Daniel 2:24-28 – Tiempos Peligrosos

La semana pasada aprendimos como enfrentar las crisis.  Nabucodonosor uso su inteligencia y una gran gama de recursos pero sin Dios, el resultado fue frustración, ira y decepción.  Por otro lado, Daniel, uso su inteligencia, pero le agregó prudencia (dominio propio, Gal.5:22-23), camino en fe, y su único recurso fue la oración; y el resultado fue que obtuvo la victoria sobre la crisis.  En este pasaje analizaremos la escena cuando Daniel se presenta delante del rey con la solución a su problema.  De la manera cómo enfrenta Daniel esta situación nos enseña a como no caer en el peligro de los postreros días.

Primero, Identifiquemos las conductas de cada uno de los personajes en esta escena, Arioc, Nabucodonosor y Daniel

v.24-25 – ¿Cuál fue la actitud de Arioc?

¿Cómo se compara el ejemplo de Mateo 6:5 con la actitud de Arioc?

v.26 – ¿Cómo interpretas la pregunta de Nabucodonosor?

¿Cómo actuarias tú al ver a un chico de 17 años que pretende hacer algo que los más experimentados no pudieron?

  1. La Capacidad de Daniel. La diferencia con Dios es que Él no está interesado en tu capacidad, la mayoría de las veces, cuando confiamos en nuestra experiencia o nuestra propia capacidad, esta se convierte en un estorbo para la obra de Dios.  Él no se interesa en tu capacidad, te capacita (por medio del E.S. por medio de dones).  Él lo que busca en nosotros es: disponibilidad, dependencia total de Dios, carácter, y disciplina.
  2. La juventud de Daniel. Con Dios tampoco la edad es un impedimento para ser usado por El.

v.27-28a – ¿Cuál fue la actitud de Daniel?

¿Cómo comparas la actitud de Daniel con la de Arioc?

¿Cuál fue el resultado de que Daniel diera todo el honor a Dios? (Verso 47)

Los creyentes somos SIERVOS de Dios, las capacidades o dones son dados por el Espíritu Santo, por tanto todo reconocimiento o crédito son solo para El.  Daniel es una vez más ejemplo, ahora de la humildad, nos enseña que no podemos adjudicarnos ningún don o capacidad espiritual y hacer alarde de ellos. Intentar quedarnos con el honor de lo que Dios hace a través de nosotros, es robarle a Dios el honor que El merece.

v.28b – El sueño de Nabucodonosor tiene que ver con acontecimientos que suceden ¿Cuándo?

En Daniel y Apocalipsis vamos a estar estudiando de eventos que tienen lugar en los postreros días, por tanto lo primero que tenemos que hacer es entender cuáles son estos últimos días… ¿Qué eventos ocurren en los últimos días? ¿Cuándo comienzan?

Los postreros días (los últimos días)

¿Qué sucederá en los postreros días según los profetas del Antiguo Testamento? (ej. Miqueas 4:1-2)

¿Cuándo comienzan los postreros días según el Nuevo Testamento? (1 Pe. 1:20; Hebreos 1:2; 1 Juan 2:18)

Los postreros días terminan entonces con la Segunda Venida de Jesucristo, cuando el Señor establece su reino.  Pero pasan muchas cosas antes, de las más importantes:

Estamos entre la 1ª venida y el rapto, por tanto nos toca identificar las Señales de los últimos tiempos, o el “principio de dolores”, como lo menciona el Señor Jesús en Mateo 24:8.  Aquí el Señor los compara a los dolores de parto (los dolores se intensifican en intensidad y frecuencia conforme el parto se acerca)

Nadie puede saber, ni tampoco calcular la fecha en que el Señor regresará por segunda vez.   Pero si nos dejó el Señor las señales que indican que su venida se acerca.

¿Cuáles son las señales del fin en Lucas 21:10-11?  ¿Crees que han aumentado en intensidad y frecuencia?

Pablo en 2 Timoteo 3:1 agrega una alerta importante, ¿cuál es?

¿Por qué les llamatiempos peligrosos”?

Pablo lista las actitudes de algunos que llamándose creyentes, no lo son, y pervierten el evangelio.

  1. Amadores de sí mismos. Dios no es el centro de sus vidas, son ellos mismos.
  2. Avaros. Amantes del dinero
  3. Vanagloriosos. Amantes de las posesiones
  4. Soberbios. Amantes de las posiciones. Siempre quieren estar por encima de los demás.
  5. Blasfemos. Amantes de sus propios pensamientos o filosofías. Menosprecian la Palabra de Dios.
  6. Desobedientes a los padres. Amantes de su propia voluntad.
  7. Ingratos. Desagradecidos, no reconocen a Dios, ni le dan gracias. Piensan que son autores de sus logros.
  8. Impíos. No toman en cuenta a Dios
  9. Sin afecto natural. Incapaces de demostrar amor aun por sus familias
  10. Implacables. Inflexibles, duros, déspotas.
  11. Calumniadores. (del griego diabolos, diablo) Acusadores Falsos, inventan mentiras.
  12. Intemperantes. Sin dominio propio para el alcohol, drogas, sexo, trabajo, etc.
  13. Crueles. No les importan los demás
  14. Aborrecedores de lo bueno. Amantes de lo malo
  15. Traidores. No conocen la fidelidad
  16. Impetuosos. Arrebatados, obstinados.
  17. Infatuados. (Literal, envolver en humo) Les gusta envanecerse.
  18. Amadores de los deleites más que de Dios.
  19. Tendrán apariencia de piedad. Se llamarán a sí mismos Cristianos, pero no han sido transformados por Cristo.

Esta última característica encierra el verdadero peligro de estos tiempos.  Ellos han diluido el evangelio en sus mentes exaltando en su vida a una mezcla Cristo y Ellos Mismos a la vez, eliminando así la posibilidad de ser transformados en sus corazones.

Mientras algunos predican un gran avivamiento en los últimos tiempos, la Biblia nos habla de esta condición de Apostasía.  Esta condición humana trae como resultado lo que Pablo menciona en 2 Timoteo 4:3-4: Falsos Maestros, Creyentes Ingenuos, e innumerables herejías.  Estos se burlarán de los verdaderos creyentes que confiamos en que el Señor viene muy pronto (2 Pedro 3:3-4).

Conclusión

Es importante entender que estamos viviendo en los postreros días, los últimos tiempos.  El sueño de Nabucodonosor nos dará más entendimiento de lo que ha pasado y como va a terminar todo.  Pero debemos entender que son tiempos peligrosos porque el destino de muchas almas es incierto debido a que ellos creen que son cristianos y no lo son. El listado de conductas que vimos en Timoteo nos ayuda a identificar a un alma confundida.  Espero no sea la nuestra.

Pero si loes, lo que debemos de hacer es bajarnos del trono y darle el lugar que merece nuestro Señor y Salvador, como Rey de nuestras vidas.  Para esto debemos:

  • Deshacernos del Orgullo de Arioc.
  • Dejar de lado la Incredulidad de Nabucodonosor
  • Aprender de la Humildad y Dependencia de Daniel.
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