Lecturas del libro de Genesis

¿PUEDO HACER QUE DIOS CAMBIE SUS PLANES? Génesis 18:16-33

En el inicio de este capítulo 18 veíamos como Dios regresa a Abraham para conquistar la incredulidad de su esposa Sara, y así, por la fe, hacerla también parte de Su pacto con Abraham. Al cumplir su objetivo, y dispuesto a retirarse, encontramos esta conversación de Abraham con Dios que se puede tomar como una persistente oración de intercesión. Y fue una oración de intercesión muy exitosa, a pesar de que Dios no cambió de parecer. Veamos porque…

Versos 16-19 – Dios revela sus planes

Una pregunta interesante que Dios se hace a sí mismo es: “¿Encubriré yo a Abraham lo que voy a hacer?” Dios le revela a Abraham sus planes porque Abraham cubría las siguientes condiciones:
1. “iba con ellos” (16)… Es necesario tener una COMUNIÓN estrecha con Dios
2. “será nación fuerte” (18a)… Vivir en comunión con Dios te da PROPÓSITO.
3. “benditas en él las naciones” (18b)… Vivir en el propósito de Dios, TRASCIENDE y alcanzará a otros.
4. “yo sé que mandará que guarden el camino” (19)… El alcance de Su propósito te mueve a vivir en obediencia a Dios y ser ejemplo para que otros también obedezcan.

Versos 20-21 – Su Plan: la destrucción de Sodoma y Gomorra

Si bien el pecado de la homosexualidad resalta en la condición espiritual de la gente de Sodoma y Gomorra (Jud. 1:7), la gravedad de su condición era más bien por su falta de arrepentimiento: “El pecado de ellos se ha agravado en extremo” (ver también Isaías 3:9). La falta de arrepentimiento mueve a Dios para actuar en justicia “el clamor contra Sodoma y Gomorra aumenta” (ver también Romanos 2:5).
“Descenderé ahora…” El Señor no necesitaba bajar del cielo para darse cuenta del pecado de esta gente. Pero bajó como para darles una última oportunidad de arrepentimiento (Ez. 18:23; 2 Pe. 3:9), además de establecer un juicio justo, no excesivo, sino comprobado.

Versos 23-32 – La intercesión de Abraham

Primero, Abraham intercede a Dios por Sodoma y Gomorra apelando a Su Justicia (23-25). Dios le afirma su compromiso con la justicia en su respuesta en el verso 26: “Si hallare en Sodoma cincuenta justos dentro de la ciudad, perdonaré a todo este lugar por amor a ellos”.
Y una vez establecida Su justicia, Abraham pensó que el resto solo era cuestión de números para convencer a Dios de no destruir las ciudades.
Pero sabemos que a pesar de haber orado correctamente: en total humildad; no orgulloso, ni arrogante; dependiendo completamente de la voluntad y decisión de Dios; siendo persistente; y respetuosamente insistente. Aun así, Dios destruyó completamente las ciudades. ¿Por qué?… ¿De qué sirve orar entonces?… de mucho, veamos porqué…

¿Por qué la petición de Abraham NO cambió los planes de Dios?

Porque Dios no cambia de parecer ni se arrepiente de sus decretos (Malaquías 3:6; Stg. 1:17; Num. 23:19).
Sin embargo, esto parece contradecir lo que enseñan otros textos, tales como Génesis 6:6, “Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en Su corazón.” También Jonás 3:10 que dice, “Y vio Dios lo que hicieron, que se convirtieron de su mal camino; y se arrepintió del mal que había dicho que les haría, y no lo hizo.” Similarmente, Éxodo 32:14 declara, “Entonces Jehová se arrepintió del mal que dijo que había de hacer a Su pueblo.” Estos versos hablan de que el Señor “se arrepiente” de algo, y parecen estar en contradicción con los versos que enseñan que Dios es inmutable. Sin embargo, un examen minucioso de estos pasajes, revelan que estos no son realmente indicadores de que Dios sea capaz de cambiar. En el idioma original, la palabra que es traducida como “arrepentirse”, o “ceder”, es la expresión hebrea para “sentir pena o dolor por”. El sentir dolor por algo no significa que haya ocurrido un cambio, simplemente significa que hay pesar por algo que ha sucedido.

Entonces, si Dios no va a cambiar, ¿de qué sirve la oración de intercesión?

Si bien la intercesión de Abraham no pudo cambiar los planes de Dios, esto no significa que de nada nos vale orar. El Señor mismo nos dice que debemos de orar, y hacerlo siempre (1 Tes. 5:17; Col. 4:2). Así que orar sirve de mucho. Veamos cómo le ayudó a Abraham:

1. Desarrolló en Abraham un corazón intercesor. Y no solo por su pariente Lot, sino también por los perdidos de Sodoma
2. Conoció más del carácter de Dios. Aprendió que su paciencia llega al límite de Su justicia. También conocería que su justicia llega a donde comienza su misericordia y Su gracia, pues libraría a Lot. Ya lo tenía planeado.
3. Descubrió que Dios ya había pensado en todos los escenarios posibles.
4. Sabiendo lo anterior, aprendió a descansar plenamente en la voluntad del Señor. Si el Señor era justo, y ya había pensado en todo, no había necesidad de jugar más con los números. Abraham estaba convencido de que los planes de Dios eran perfectos.
5. Abraham pudo finalmente alinear su sentir al corazón de Dios y se fue en paz a su casa.

Orar constantemente nos ayuda a alinear nuestro sentir al corazón de Dios, y alinea nuestro corazón a Su voluntad

Así que, no dejemos de orar. La manera correcta de orar es derramar tu corazón ante Dios. Ser honesto y abierto con Dios, puesto que Él ya te conoce mejor de lo que te conoces a ti mismo. Presenta tus peticiones a Dios, pero ten en mente que Dios sabe lo que es mejor, y no te concederá una petición que no sea Su voluntad para ti. Expresa tu amor, gratitud, y adoración a Dios en oración, pero no te preocupes por tener las palabras correctas para expresarlo. Dios está más interesado en el contenido de tu corazón, que en la calidad de tus palabras.

