal. 2:20).
Dios le mostró a Abraham una vez más, lo que debía cambiar en su vida. Y uso a un rey pagano para mostrarle su error. Era tiempo de cambiar.
Al final, Abraham ora por Abimelec pidiendo que Dios sane su casa, consecuencia del pecado que él mismo había causado (v.17-18). Y Dios así lo hace, como muestra de que todo se había arreglado.

v.3-18 – Abimelec, un rey que cambia

Abimelec era el rey de los filisteos en la tierra del Neguev. Era un rey que no conocía de Dios hasta que Abraham y Sara llegaron a su tierra. Abimelec, según su costumbre, tomó a Sara, una mujer muy bella a ser parte de su harem. La tomó porque ellos le dijeron que eran hermanos (v.5).

Dios interviene y habla a Abimelec en sueños.

Dios en la antigüedad uso muchas maneras para comunicarse con el hombre, entre ellas, por medio de los sueños. Hoy en día ya no lo hace de esa manera pues nos habla a través de Jesucristo en Su Palabra (Hebreos 1:1-2).
La intervención de Dios fue para mostrarle a Abimelec que tomar para sí a una mujer ajena es pecado (v.6). Esto no lo sabía Abimelec pues todavía no se escribía la ley (Lv. 20:10), ni se había escrito Su Palabra como la tenemos hoy.
El Señor, al revelarle el pecado del adulterio, le da también el castigo por el pecado (v.7), la muerte. Y le da la instrucción de devolver a Sara a su marido, de lo contrario sufriría el castigo. Le dio la oportunidad de cambiar.
Lo interesante de este rey pagano fue que tomó la mejor decisión: CAMBIÓ, y hasta restituyó su acción, que había resultado en pecado. Dio a Sara y Abraham cosas materiales y les ofreció un lugar para vivir (v.15-16). Verdaderamente demostró su temor a Dios con sus acciones.

En Resumen…

En estos dos capítulos encontramos tres reacciones al cambio que Dios quiere en nuestras vidas:
1. Lot, un hombre justo que, por su compromiso con el mundo, desarrolló una resistencia al cambio. Y si bien Dios preservó su vida, esta fue infructuosa, aun con los más cercanos en su vida, su propia familia.
2. Abraham, un verdadero creyente, pero que seguía arrastrando viejos patrones que necesitaba cambiar y le seguían causando problemas en la vida.
3. Abimelec, un hombre pagano, que cambió su proceder inmediatamente que le fue revelado que estaba en pecado. Así desarrollo el temor de Dios en su vida.

¿Con cuál te puedes identificar tú?

Huye por tu Vida – Génesis 19

La semana pasada veíamos como Abraham intercedía por Sodoma. Esa oración no sirvió para cambiar los planes de Dios, pero si para que Abraham desarrollara un corazón intercesor, conociera más del carácter de Dios y como hace las cosas, y le permitió a Abraham descansar en la voluntad perfecta de Dios. Hoy veremos como Dios destruye las ciudades, pero libra a Lot.

v.1-3 – La vida de Lot en Sodoma

Los dos ángeles enviados por Dios para comprobar el pecado en Sodoma y destruirla son recibidos por Lot, quien estaba sentado a la puerta. Esto significa que Lot se había convertido en un personaje importante de Sodoma, quizá en funcionario de la ciudad.
Sabemos que Lot era un hombre justo (2 Pe. 2:7-8), pero su compromiso con Sodoma era grande y no la podía dejar fácilmente. ¿Hasta dónde este compromiso no le permitía alejarse del pecado a su alrededor y prefería vivir en medio de él?

Es interesante como Lot comenzó a involucrarse con Sodoma:

• Comenzó VIENDO hacia Sodoma (Gén. 13:10)
• Luego instaló su tienda CERCA de Sodoma (13:12)
• Después ya VIVIA en Sodoma (14:12), luego pierde todo y…
• Ahora es FUNCIONARIO de Sodoma.

El pecado de Sodoma era tan grave que Lot rogó con una insistencia inusual que los visitantes no se quedaran en la plaza de la ciudad sino en su casa. Aún así, Lot SOPORTABA vivir entre algo tan malo, que Dios mismo NO SOPORTABA, y tenía que ser destruido. ¿Cómo llegó hasta aquí?… comenzó mirándolo de lejos.

V.4-11 – La Condición de Sodoma revelada

Aquí encontramos varios pecados evidentes en Sodoma: Chisme, homosexualidad, violencia extrema, falta de respeto a la propiedad ajena y a la autoridad, ociosidad, arrogancia (Ez. 16:49), y más. La maldad estaba comprobada, tenían que ser destruidos.

v.12-14 – Un testimonio pobre, y un mensaje diluido

La condición espiritual de Lot, mezclada con su COMPROMISO CON EL MUNDO (Sodoma) no le permitía comunicar un mensaje claro y convincente. No se puede dar un mensaje diluido, la gente no lo entenderá. No puede haber un testimonio claro y un liderazgo fuerte si no existe un compromiso solo con Dios.

