Daniel 4 – El Error de Nabucodonosor

La clase pasada estudiamos una historia fascinante que vivieron los amigos de Daniel, y nos mostraron como lograron tener un corazón confiado y sin temor: Confiando en Dios plenamente, Permaneciendo fieles a Su Palabra y Entregando nuestra vida diariamente a Dios.  Esta semana nos enfocamos nuevamente en Nabucodonosor porque… conoció de Dios al recibir la interpretación de su sueño, además fue testigo de Su increíble poder al ver como libró a los amigos de Daniel del horno de fuego ardiendo, pero aun así, no fue suficiente y su corazón no había sido transformado…  ¿Cuál fue su error?

v.1-3 – El mismo Nabucodonosor relata la historia

Para este momento Nabucodonosor ha reinado alrededor de unos 30 o 35 años. Daniel tendría alrededor de 45 o 50 años de edad.

El capítulo comienza con el mismo rey Nabucodonosor contando esta tercera experiencia con Dios (la primera, el sueño; la segunda, el horno de fuego; ahora un tercer sueño)

Esta experiencia que está a punto de relatar fue definitiva en su vida y decidió que era tiempo que todos conociesen al Dios verdadero, así que comienza a relatar SU TESTIMONIO personal con Dios… Y cuando se conoce verdaderamente a Dios, no se puede dejar de alabar y glorificar Su nombre (v.3)

v.4-5 – El Rey comienza su historia en paz y tranquilidad, pero no dura mucho

Esta vida se puede vivir en aparente paz y tranquilidad sin la necesidad de Dios en nuestras vidas. Inclusive se puede tener prosperidad y tranquilidad sin Él.  Este rey era una persona idolatra y pagana, y en este punto de su vida, aparentemente no necesitaba nada más, tenía “todo” lo que necesitaba.  Pero tiene otro sueño… (v.5)  Este sueño, igual que el anterior, le quita la paz.  La gente sin Dios pierde  la paz rápidamente, con Dios es diferente, a pesar de las circunstancias podemos vivir en paz.

v.6-7 – El rey olvidadizo… o ¿terco?

Al parecer el rey se había olvidado de que sus propios recursos nunca serán suficientes para este tipo de situaciones; o quizá era necio, y por eso recurre nuevamente a los magos, astrólogos, caldeos y adivinos… ¿te suena familiar?

Así somos nosotros también, en las dificultades constantemente se nos “olvida” acudir a Dios primero por medio de la oración. A pesar de que constantemente tenemos diferentes experiencias con Dios, somos olvidadizos.

v.8-9 – La esencia real de Nabucodonosor, y el principio del cambio

El verso 8 es importante porque nos da a conocer la verdadera espiritualidad del rey.  A pesar de haber presenciado el poder del Dios verdadero con sus propios ojos un par de veces, Nabucodonosor seguía teniendo a Bel como su dios principal.

Así que, al ver el poder de Dios, Nabucodonosor solo lo AGREGO a la lista de sus dioses milagrosos.

  • Muchas personas hacen exactamente esto mismo, agregando a Dios a sus vidas como el que resuelve los problemas… pero si no hay problemas, pues no necesitan a Dios y punto.

A pesar de esta condición espiritual del rey, Dios comienza a trabajar en su corazón y reconoce que Daniel tiene algo especial:

Hay en ti espíritu de los dioses santos… Elah Caddish es traducido como dioses santos.  A pesar de que varias versiones traducen esta frase en plural, bien se podría traducir en singular.

Elah. Era un término usado para describir a Dios en los pasajes en Arameo del Antiguo Testamento.  Por ejemplo, en Esdras aparece alrededor de 43 ocasiones entre el capítulo 4 y 7, y en todas las veces se usa para describir al Dios de Israel.

Caddish.  Significa Santo.