 

Circuncisión del Corazón: La marca de los hijos de Dios – Génesis 17

La semana pasada aprendimos que «Fuimos comprados a precio de sangre» (1 Co. 6:20), y si esto es así, como dice la Escritura, nuestra vida ya no nos pertenece, sino que tiene dueño, porque alguien nos compró a un costo altísimo, y lo hizo con un propósito. Es precisamente ese propósito el que debe cumplirse en nuestra vida. Y ocuparnos de nuestra desesperación, enfocarnos en nuestras necesidades y tomar el asunto en nuestras manos, y dejarnos llevar en acciones egoístas nos alejan de Su voluntad, de Su obra, y de Su visión. Se trata de Él, no de nosotros. Y para arrancar el egoísmo de nuestra vida es necesaria una intervención quirúrgica espiritual: la circuncisión. Veamos esto en el capítulo 17.

v.1 – Para ser perfecto se requiere intervención divina

La palabra que Dios usa aquí para sí mismo es El Shadday. Existen diferentes posturas la interpretación de este nombre, el más aceptado es Todopoderoso, pero otros piensan que significa Dios es Suficiente. En el contexto, este último tiene mucho sentido.
Pasaron unos 13 años después de la última vez que se le apareció Dios a Abraham. En este tiempo, Abraham vivió en una relación “normal” con Dios. En esta ocasión le da una orden: anda delante de mí, y sé perfecto. “Normal” no era suficiente, Abraham tenía que ser perfecto (completo o maduro). Pero sabemos que el hombre, por su propia fuerza y capacidad, es imposible que alcance el nivel espiritual que Dios desea de nosotros (1 Co. 2:14). Solo andando con Él se logra, se requiere la intervención divina.

v.2-8 – Dios interviene en la vida de los hombres estableciendo Pactos

  • Dios viene a reafirmar el pacto que antes había establecido con Abraham (Génesis 15), aquí nos recuerda que:
  • Dios establece los términos del pacto (17:4)
  • Como resultado de entrar al pacto, Dios da una nueva identidad (17:5). También a Sara le dio una nueva identidad ( v.15-16)
  • Sus pactos son perpetuos (inquebrantables) (17:7)
  • Dios mismo se encargará de sostener su pacto… “yo seré el Dios de ellos” (17:8)

v.9-14 – La Circuncisión, la marca del pacto

La fe es necesaria para entrar al pacto de Dios. A Abraham no se le pidió otra cosa más que confiar y obedecer. Y Dios le pidió colocar una señal o marca física en él y en sus descendientes y toda su casa como una señal de haber entrado al pacto de Dios: la circuncisión. Pero, ¿por qué la circuncisión? Quizá porque:

  • La circuncisión es una marca permanente e irreversible. Una vez que obedecían para entrar al pacto de Dios, quedaban marcados de por vida.
  • (v.11) Esta marca les recordaría siempre que ahora eran parte de un plan divino.
  • A la vez era una señal muy personal e íntima. Dios quiere ser personal e íntimo, y no solo parte de una relación colectiva.
  • Era una marca que los distinguiría de los demás pueblos… los haría diferentes.
  • Era un símbolo de desprendimiento. Quitar una parte de ellos simboliza que quiere quitar algo de nuestra vida.

v.17-22 – Abraham le creyó a Dios

Abraham se ríe de gozo y alegría (no de incredulidad), y aunque su mente y su carne le dijeran lo contrario en su corazón, su espíritu simplemente se gozó en Dios (Rom. 4:16-22). Nuestra carne, lógica, razonamiento humano, todo tiende a la incredulidad, pero la Palabra de Dios nos ayuda a creer (Rom. 10:17).

V23-27 – Creer lleva a la acción, si no hay acción, no hay fe

Abraham no lo pensó dos veces. Quería ser parte del pacto de Dios. Así que, ese mismo día se circuncidó él, su hijo y todos los de su casa. La fe requiere obediencia, y la obediencia es acción inmediata, si no, no hay fe (Stg. 2:20)

 

Un nuevo pacto y una nueva circuncisión

Ahora, este pacto de Dios con Abraham NO es el pacto que tiene para nosotros. De lo contrario tendríamos que circuncidarnos y guardar toda la ley (Gal. 5:2-3). Nosotros pertenecemos a un nuevo pacto en Cristo Jesús (Mat. 26:28). Este nuevo pacto también incluye una señal como la circuncisión, pero no es física, sino espiritual (Rom. 2:28-29). Y no es una circuncisión hecha por mano o instrumento humano (Col. 2:11-13). Pero se le llama circuncisión pues también simboliza quitar algo del humano, la carne pecaminosa (Col. 3:5-7).

La circuncisión del corazón

Esta circuncisión del corazón, es una intervención espiritual, un nuevo nacimiento, el morir a nosotros mismos, el ser una nueva creación (Juan 3:3; 2 Co. 5:17; Gal. 2:20). Por tanto, no se puede describir o identificar físicamente, o por un eco, o una radiografía. Sin embargo, si encontramos en la Biblia una descripción clara de cómo podemos identificar si hemos sido circuncidados en nuestro corazón por Dios. En Efesios 4:17-24 encontramos 7 identificadores de si existe en nosotros o no una circuncisión del corazón.

 

1. (Ef. 4:17) – Somos diferentes, actuamos diferente, pensamos diferente, vemos la vida diferente.
2. (Ef. 4:18) – Nuestro corazón deja de ser duro para con Dios y hacia Su Palabra.
3. (Ef. 4:19) – Se genera una sensibilidad y rechazo hacia el pecado, evitándolo.
4. (Ef. 4:20-21) – Nos dejamos enseñar por Jesús a través de la obediencia a Su Palabra.
5. (Ef. 4:22) – Nuestra vida fue marcada con un antes y un después. Podemos identificar una vieja naturaleza.
6. (Ef. 4:23) – Nuestro espíritu y mente son renovados y vivificados por Cristo.
7. (Ef. 4:24) – Comenzamos a buscar la justicia y la santidad.
Aunque tenemos una nueva naturaleza, no adquirimos automáticamente todos los pensamientos y las actitudes buenas cuando nos convertimos en nuevas personas en Cristo. Pero si nos mantenemos atentos a Dios, siempre estaremos cambiando. ¿Nota un proceso de cambio para mejorar pensamientos, actitudes y acciones en comparación con los años pasados? A pesar de que el cambio puede ser lento, ocurrirá de todas maneras si permanece en la Palabra de Dios.
Al igual que la circuncisión física del pueblo judío, la circuncisión del corazón también:

  • Es una marca permanente e irreversible. Una vez que Dios cambia tu corazón, eres circuncidado de por vida, nacido de nuevo (Juan 3:3).
  • Esta señal nos recuerda que somos parte de un plan divino (1 Juan 3:1-2).
  • Es una señal muy personal, solo yo puedo identificarlo en mi por el Espíritu Santo (Rom. 8:16)
  • Era una marca que nos distingue de los demás que no tienen a Dios… nos hace vivir en santidad… diferentes.
  • Es un símbolo de desprendimiento. Quitó nuestro pecado, lo clavó en la cruz, y ahora somos de Dios (Gal. 6:14-15).
  • También ofrece una herencia, pero no terrenal, sino eterna (Heb. 9:15).Y es marca de un pacto PERPETUO, que nos da seguridad de nuestra salvación (Juan 10:27-29)

 

¿Tienes esta marca en tu vida?