v.15-16 – El compromiso con el mundo fácilmente gana

A pesar de la urgencia de los ángeles, Lot TITUBEABA. Este es el resultado de su condición espiritual y su compromiso con el mundo. Su tesoro estaba en Sodoma, no tanto en Dios (Lucas 12:34)… y todo comenzó mirándolo de lejos.
Dios interviene cuando nuestro corazón titubea. Los ángeles ayudan a Lot a decidir salir de la ciudad. Lo toman de la mano junto con su familia y los encaminan a la salida.

v.17 – Huye por tu vida

Hemos visto como ACOSTUMBRARSE al mundo y las cosas del mundo nos alejan de un compromiso con Dios (1 Jn. 2:15-17). La solución es HUIR. Cristo nos ofrece el empujón inicial que necesitamos para salir del mundo: nos perdona nuestro pecado, borra nuestro pasado, nos da una nueva vida, y un nuevo propósito. Ahora, al igual que Lot, nosotros también debemos huir, no mirar atrás y no detenernos.
Una vez que comenzamos la retirada, la encomienda es no mirar atrás… pues eso que nos enamoró al principio, fácilmente nos puede jalar otra vez. No nos detengamos, avancemos hasta donde tengamos que llegar. No importa si tenemos que dejar amistades, posesiones, o posiciones, no importa la comodidad, o lo que sea, debemos huir por nuestra vida, hacia un compromiso total y verdadero con Cristo.

v.18-23 – La falta de compromiso no deja creer completamente en Dios

El amor al mundo no nos deja creerle a Dios. Lot, a pesar de que los ángeles le habían rescatado, le dijeron que no destruirían la ciudad que Lot quería, y que no harían nada hasta que Lot estuviera a salvo… aun así no se sentía seguro, pidió no ir al monte y quedarse en Zoar, luego no se sintió seguro en Zoar y se fue al monte (v.30). Esta inconstancia y falta de fe era resultado de su falta de compromiso con Dios.
Lo que más existe dentro de las congregaciones es la falta de compromiso. Deseamos vivir una vida cristiana a nuestra manera, bajo nuestros propios términos. Esto lo único que hace es debilitar nuestra fe, y no entender lo que Dios quiere de nuestra vida.

v.24-26 – No mires tras de ti

Un corazón que ama al mundo se detiene a ver atrás. Eso fue lo que le pasó a la mujer de Lot. Su corazón estaba en Sodoma, se detuvo a mirar fijamente y la alcanzó la destrucción (Lucas 17:28-33)
Mirar fijamente al mundo, es detenerse, es pausar. Este letargo espiritual provoca que nos contaminemos del mundo, y esa contaminación termina destruyéndonos. Si dejamos de ver lo que está adelante (Cristo, nuestra salvación, lo eterno), y comenzamos a ver las cosas de atrás, a nuestro alrededor, nos alcanzan las frustraciones, las murmuraciones, los descontentos, y perdemos la visión y la misión.
Si ya has sido rescatado por Cristo, ¡no te detengas! Sirve a Dios, involúcrate en la iglesia (Su cuerpo), enfócate en el propósito, desarrolla tus dones, trabaja, y camina.

v.27-38 – El amor al mundo hace que perdamos el sentido a la realidad espiritual y al propósito de Dios

Mientras Abraham medita y descansa en la voluntad de Dios, confiando en que fue justo y rescató a Lot. Las hijas de Lot estaban desconcertadas y desesperadas. Y al verse perdidas, decidieron tomar el asunto en sus propias manos. Actuaron sin esperanza, basándose en sus propios pensamientos y necesidades (32). Las consecuencias de su desesperación fueron devastadoras. Desesperadas por conseguir lo que ellas pensaron que debían hacer, cayeron en pecado de incesto. Y las consecuencias de ese pecado se pagaron por generaciones, al convertirse más adelante sus hijos en enemigos y obstáculo para el pueblo de Dios.

¿Cómo está tu vida?… ¿Sigues en Sodoma?… ¿Te has acostumbrado al pecado?…

O ya saliste, pero estás en pausa, DETENIDO… muévete, o pronto vendrán las ganas de voltear hacia atrás.

¡Huye por tu vida, no voltees hacia atrás, y no te detengas!

¿PUEDO HACER QUE DIOS CAMBIE SUS PLANES? Génesis 18:16-33

En el inicio de este capítulo 18 veíamos como Dios regresa a Abraham para conquistar la incredulidad de su esposa Sara, y así, por la fe, hacerla también parte de Su pacto con Abraham. Al cumplir su objetivo, y dispuesto a retirarse, encontramos esta conversación de Abraham con Dios que se puede tomar como una persistente oración de intercesión. Y fue una oración de intercesión muy exitosa, a pesar de que Dios no cambió de parecer. Veamos porque…

Versos 16-19 – Dios revela sus planes

Una pregunta interesante que Dios se hace a sí mismo es: “¿Encubriré yo a Abraham lo que voy a hacer?” Dios le revela a Abraham sus planes porque Abraham cubría las siguientes condiciones:
1. “iba con ellos” (16)… Es necesario tener una COMUNIÓN estrecha con Dios
2. “será nación fuerte” (18a)… Vivir en comunión con Dios te da PROPÓSITO.
3. “benditas en él las naciones” (18b)… Vivir en el propósito de Dios, TRASCIENDE y alcanzará a otros.
4. “yo sé que mandará que guarden el camino” (19)… El alcance de Su propósito te mueve a vivir en obediencia a Dios y ser ejemplo para que otros también obedezcan.