Entonces, una mejor traducción podría ser: “hay en ti Espíritu del Dios Santo”.  Como Nabucodonosor estaba a punto de conocer a Dios verdaderamente, es concebible que haya podido identificar al verdadero Espíritu de Dios en Daniel.

v.10-18 – El Sueño del Rey incluye…

(10) – Un Árbol – Muy alto, muy fuerte, se alcanzaba a ver desde todos los confines de la tierra.  Era hermoso, envidiable y de fruto abundante

(13) – Un Vigilante – Este término en arameo aparece 3 veces en el Antiguo Testamento y se refiere a ángeles. Por tanto es un mensajero de Dios.

(14) – Una sentencia – Derribar el árbol e inutilizarlo por 7 tiempos (7 años)

(17) – Un propósito – “para que conozcan los vivientes que el Altísimo gobierna el reino de los hombres, y que a quien Él quiere lo da”

v.19 –  Una enseñanza más de Daniel…el perdón

Llama la atención que Daniel, al entender el significado del sueño y el destino de Nabucodonosor, se quedó pasmado por mucho tiempo… una hora sin decir nada delante del rey es mucho tiempo.

¿Cómo podría estar tan angustiado por el destino de la persona responsable de destruir su país y su casa, y de tenerlo como esclavo en un país ajeno y lejano?

Nabucodonosor le había hecho mucho daño, pero Daniel LO HABIA PERDONADO. ¡Perdonar es dejar el pasado atrás!  Prueba de que había perdonado es su sentir hacia el rey, Daniel expresa que desearía que el sueño fuera para los enemigos del rey y no para él.

v.20-26 – La Interpretación del Sueño

(22) – El árbol representaba a Nabucodonosor

(24-25) – La sentencia era humillar a un hombre que era tan poderoso que se sentía AUTOSUFICIENTE.

(25) – El propósito era que el rey reconociera que Dios es SOBERANO, por tanto único, que desplaza a todos los reyes y todos los dioses.

v.27 – Otra oportunidad para el rey

Las experiencias con Dios son oportunidades de conocerle y someternos a su dominio.  Aquí aparece una oportunidad directa: Daniel imploró a Nabucodonosor con respeto y preocupación que cambiara su actitud.  Quizá era la oportunidad para que el rey no pasara por lo que Dios le había revelado en el sueño.   Dios le dio 12 meses de oportunidad para cambiar… pero no lo hizo.

v.30 – Un corazón necio y orgulloso es resultado de un corazón no transformado

Más allá de solo enfocarnos y criticar el orgullo del rey, necesitamos analizar la raíz de su orgullo.  Todo corazón que no le ha dado su lugar a Dios, por tanto no transformado por El, tiende a sentirse autosuficiente y orgulloso (Lucas 6:43-46).

v.31-33 – El Cumplimiento del Sueño

Todavía no acababa su frase arrogante el rey Nabucodonosor cuando un ángel enviado por Dios establece la sentencia: Nabucodonosor se vuelve loco (literal) y por consecuencia pierde el reino.

v.34-36 – El restablecimiento del rey

Asi como Dios lo había revelado en el sueño, al paso de 7 años, el rey recuperaría la razón y el reino.  Con un corazon transformado por CREER, ahora:

  • Alaba a Dios
  • Glorifica a Dios
  • Reconoce su Domino
  • Reconoce su Eternidad
  • Reconoce su Soberanía
  • Reconoce su Majestad

Ahora verdaderamente conoce a Dios, y Dios le regresa su reino.

v.37 – El Error de Nabucodonosor

Anteriormente, en las experiencias que había tenido Nabucodonosor con Dios podría darnos la impresión que el rey se había convertido a Dios, pero ninguna de las experiencias anteriores lo habían llevado a una humillación genuina delante de Dios que lo llevara a un cambio de propósito:

En su primer experiencia (Daniel 2:47),

  1. RECONOCE a Dios por encima de otros dioses
  2. DA HONRA a Dios por encima de los reyes
  3. RECONOCE una característica especial de Dios: que revela los misterios

 

En su segunda experiencia (Daniel 3:29), aparentemente provoca en el rey una resolución definitiva en cuanto a Dios, pero lo único que hace es:

  1. RECONOCER que Dios tiene poder para librar de los peligros
  2. ORDENAR a todos los pueblos el NO BLASFEMAS (no hablar mal) del Dios de ellos.