Todo comienza entendiendo el pacto de Jesús en la cruz, creyéndolo y obedeciendo Su Palabra (Juan 5:24). Pero actua como Abraham: inmediatamente, no dejes pasar tiempo. Hoy es el día de salvación.

 

 

Se trata de Él – Génesis 16

La semana pasada veíamos como entrar a vivir en la visión de Dios para nuestras vidas.  Necesitamos fe, comunión, luego caminar con Dios, para así entonces comenzar a experimentar lo que Dios tiene para nosotros como propósito.

Hoy veremos algunos impedimentos en el camino.

v.1-3 – Tres actitudes que nos alejan de la Visión de Dios

El egoísmo es un estilo de vida común… aun entre muchos cristianos. Siempre que volteamos a vernos a nosotros mismos, entonces hacemos esto:

  1. “Ya ves que Jehová me ha hecho estéril…” En la desesperación culpamos a Dios de las circunstancias, o pensamos que está muy ocupado y no tiene tiempo para ver nuestro caso, o que se olvidó de nosotros.  En ocasiones todo lo que tenemos que hacer es simplemente esperar.
  2. “Te ruego…quizá tendré YO hijos de ella…” Sarai tomó el asunto en sus propias manos por centrarse en satisfacer sus propias necesidades. Quería ser madre.
  3. Abraham, quizá por amor o por compasión, se dejó llevar en una petición que realmente había nacido del ego y la desesperación de su esposa. Pero esta acción era una falta de fe en la promesa de Dios.  Al participar de esto, él mismo se estaba alejando del propósito de Dios.

Estas 3 actitudes: desesperación, enfocarnos en nuestras necesidades, y dejarnos llevar en acciones fuera del propósito de Dios nos alejan de Su voluntad, de Su obra, y de Su visión.  Es INTERFERIR en los planes de Dios.

Las consecuencias de nuestras actitudes así, nunca son buenas.

v.4-5 – Las consecuencias de alejarse de la visión de Dios

 “Miraba con desprecio…” Sarai comenzó a sentirse desplazada o reemplazada por su sierva Agar.  Sarai comenzó a sentirse víctima de sus propias acciones.

“Mi afrenta sea sobre ti”… o, mejor dicho “tú tienes la culpa”…  Pese a que Sarai fue la que planeó que Agar tuviera un hijo de Abram, luego culpó a Abram por las consecuencias. Muchas veces es más fácil culpar a alguien de nuestras frustraciones que reconocer nuestro error y pedir perdón. (Adán y Eva hicieron lo mismo en 3.12, 13.)

v.6 – El egoísmo cambia nuestra actitud

Mientras Abraham SE LAVA LAS MANOS, Sarai cambia su actitud con su sierva, ahora, en un afán de sentirse más imponiéndose, o dándose “su lugar” ahora maltrataba a su sierva Agar.  La ira especialmente cuando surge de nuestras propias fallas, puede ser peligrosa.

v.7-9 – Mientras Dios se ocupa de las verdaderas victimas

Dios es un Dios justo, y se ocupa de la injusticia.  El mal trato hacia Agar era incorrecto, por tanto, Dios actúa y va por ella.  Esta es una gran prueba de la compasión de Dios.  La consuela y la instruye a volver a su hogar.

El huir de nuestros problemas muy rara vez los resuelve. Es sabio regresar a nuestros problemas, enfrentarlos, aceptar la promesa de ayuda de Dios, corregir nuestras actitudes y actuar como debemos.

v.10-12 – Dios usa nuestros errores para Su propósito

A pesar de que Ismael fuera resultado de una acción egoísta de Sarai y fuera de la promesa de Dios para Abraham, Dios le dio un propósito a Ismael. Pero al mismo tiempo la consecuencia del pecado de ellos, les acarrearía problemas permanentes.

Ismael. Este nombre significa “Dios oye” (21:17). Como hijo de Abram, Ismael recibe una bendición de Dios: será libre y fuerte (vers. 12) y de su descendencia saldrá una gran nación (17:20; 25:12–18), pero tendrá conflictos con los pueblos vecinos (vers. 12).

v.13-16 – Agar comprendió el propósito de Dios y decidió obedecer

Es curioso, la enseñanza más importante de este capítulo no la aprendemos de Sarai ni del mismo Abraham, sino de Agar.  Ella comprendió que Dios oye, y Dios ve todo, y está al pendiente de todo lo que pasa a nuestro alrededor.  Aun cuando las cosas se vean muy difíciles y tengamos que enfrentarlas.  Ella entendió que nuestra vida se trata no de nosotros, sino de Él, de Su propósito, y de Su obra.  Y si nos enfocamos en Él, entonces estará con nosotros.

Agar sabía que si Dios estaba con ella en el desierto, él estaría con ella cuando tenía que someterse a Sarai también.

¿Sabías que ocuparnos de nuestro bienestar antes de vivir el propósito de Dios es artimaña de satanás?

 “Entonces Pedro, tomándolo aparte, comenzó a reconvenirle, diciendo: Señor, ten compasión de ti; en ninguna manera esto te acontezca. Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: ¡Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.” Mateo 16:22-23

“Por favor, entiende. Su meta NO es hacerte feliz. Su meta es hacerte suyo. Su meta no es darte lo que quieres; es darte lo que necesitas. Y si eso significa una o dos sacudidas… lo hará. La molestia terrenal es un agradable cambio para la paz celestial. Jesús dijo: «En el mundo habréis de sufrir; pero tened valor, pues yo he vencido al mundo» ( Juan 16:33 )”. – Max Lucado

«Se trata de Él»

Si Dios nos diera todo lo que queremos, entonces estaría formando hijos egoístas, autocomplacientes y financiados por Él.

«El deseo de realización personal es un veneno en el corazón de la iglesia».

Eso es lo más difícil de entender, Dios es nuestro todo, es nos puede satisfacer aun en medio de oscuridad y tempestad. Somos muy dados a querer ser felices por las cosas que tenemos o las circunstancias.

Solo se trata de vivir siempre con el mismo sentir que hubo en Cristo Jesús, el cual se humilló a sí mismo por amor, hasta la muerte y muerte de cruz (Fil. 2:3-9).  Si lo demás viene, vendrá por añadidura, de manera que produzca en tu vida los frutos inequívocos del Espíritu Santo de Dios.