Versos 20-21 – Su Plan: la destrucción de Sodoma y Gomorra

Si bien el pecado de la homosexualidad resalta en la condición espiritual de la gente de Sodoma y Gomorra (Jud. 1:7), la gravedad de su condición era más bien por su falta de arrepentimiento: “El pecado de ellos se ha agravado en extremo” (ver también Isaías 3:9). La falta de arrepentimiento mueve a Dios para actuar en justicia “el clamor contra Sodoma y Gomorra aumenta” (ver también Romanos 2:5).
“Descenderé ahora…” El Señor no necesitaba bajar del cielo para darse cuenta del pecado de esta gente. Pero bajó como para darles una última oportunidad de arrepentimiento (Ez. 18:23; 2 Pe. 3:9), además de establecer un juicio justo, no excesivo, sino comprobado.

Versos 23-32 – La intercesión de Abraham

Primero, Abraham intercede a Dios por Sodoma y Gomorra apelando a Su Justicia (23-25). Dios le afirma su compromiso con la justicia en su respuesta en el verso 26: “Si hallare en Sodoma cincuenta justos dentro de la ciudad, perdonaré a todo este lugar por amor a ellos”.
Y una vez establecida Su justicia, Abraham pensó que el resto solo era cuestión de números para convencer a Dios de no destruir las ciudades.
Pero sabemos que a pesar de haber orado correctamente: en total humildad; no orgulloso, ni arrogante; dependiendo completamente de la voluntad y decisión de Dios; siendo persistente; y respetuosamente insistente. Aun así, Dios destruyó completamente las ciudades. ¿Por qué?… ¿De qué sirve orar entonces?… de mucho, veamos porqué…

¿Por qué la petición de Abraham NO cambió los planes de Dios?

Porque Dios no cambia de parecer ni se arrepiente de sus decretos (Malaquías 3:6; Stg. 1:17; Num. 23:19).
Sin embargo, esto parece contradecir lo que enseñan otros textos, tales como Génesis 6:6, “Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en Su corazón.” También Jonás 3:10 que dice, “Y vio Dios lo que hicieron, que se convirtieron de su mal camino; y se arrepintió del mal que había dicho que les haría, y no lo hizo.” Similarmente, Éxodo 32:14 declara, “Entonces Jehová se arrepintió del mal que dijo que había de hacer a Su pueblo.” Estos versos hablan de que el Señor “se arrepiente” de algo, y parecen estar en contradicción con los versos que enseñan que Dios es inmutable. Sin embargo, un examen minucioso de estos pasajes, revelan que estos no son realmente indicadores de que Dios sea capaz de cambiar. En el idioma original, la palabra que es traducida como “arrepentirse”, o “ceder”, es la expresión hebrea para “sentir pena o dolor por”. El sentir dolor por algo no significa que haya ocurrido un cambio, simplemente significa que hay pesar por algo que ha sucedido.

Entonces, si Dios no va a cambiar, ¿de qué sirve la oración de intercesión?

Si bien la intercesión de Abraham no pudo cambiar los planes de Dios, esto no significa que de nada nos vale orar. El Señor mismo nos dice que debemos de orar, y hacerlo siempre (1 Tes. 5:17; Col. 4:2). Así que orar sirve de mucho. Veamos cómo le ayudó a Abraham:

1. Desarrolló en Abraham un corazón intercesor. Y no solo por su pariente Lot, sino también por los perdidos de Sodoma
2. Conoció más del carácter de Dios. Aprendió que su paciencia llega al límite de Su justicia. También conocería que su justicia llega a donde comienza su misericordia y Su gracia, pues libraría a Lot. Ya lo tenía planeado.
3. Descubrió que Dios ya había pensado en todos los escenarios posibles.
4. Sabiendo lo anterior, aprendió a descansar plenamente en la voluntad del Señor. Si el Señor era justo, y ya había pensado en todo, no había necesidad de jugar más con los números. Abraham estaba convencido de que los planes de Dios eran perfectos.
5. Abraham pudo finalmente alinear su sentir al corazón de Dios y se fue en paz a su casa.

Orar constantemente nos ayuda a alinear nuestro sentir al corazón de Dios, y alinea nuestro corazón a Su voluntad

Así que, no dejemos de orar. La manera correcta de orar es derramar tu corazón ante Dios. Ser honesto y abierto con Dios, puesto que Él ya te conoce mejor de lo que te conoces a ti mismo. Presenta tus peticiones a Dios, pero ten en mente que Dios sabe lo que es mejor, y no te concederá una petición que no sea Su voluntad para ti. Expresa tu amor, gratitud, y adoración a Dios en oración, pero no te preocupes por tener las palabras correctas para expresarlo. Dios está más interesado en el contenido de tu corazón, que en la calidad de tus palabras.