Era costumbre de los babilonios y los persas de adoptar los dioses de los pueblos conquistados para no tener problemas con ellos en el futuro y así mantener la unidad y la paz.  Así que, Nabucodonosor NUNCA reconoció a Dios como el único dios, él seguía teniendo su preferido (v.8).  Por eso, nunca ordenó que eliminaran y dejaran de confiar en todos los demás dioses.

 

Pero ahora, en esta tercera experiencia vemos a un rey completamente cambiado.  En este verso 37 nos muestra las características de un corazón transformado por Dios:

  • Un corazón nuevo alaba a Dios, no deja pasar ninguna oportunidad para estar dando gloria a Dios en respuesta a lo recibido de Él, Amor, Perdón y Misericordia. Por ello cantamos en los cultos, le agradecemos y le exaltamos (Heb. 13:15).  Un corazón que es indiferente a la alabanza o le aburre alabar, es porque no puede dar a Dios lo que no ha recibido.
  • Engrandece.- Es predicar de Dios, es engrandecer su nombre y su reino predicando. No era común que los reyes hablaran de sus fracasos, solo hablaban de sus triunfos. En este caso, el rey habla de su fracaso, y predica que Dios se lleva todo el crédito de su restauración.  Proclamar o predicar a Dios es engrandecer Su nombre ( 32:3)
  • Glorifica.- Glorificar es dar honor, o hacer a alguien digno de honor. Esto se logra cuando la persona con sus actos, con su vida da honor a Dios.  Si la persona se somete a los preceptos de Dios y vive conforme a ellos, entonces comienza a glorificarle (1 Co. 6:19-20; Juan 15:8).
  • Sus obras verdaderas… esto implica que ahora se somete a Su voluntad. Para entender su obra es necesario caminar como El (1 Juan 2:3-6).
  • Sus caminos justos… esto implica que escudriña Su Palabra.
  • Él puede humillar a los que andan con soberbia… aquí reconoce y se somete totalmente al poder y dominio de Dios.

 

CONCLUSION

Tu y yo no nos damos cuenta, pero hemos estado viviendo como Nabucodonosor, con un corazón de bestia (v.16), guiados por nuestros instintos (malos y buenos), diciendo:

  • “Yo creo que esto está bien”.
  • “Yo siento que esto no está tan mal”
  • “no le hago mal a nadie”
  • “todo mundo lo hace”
  • “yo siento que estoy bien”

Y sin darnos cuenta, acabamos hundidos en la espiral de pecado que estudiábamos en Romanos 1; y todo esto porque nos dejamos guiar por nuestros instintos sin tomar en cuenta a Dios (Romanos 1:21).  Otros simplemente deciden actuar por imitación, haciendo lo que dicta el instinto de los demás, esto está peor.

Como Nabucodonosor, podemos tener diferentes experiencias con Dios; y como resultado podemos reconocer que Dios existe, que es poderoso y que realiza grandes milagros.  Pero Dios no va a moldear nuestra vida, y no va a transformar nuestro corazón hasta que lo reconozcamos como el único Dios, y nos sometamos a Él como el único amo y dueño absoluto de todo lo que somos y de todo lo que hacemos.  Una vez que hagamos esto podremos como Nabucodonosor, no solamente alabarle, sino también engrandecerlo, glorificarle, someternos a Su voluntad, escudriñar Su Palabra, y vivir para El y no para nosotros mismos.  Esto es CREER en Dios. Para alcanzar la vida eterna, es necesario profesar y creer (Romanos 10:8-11).  Se es cristiano por creer en Jesús, por seguir a Jesús, y por practicar lo que Jesús nos enseñó a la luz del evangelio. Y no solo por decir que Jesús es el Salvador.

¿Cuántas experiencias has tenido con Dios?

¿Cuál fue la definitiva que te hizo someterte completamente a Él?

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