«Fuimos comprados a precio de sangre» (1 Co. 6:20), y si esto es así, como dice la Escritura, nuestra vida ya no nos pertenece, sino que tiene dueño, porque alguien nos compró a un costo altísimo, y lo hizo con un propósito. Es precisamente ese propósito el que debe cumplirse en nuestra vida.

(Sal 115:1 RV1960)

 

Viviendo en la Visión de Dios – Génesis 15

La semana pasada vimos como Dios Peleó la batalla de Abraham con lo poquito que Abraham tenía (solo 318 siervos).  Abraham había madurado en su fe y restablecido una comunión estrecha con Dios.  Estaba listo para entrar a vivir en la visión que Dios tenía para su vida.

v.1 – Para Entrar a la visión de Dios tenemos que Confiar

Después de estas cosas… Después de la aplastante victoria de Dios sobre Quedorlaomer por mano de Abraham, parece que llegó a Abraham cierto temor de venganza por parte de Quedorlaomer.  Abraham era un hombre de fe, pero seguía siendo humano. Como humanos, es normal sentir miedos, pero debemos traer nuestros miedos delante de Dios.  Dios interviene para fortalecer la confianza de Abraham diciéndole:

No Temas… yo soy tu escudo… Vivir en la visión de Dios, humanamente hablando, no es tarea fácil.  Tenemos una batalla constante con el pecado y con el maligno, que no descansa jamás (Ef. 6:10-13).  Por eso, Dios interviene constantemente para recordarnos que debemos confiar pues Él está con nosotros.

Tu galardón será grande… La mejor recompensa que obtenemos al caminar con Dios es Dios mismo.  Abraham acababa de rechazar el botín de su vida, pero nada se compara con tener a Dios de nuestro lado.  Si nos enfocamos en Dios, y solo en Dios, entonces no nos distraeremos de la visión.

Para poder descubrir la visión de Dios en nuestras vidas debemos caminar con El.  No nos distraigamos en las cosas o las situaciones.  Solo caminemos de Su mano, guiados por Su Palabra, y Dios mismo encaminará nuestros pasos hacia Su visión para nuestras vidas.

v.2-4 – La Visión de Dios se camina en fe.

Como humanos, tendemos a ver las cosas en términos humanos o terrenales.  Esto ocasiona que malinterpretemos la visión de Dios.  Abraham decía: “¿Para qué me das recompensas, si me heredará un siervo de mi casa?”

Dios clarifica su visión recordándole la promesa… volviéndolo a la fe. Abraham duró 25 años en espera del cumplimiento de la promesa de su hijo.  Era necesario esperar en Dios.  Él es quien hace las cosas en tiempo y forma adecuados para cumplir Su propósito.   La visión de Dios se camina en fe y en propósitos eternos.

v.5-6 – La Visión de Dios es más grande de lo que puedes imaginar

Abraham no podía contar las estrellas, y así sería su descendencia.  Dios había establecido los limites.  La visión de Dios no se limita a nuestra imaginación o nuestras capacidades, sino a las de Dios.  Por tanto, será más grande de lo que podemos imaginar.

Estamos acostumbrados a guiarnos por lo que podemos tocar, ver, oler, cuantificar, calcular o imaginar.  Pero Dios trabaja en un ámbito más alto, por eso es necesaria la fe.

v.7 – Para identificar la visión de Dios, recuerda como Él te ha encaminado

El Señor actúa en nuestras vidas con anticipación y preparación.  Él no actúa como un buen mexicano dejando todo para el último momento.  Dios prepara caminos y nos va guiando hacia lo que quiere que realicemos para Él.  A Abraham le recuerda que Dios fue quien lo saco de Ur de los Caldeos.  Recuerda que Abraham no actuó rápidamente cuando recibió la orden de salir de su tierra y dejar su parentela.  Fue Dios quien usa a su padre Taré para llevarlo a medio camino.  Pablo dice “me apartó desde el vientre de mi madre” (Gálatas 1:15-16).  Así también prepara nuestras vidas.  Voltea hacia atrás y ve como Dios te ha traído hasta aquí encaminando tus pasos hacia el propósito para tu vida.

v.8-11 – Para entrar en la visión de Dios es necesario el compromiso

Abraham le pide a Dios pruebas concretas de que le dará ese propósito para su vida, así que Dios le pide unos animales.  Para nosotros esto es raro, pero Abraham sabía exactamente para que eran…  Dios básicamente le dijo “terminemos con esto y firmemos un contrato”

En aquel tiempo los pactos se hacían sacrificando animales, partiéndolos a la mitad, y colocándolos en el suelo.  Luego, ambas partes del contrato caminaban entre las mitades de los animales repitiendo los términos del contrato.  Una referencia a estos contratos está en Jeremías 34:18-20.  El simbolismo era que un pacto era tan serio que se tenía que firmar con sangre.  Además, si una de las partes rompía el contrato, tendría que pagar de la misma manera (con sangre).  Así de importante era el compromiso.

v.12-16 – Caminar en la visión de Dios es esperar dificultades

Dios muestra los términos del contrato a Abraham, y no todo se ve agradable en el camino.  Pero al final Dios cumple su propósito.

Caminar en el propósito y la visión de Dios NO es garantía de una vida de facilidades, riquezas, comodidades y color de rosa.  Recordemos que tenemos un enemigo que se opone a la voluntad de Dios, y no dejará de poner tropiezo a todo aquel que desea vivir en la voluntad del Señor. El mismo Señor nos lo recuerda en Juan 16:33.

v.17-21 – La Visión de Dios no es negociable, se acepta por fe y con desición

Es interesante que Abraham solo vio la antorcha de fuego de Dios firmando el pacto, pero él mismo no participó de la firma.  Y es que los pactos de Dios son unilaterales.  No son un acuerdo entre dos, no es negociable.  Dios establece el pacto y solo nos invita a participar de él por la fe.  Dios hizo y firmó el pacto con Abraham, y este tenía que aceptarlo por fe.  Aún a pesar de las dificultades que Dios le expuso a Abraham, él sabía que Dios tendría todo bajo control.

Es importante que entendamos pues que también nosotros solo somos accesorios en la visión de Dios.  Dios está constantemente trabajando en Su obra y nos invita a ser parte de lo que Él está haciendo.  Por ello debemos solamente caminar con Dios, y Él nos irá mostrando Su Visión para que vivamos en ella.

Hoy no podemos tomar el pacto que Dios hizo con Abraham para nosotros.  Algunos quieren tomarlo para sí, creyendo que Dios les da posesión de la tierra y esas cosas.  Pero no.  El Señor hizo un Nuevo Pacto firmado también con sangre, la sangre de nuestro Señor Jesucristo.  Así promete darnos vida eterna y un propósito nuevo y una visión espiritual para nuestras vidas.

Para encontrar la visión de Dios para tu vida necesitas:

  1. Entrar a este nuevo pacto por la fe, creyendo que el sacrificio de Jesús es suficiente para perdón de nuestros pecados y para recibir la vida eterna.
  2. Tomar la decisión y el compromiso de caminar con Dios, guiados por Su Palabra, en un estudio permanente y obediencia total a ella.
  3. Creer y descansar plenamente en Dios aun a pesar de las dificultades.

 

Si Cristo es nuestro enfoque, y caminamos de Su mano, él nos va a ir mostrando Su visión y propósito para nuestras vidas.

 

NO POR VISTA Génesis 13 (2 Co. 5:7)

Seguimos hablando de la fe:

Hace dos semanas… en El Arte de No Escuchar, veíamos en cuanto a la fe, que no debemos dejar que nuestra fe se forme de lo que dicen los demás.La semana pasada… en Los Retos de la Fe, veíamos que Dios desea ver en nosotros una fe madura, y es necesario pasar por diversas pruebas.Esta semana… Definiremos algunos aspectos de la fe madura, caminando en fe, y No Por Vista.

 

v.1-4 – Abraham aprendió de sus equivocaciones

Después de haber experimentado las consecuencias de dejar la tierra prometida para ir a Egipto, ahora regresa justo donde comenzó, regresó a su propósito.  Regresa al lugar donde había hecho un altar (12:8), cuando entiende el propósito de Dios para su vida (Hebreos 11:9-10).  Regresar justo a este lugar representaba que estaba también retomando su relación con Dios.

v.5-8 – La madurez de la fe de Abraham se demuestra en sus actos

Abraham y Lot tenían cada uno demasiadas posesiones.  Tanto que no cabían juntos en un solo lugar.

Cuando surge un altercado, Abraham comienza a actuar en base a su fe: actuó respetuosamente, sabiamente y con madurez espiritual; no egoísta, no ventajoso, y no envidioso.

v.9 – A Abraham ya no le importaban sus propios derechos

Abraham no escogió primero para sí mismo o para su beneficio, y tenía el derecho de hacerlo como hermano mayor, pero ya no estaba obsesionado con sus derechos. Su fe había suplantado los derechos terrenales.  Ahora estaba dispuesto a dejar que Dios viera por sus intereses… confiaba en Dios y en Su provisión, y no importa a donde fuera, Dios estaría con él.  No le importaban las ventajas que un lugar pudiera tener.  No buscaba el beneficio de mantener o hacer crecer sus bienes.  Solo sabía que Dios iba con él y que su propósito era más importante que cualquier bienestar terrenal.

v.10-13 – Lot, ejemplo de mundanalidad sin fe

Por otro lado, Lot se guio, no por fe, sino por lo que veían sus ojos.  A Lot solo le importaba la abundancia material.

Vio que la llanura del Jordán era fértil como el huerto del Edén, y próspero como Egipto.  Así que prefirió moverse en lo que veía.

Aun cuando sabía que era un lugar peligroso, de mala influencia para él mismo y para su familia, prefirió su prosperidad y comodidad…

¿Te has enamorado de Sodoma? Lot fue segado por lo que veía, y no le importó el impacto espiritual para él o su familia.  Su vida espiritual no era su prioridad.

Así nos pasa cuando nos enamoramos de las cosas de este mundo.  Nos distraemos tanto en preocuparnos por:

… se nos olvida que solo estamos de paso y con un propósito eterno que cumplir.

v.14-18 – Abraham retoma la visión que es por fe

Cuando Abraham se separa de Lot (que era la idea original de Dios desde el principio, “deja tu parentela”), el Señor le reafirma Su propósito.

Le dice “levántate y ve”… aunque no tenía un título de propiedad, Dios le estaba dando la oportunidad de creerle y moverse en la tierra creyendo el propósito y la voluntad de Dios.  Asi que removió su tienda y se fue a morar en el encinar de Mambre, que significa VISIÓN que está en Hebrón, que significa COMUNIÓN.  Abraham había recuperado su Visión no por vista natural, sino por su Comunión con Dios.  Comenzo a andar por fe, y no por vista (2 Co. 5:7)

Entendiendo el concepto de Fe

Hebreos 11:1 nos da el concepto más claro, pero curiosamente el más malinterpretado de la fe.

De aquí algunos deducen que la fe es una fuerza que se activa con la mente y con la boca diciendo o declarando “lo que no se ve”, creyéndolo y así se realice en tu vida.

Otros creen que mientras creas firmemente en algo o alguien, ya es fe valida por Dios.

Ambos conceptos son erróneos.

Hebreos 11:1 nos dice que la fe es certeza, es convicción, el objeto de la fe es Dios. Las cosas que no se ven son el propósito eterno de Dios (2 Co. 4:18).  Veamos un ejemplo de una FE EJEMPLAR en Mateo 8:5-13.

  1. Actitud. El verso 5 nos muestra la actitud de humildad con la que debemos acercarnos a Dios (rogándole) y reconociendo nuestra bajeza delante de Él (v.7).
  2. Certeza y convicción. El centurión creyó firmemente en el poder de la Palabra de Jesús (“solo di la palabra”, v.7).  Y no fue la palabra de el mismo, sino la del Señor Jesús que realizaría el milagro.
  3. Reconocer y descansar en la Autoridad del Señor Jesús como el que tiene la decisión y, por consiguiente, la ultima palabra.

Entonces, la fe No es creer que las cosas se realizarán.  La fe es creer y descansar en Aquel que puede hacer que las cosas sucedan.

Hebreos 11 es de los capítulos de la biblia con más ejemplos de fe.

Aquí encontramos algunos personajes bíblicos y como demostraron cada uno su fe.  Con esos ejemplos, se nos describe un concepto amplio y practico de como Dios espera que sea nuestra fe.

  • Fe es creer la Palabra de Dios. Hebreos 11:3.  Por la fe en lo que está escrito en Génesis entendemos que Dios creó el universo de la nada.
  • Fe es dar buen testimonio. Hebreos 11:4.  Un testimonio reconocido por Dios es prueba de nuestra fe.
  • Fe es buscar agradar a Dios. Hebreos 11:5-6.  A Dios le agrada que lo reconozcamos como nuestro único Dios.
  • Fe es obedecer a Dios. Hebreos 11:7-10 y 28.  Hombres habiendo recibido una orden de parte de Dios creyeron y obedecieron sin cuestionar.
  • Fe es tener fuerza para hacer las cosas que Dios te manda. Hebreos 11:11-12.  Aun a pesar de nuestras limitaciones o incapacidades confiemos en que El sí puede. Nuestra fe debe estar basada en lo que Él es capaz de hacer no nosotros.
  • Fe es renunciar a este mundo y buscar la patria celestial. Hebreos 11:13-16.  Muchos cristianos “de fe” se aferran a las cosas de este mundo. Dios quiere que nuestro anhelo sea disfrutar de un hogar con El.
  • Fe es soportar las pruebas anteponiendo el poder de Dios. Hebreos 11:17-19.
  • Fe es extender la bendición de Dios a tus hijos. Hebreos 11:20-21.  No hay mejor herencia que inculcar a nuestros hijos el temor de Dios y la salvación por medio de Su Hijo.
  • Fe es nunca olvidar las promesas de nuestro Dios. Hebreos 11:22. Dios había prometido a su pueblo una tierra, en tiempos de Jose el pueblo de Dios estaba muy confortable, pero Jose no olvido lo prometido por Dios y sabía que lo iba a cumplir.
  • Fe es temer a Dios antes que a los hombres. Hebreos 11:23 y 27.
  • Fe es alejarse del pecado y de los placeres del mundo. Hebreos 11: 24-26.  La Biblia nos dice repetidamente que no amemos a este mundo ni las cosas que hay en este mundo. Cuidado con los que te enseñen lo contrario.
  • Fe es creer en un Dios Todopoderoso. Hebreos 11:29-30.  Cosas que son imposibles para el hombre son posibles para Dios.
  • Fe es poner a Dios antes que mi seguridad o comodidad. Hebreos 11:31.
  • Fe es poner los ojos en Jesús y su sacrificio. Hebreos 12:1-2.

 

LOS RETOS DE LA FE – Génesis 12

La semana pasada estudiamos el arte de no escuchar.  En los asuntos de la fe, escuchar y guiarnos por lo que los demás dicen puede ser devastador y peligroso, de vida o muerte; por eso es mejor ir a Dios y Su Palabra. Tu fe es muy importante.  Importante para tu salvación, por tanto, importante para Dios.

De eso nos habla este capítulo 12, de Abraham, el padre de la fe.  Veremos como Abraham no logro la fe de la noche a la mañana.  Fue un proceso el cual Pablo llama “las pisadas de la fe” (Romanos 4:12).  De esas pisadas o retos hablaremos hoy.

La fe no es un hongo que crece en la noche en tierra húmeda; es un roble que crece por mil años bajo una ráfaga de viento y lluvia (Barnhouse)

 Reto #1 – Génesis 12:1 – la fe requiere dejar tu seguridad y comodidad

Pero Jehová había dicho… este inicio es interesante. Abraham ya había recibido la orden de dejar su tierra y su parentela (Hch. 7:2-4).  Sin embargo, no lo había hecho.  De hecho, fue su papá quien lo llevó a la mitad de camino, de Ur de los caldeos a la tierra de Canaán.

Es difícil dejar la comodidad del hogar. Abraham no lo había hecho. Quizá Abraham no había confiado lo suficiente en Dios como para dejarlo todo. Más adelante lo hizo. Pero aquí aprendemos que la fe requiere obediencia, y la obediencia requiere confianza plena en Dios.

Cuando obtienes de Dios un pleno entendimiento de Su propósito para tu vida obedece y camina.

La fe no es avanzar en comodidad, es apostarlo todo a Dios y aprender a confiar.

 Reto #2 – Génesis 2:2 – La fe requiere creer plenamente en la Palabra de Dios

Creer lo que Dios dice es dejar de cuestionar lo que dice, lo que hace, y como lo hace.

A Abraham le pidió dejara su familia pero se llevó a Lot. Esto le ocasionó solo dificultades más adelante.

También le prometió hacer de él una nación grande… aún cuando su esposa era estéril (11:30).  Esto delante de nuestros ojos era imposible, pero Abraham tenía que confiar en lo que Dios dice.

Lee Su Palabra, cree en ella, este paso es indispensable para la fe (Romanos 10:17).

 Reto #3 – Génesis 12:3 – Tu fe es personal, pero no es privada

La intención de Dios para entrar a la vida de Abraham era no solo para él, sino con una intención de alcanzar a otros.  Así lo sigue haciendo con cada uno de nosotros (Galatas 3:6-9).

La relación con Dios es individual pero la bendición de Dios en nuestra vida es demasiado grande como para ser solo para nosotros.  Por eso, cuando le conocemos, automáticamente tendemos a compartirlo con los demás.

Al llegar a un verdadero entendimiento de la fe, te darás cuenta que Dios no solo te quiere a ti, te quiere a ti y a los que te rodean contigo.

Compartir tu fe te ayuda a crecer

 Reto #4 – Génesis 12:4-6 – Tu fe requiere decisión y acción

La Biblia no nos dice si Abraham, después de recibir la primera orden en Ur de los caldeos había tomado la decisión de obedecer a Dios… pero si sabemos que no había hecho nada, su padre Taré fue quien tomó la iniciativa (11:31).  Y fue hasta este momento, después de la muerte de su padre que Abraham decide él mismo TOMAR ACCIÓN para obedecer a Dios.  Así que toma a su familia y se encamina a la tierra prometida.

Dios no le había dado un hijo, no había hecho de él una nación grande, no había empezado a cumplir su promesa en él… era necesario que Abraham se moviera.  Tenía que empezar a caminar.

Comenzar a caminar sin ver es precisamente el concepto de la fe (Hebreos 11:1, 8)

 Reto #5 – Génesis 12:7-9 – Tu fe requiere entender tu propósito y no perder de vista la meta

Abraham entendió que su propósito no era vivir para siempre en esta tierra, ni siquiera en la tierra prometida.  Entendió que Dios tenía un plan más grande para su vida.  Así que habitó en tiendas (algo temporal), comprendió que una ciudad eterna es lo que Dios tenía para él como resultado de obedecer (Hebreos 11:9-10).

 Reto #6 – Génesis 12:10 – Tu fe requiere enfrentar dificultades confiando en El

hubo entonces hambre en la tierra... Curiosamente Abraham enfrentó una dificultad justo ya en el destino que Dios le había dado, pero no confió en que Dios les iba a sustentar, huyó a Egipto, donde era más fácil enfrentar la situación.

¿Cuantas veces tomamos decisiones que nos apartan del objetivo de Dios?…  Estas decisiones solo acarrean problemas.  Necesitamos aprender a enfrentar las dificultades en la misma confianza que iniciamos a obedecer a Dios.

 Reto #7 – Génesis 12:11-16 – Tu fe requiere aprender a enfrentar tus miedos

“eres hermosa y a mi me matarán”… fue el miedo de Abraham antes de entrar a Egipto.  Tuvo miedo de que lo mataran por su esposa.

Pero, un segundo… ¿no le había prometido Dios cuidado “al que te maldijere maldeciré” y protección hasta ser una “nación grande”?  Si, ¡Abraham lo olvido!

¿Te has puesto a pensar de donde nace el miedo?  No es de las circunstancias que enfrentamos, sino de que nos olvidamos quien está de nuestro lado (Romanos 8:31)

Para aprender a vencer tus miedos siempre recuerda quién prometió estar contigo.  Aun a pesar de la mentira de Abraham, Dios lo cuidó, pero no era lo ideal.

 Reto #8 – Génesis 12:17-20 – Tu fe requiere aprender de tus equivocaciones

A consecuencia de la mentira de Abraham, y porque se había desviado de su propósito, Dios castiga a Faraón y lo usa para enseñarle a Abraham que la verdad siempre es importante.  Dios usa a este rey pagano para reprender a Abraham y que este regresara a su propósito.

Todos nos equivocamos… lo importante es reponernos de nuestras equivocaciones, aprender de ellas y retomar nuestro propósito.

Nuestra fe necesita ser probada

¿Te has preguntado sobre tu fe…

  • es espiritual o solo intelectual?
  • es religiosa o realmente bíblica?
  • es creada por tu imaginación, o por lo que te han dicho, o por lo que Dios dice en Su Palabra?

Si no te lo has preguntado, Dios lo hará por ti… El té ayudará a definir si tu fe es verdadera o falsa.

“El oro, aunque perecedero, se acrisola al fuego. Así también la fe de ustedes, que vale mucho más que el oro, al ser acrisolada por las pruebas demostrará que es digna de aprobación, gloria y honor cuando Jesucristo se revele.”1 Pedro 1:7 NVI

El arte de No escuchar – Génesis 11:1-9 (La torre de Babel)

La semana pasada aprendimos acerca de la fidelidad de Dios en sus promesas.  Tenemos un Dios que cumple sus pactos, cumple Su Palabra, aun a pesar de nuestra infidelidad.  El pacto que hizo con Noé lo selló con un arco en el cielo, que después de miles de años sigue presente como recordatorio de la fidelidad de Dios.  Hoy veremos que la torre de Babel fue construida en parte por no creer que Dios cumpliría su pacto.

Mapa de las Naciones (Génesis 10)

Como introducción a nuestro tema hoy, veremos rápidamente el capítulo 10 que menciona las generaciones de Noé y las localiza como un mapa de como se repartió la familia para formar las naciones.

Noe tuvo 3 hijos, Sem, Cam y Jafet (10:1)

Jafet (Genesis 10:2-5)

Jafet formó los pueblos indoeuropeos.  Desde la India hasta Europa Occidental.  Sus hijos:

  • Gomer formó los pueblos frances, español y colonos celtas.
  • Magog, Tubal y Mesec, los pueblos Rusos
  • Madai, formó Irak e Irán
  • Javan, los Griegos

Cam (Génesis 10:6-21)

  • Ham, Africa y lejano Oriente
  • Cus, Babilonia y Etiopía
  • Mizraim, Egipto
  • Fut, Libia
  • Canaán, se estableció en la tierra de Israel

De los descendientes destacados de Cam encontramos a Nimrod, hijo de Cus (Génesis 10:8-12), del cual se dice llego a ser el primer poderoso en la tierra.  Esto no era un elogio, sino un reclamo.

Un Targum (explicación rabínica antigua) encontrado en Jerusalén dice acerca de Nimrod: “Era poderoso en la caza y en la maldad ante el Señor, porque él era un cazador de los hijos del hombre y que decía: «Apartaos de la sentencia dictada por el Señor y adhiéranse a la sentencia de Nimrod». Por eso se dice: “Como Nimrod, el fuerte, fuerte en la caza y en la maldad ante el Señor’”.  También Ginzberg (un comentarista) cita de una leyenda judía: “El gran éxito que asistió a todas las gestiones de Nimrod producen un efecto siniestro.  Los hombres ya no confiaban en Dios, sino en su propia destreza y habilidad, una actitud a la que Nimrod trató de imponer al mundo entero.”

 

El gran éxito y la admiración a Nimrod generó, no solo leyendas y una religión idolatra, sino que los hombres confiaran en sí mismos y no en Dios.  Algunos lo asocian directamente con Tamuz, dios antiguo de la fertilidad que, junto con su madre o amante, la “reina del cielo” Istar o Astarté, generaron idolatría aun dentro del mismo pueblo de Dios (Jeremías 7:18; 44:17-20)

Sem (Genesis 10:22-31)

Sem formó los pueblos persas, asirios, Asia Menor, la tierra de Arabia fue nombrada así por Aram, y Axfarad es el antepasado de Abraham y los hebreos (llamados así por Heber).

 

Así que Nimrod, en su reino, nos lleva a la historia en Génesis 11 acerca de la torre de Babel.

11:1 – Solo existía un lenguaje mundial.  Es difícil investigar cual fue el idioma original.  Algunos creen que es el hebreo, pues los nombres desde Adán son nombres hebreos.

Un ambiente contrario a la voluntad de Dios comenzó a reinar la tierra:

1 Desobediencia al mandato de Dios, rebelión

11:2La tierra de Sinar… Sinar era un término usado también de Babilonia (Génesis 10:10).  Al establecerse en esta llanura, comenzaron en desobediencia a Dios, pues Él les había instruido LLENAR LA TIERRA (9:1).

2 Incredulidad

11:3 – asfalto en lugar de mezcla… esta es una nota interesante, y no es casualidad.  El asfalto, o brea, era impermeable.  Fue lo que usó Noé para construir el arca.  Dios había hecho la promesa de no destruir el mundo con un diluvio (9:11) y ellos no lo creían.  Dejaron de creerle a Dios y comenzaron a buscar sus propios recursos y soluciones.

3 Religión

Muy seguramente por la influencia de Nimrod como vimos anteriormente, generó que los hombres comenzaran a confiar más en sí mismos u otras cosas, en vez de confiar en Dios.  Esto es la religión, confiar en cualquier cosa o método antes que en Dios y Su Palabra.

Y el problema de todo esto se generó por escuchar y guiarse por la influencia de los demás hombres.  Se escuchaban unos a otros, pero olvidaron lo que Dios ordenó.

Por eso Dios bajó a confundir su lengua para que no se escucharan más unos a otros (11:7).

La torre de Babel de hoy

Hoy seguimos expuestos a exactamente los mismos problemas que en aquel entonces en Babel.  Estamos inundados de:

  • Rebelión en contra de los mandatos y la voluntad de Dios.
  • Incredulidad, por no creer, y ni siquiera conocer lo que Dios quiere de nosotros.
  • Religión, por seguir y confiar en lo que nos dicen en vez de buscar en Su Palabra lo que Dios pide.

Lo que hace a un religioso es creer todo lo que los demás dicen.  Lo que hace a un incrédulo es seguir lo que los demás hacen.  Debemos desarrollar en nosotros el Arte de No Escuchar a los demás y aprender a buscar nosotros mismos en Su Palabra lo que Dios dice y lo que tiene para nosotros.

Sin querer, la humanidad sigue construyendo torres de Babel en sus corazones, pensando que lograrán sentirse bien o inclusive llegar al cielo por sus propios medios.

¡Debemos regresar a la Palabra de Dios!

 

El Diluvio, una historia de Amor – Genesis 6

La semana pasada veíamos las DOS líneas, linajes o simientes en la humanidad; una de fe, perfeccionada en Cristo Jesús; y la otra de la serpiente, caracterizada por el pecado.  Aprendimos que TODOS pertenecemos a la simiente de la serpiente hasta que somos rescatados por Cristo.  Somos adoptados por medio de Cristo como sus hijos.  Esto nos da una esperanza verdadera y real.  Hoy, en la historia del diluvio, veremos un ejemplo de como el amor de Dios nos rescata de nuestro pecado.

La Historia del Diluvio

Algunos ven esta historia como el relato de un Dios malo y enojado que destruye toda su creación.  Otros lo ven solo como una historia de cama para niños.  Los amantes de los animales, lo ven como una historia tierna donde se salvan muchos animalitos. Otros como una inspiración para la decoración de espacios para niños.  Pero esta historia encierra mucho más que eso, y se entiende mejor cuando entendemos la naturaleza de Dios.

La Naturaleza de Dios

Necesitamos conocer a Dios como Él realmente es… y no es como nosotros.  En el Salmo 50:21, Dios reprueba al hombre con esta acusación: “Pensabas que de cierto sería yo como tú”. Para empezar, una buena manera de resumir la definición de lo que es Dios es el Ser Supremo; el Creador y Gobernador de todo lo que hay, el Auto-existente que es perfecto en poder, bondad y sabiduría, y sobre todo SANTO

La manera más fácil de entender la santidad de Dios está en 1 Juan 1:5

“Éste es el mensaje que hemos oído de él y que les anunciamos: Dios es luz y en él no hay ninguna oscuridad” – NVI

En Dios no cabe el mas mínimo pecado.  Por eso entendemos porqué por “solo” una desobediencia, Adán y Eva fueron expulsados de Su presencia. Ahora imagina cuando “… vio el SEÑOR que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal” (Génesis 6:5)

Dios no envió el diluvio porque es malo, lo envió porque es Santo (Génesis 6:3)

Los infiltrados

Dios hizo todo perfecto, el hombre lo echo todo a perder, pero para colmo, también algunos ángeles caídos influyeron en corromper la creación de Dios (Génesis 6:2-4).

La frase “hijos de Dios” en el Antiguo Testamento solamente se usa para seres angelicales (Job 1:6; 2:1; 38:7).  Fue hasta el Nuevo Testamento que se introduce por medio de Jesucristo el que ahora somos adoptados como hijos de Dios (Juan 1:12).

Estos ángeles caídos dejaron su naturaleza y se unieron a las mujeres de los hombres creando seres raros (gigantes) muy inteligentes

Al unirse los hijos de Dios con las hijas de los seres humanos y tener hijos con ellas, nacieron gigantes, que fueron los famosos héroes de antaño. A partir de entonces hubo gigantes en la tierra. – (Gen. 6:4 NVI)

Judas habla de estos seres (Judas 1:6-7).  Esto contribuyó a que Dios decidiera terminar con toda esta maldad y corrupción.  Pero, por encima de las tinieblas que rodeaban la tierra en ese momento, y aun por encima de Su propia naturaleza, Dios decide dar de Su gracia a un hombre: Noé.

Pueden verse aquí los dos aspectos de la respuesta de Dios al pecado: juicio y gracia

 

El amor de Dios para salvación

Dios decidió salvar a Noé y a su familia de la destrucción (Génesis 6:17-18).

Mas estableceré mi pacto contigo, y entrarás en el arca tú, tus hijos, tu mujer, y las mujeres de tus hijos contigo. – Génesis 6:18

Un pacto es una promesa. Este es un tema común en las Escrituras. Dios pacta con el hombre. Cuán reconfortante es saber que el pacto de Dios con nosotros es firme. El sigue siendo nuestra salvación y nosotros estamos amparados por nuestra relación con El.

Hoy, en medio de tanta maldad, sí… estamos otra vez como en los tiempos de Noé, donde la paciencia de Dios refleja su grande amor (2 Pedro 3:9-10).

Ese amor sigue presente hoy por medio de Cristo

Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él. – (1 Juan 3:1)

La fe de Noé

En Hebreos 11:7 nos habla como la fe de Noé en Dios le permitió ser salvo.  Noé fue advertido de algo que nunca había pasado antes. Su FE fue demostrada no solo al creer que llegaría el diluvio, sino al hacer lo que Dios le dijo que hiciera con respecto al diluvio – él con temor preparó el arca.

Noé sufrió el rechazo porque era diferente de sus vecinos. Dios le encomendó la tarea de construir un barco enorme en medio de un territorio seco, y aunque el mandato de Dios no parecía tener sentido, Noé obedeció. Cuando Noé obedeció, se volvió un extraño para sus vecinos; tal como las nuevas creencias de los judíos cristianos, indudablemente, hicieron que sobresalieran entre los suyos. Cuando usted obedece a Dios, no se sorprenda si otros lo consideran “diferente”. Su obediencia hace que la desobediencia de ellos se destaque. Recuerde que si Dios le ordena hacer algo, Él le dará la fuerza necesaria para llevar a cabo dicha tarea.

 

Al amor de Dios hoy

Necesitamos tener fe, y demostrar nuestra fe con obediencia tal como lo hizo Noé, y de esa manera recibiremos el pacto de Salvación que Dios estableció por medio de Cristo.

16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna. 17 Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. – (Juan 3:16-17)

Esta es la más grande historia de amor en toda la Biblia.